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9 de diciembre de 2020 9/12/20

LaLiga Santander

Un verano de pesadilla

El Fútbol Club Barcelona ha perdido gran parte de su prestigio en una ventana de transferencias repleta de decepciones: desde la salida de Neymar, a los fichajes frustrados de Coutinho y Verratti


2 de septiembre de 2017 - Sportyou

Cuando el Real Madrid levantó la Champions frente a la Juve -su tercera en los últimos cuatro años-, parecía darse el pistoletazo de salida a una renovación que el Barcelona demandaba a gritos. El exitoso equipo de Guardiola fue reinventado por Luis Enrique con un toque diferente -el que le dio la MSN- pero hacía años que el club necesitaba encontrar un relevo para que el famoso «estilo Cruyff» perdurase. El aura de Messi ha ido tapando unas miserias que han quedado definitivamente al descubierto en este mercado de verano. 

Verratti fue el primer gran objetivo en esta ventana de transferencias. El centrocampista italiano se ajustaba perfectamente a las necesidades del club: un medio con criterio para distribuir la pelota, experiencia en la máxima exigencia, y una edad que permitía amortizar la inversión. Bartomeu hizo público el interés del Barça en el futbolista, y afirmó que el canterano del Pescara quería vestir de blaugrana, pero el PSG se negó categóricamente a una venta.

Lejos de eso, Al-Khelaifi contraatacó. Nadie pensaba que la salida de Neymar, el gran pilar sobre el que el club debía asentar el final de Leo Messi, pudiera producirse. La dolorosa operación se concretó y el Barça perdió a su segundo mejor futbolista, una pésima noticia no sólo para el presente de la entidad, también para su futuro inmediato. A las malas, el club ingresaba 222 millones de euros, una cantidad que debía dar de sobra para enderezar el rumbo del proyecto.

Llegó Paulinho por 40 millones entre las críticas de la afición, mientras que las incorporaciones de Semedo y Deulofeu, anteriores, se veían como un «ni fu ni fa». La llegada de Ousmane Dembelé es el único fichaje que sí ha despertado optimismo, aunque algunos ven con cierto recelo haber pagado 105 millones de euros -sin contar los bonus que puede recibir el Borussia Dortmund por objetivos- por un chico de 20 años que aún no ha marcado la diferencia en encuentros de máxima exigencia.

«Así está el mercado», ha dejado caer Robert Fernández en los últimos días. Una expresión que ha terminado de provocar un enorme hastío en el barcelonismo después de que se cerrase el plazo para incorporar nuevos futbolistas. El fichaje frustrado de Coutinho, el papelón con Seri, o el fallido intento hasta última hora de incorporar a Ángel Di María, son los casos que evidencian el caminar por el desierto que ha significado el mercado de verano para el equipo culé.

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