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13 de diciembre de 2020 13/12/20

Copa del Rey

No hay quien los pare

El Barça accede a semifinales de la Copa del Rey tras darle la vuelta a la eliminatoria en apenas media hora ante un Espanyol anulado


25 de enero de 2018 - Sportyou

Con el homenaje a Mascherano en su despedida comenzó el partido entre Barcelona y Espanyol de vuelta de cuartos de final de Copa. Un partido que, sobre el papel, se preveía conservador por parte de los de Quique Sánchez Flores, que aflojó en ataque colocando a cinco centrocampistas para tratar de mantener la ventaja lograda en la ida en Cornellá. Media hora le bastó al Barça para darle la vuelta y dejar al vecino fuera de juego (2-0). 

Cedió el balón al conjunto de Valverde desde el minuto uno, con estrategia de contención y la esperanza de aprovechar alguna contra. No tuvo, sin embargo, problemas el Barça para encontrar espacios desde el principio pese a que el Espanyol estaba entero alojado en su campo. Apenas a los tres minutos de encuentro ya se quedó a vivir el conjunto azulgrana en área perica con el primer córner.

No se habían sobrepasado los diez minutos de partido cuando llegó el primero del Barça, que igualaba la eliminatoria a uno. Una buena carrera de Aleix Vidal por la banda derecha, que recibió de Messi, y se la puso perfecta a Suárez que llegó in extremis para colarla en la red de cabeza.

La tuvo Gerard Moreno en la siguiente jugada, pero su tiro se fue directo a las manos de Cillessen. Más que tímido acercamiento del Espanyol que, aunque con el gol del Barça trató de arriesgarse más, no logró frenar al equipo de Valverde y no tuvo ninguna clara.

Los minutos siguieron corriendo con dominio del Barça que, sin mucho esfuerzo, mantuvo el balón en todo momento. En el 24, Messi robó un balón que trataba de sacar el Espanyol al borde de su área e hizo el segundo, con la ayuda de Naldo que desvió ligeramente el tiro y nada pudo hacer Pau López.

Al filo de cerrarse la primera parte, el Camp Nou coreó ‘Messi, Messi’ por la enésima ocasión de los azulgrana, que el argentino no logró culminar. Una gran primera mitad del ’10’, atento en todo momento al robo de balón y la presión.

Pese a que al Espanyol le bastaba un gol para meterse en semifinales, el dominio total del Barça parecía dar la sensación de que el propio equipo blanquiazul ni siquiera era consciente de esa circunstancia. Ahogado, se le hacía cuesta arriba cada intento de acercamiento al área de Cillessen ante un Barça que defendía en bloque.

Sí pareció ser plenamente consciente de esto Quique Sánchez Flores, que para el segundo acto dejó en la caseta a Darder para dar paso a Leo Baptistao y buscar el gol.

Sin embargo, la película no cambió y el desarrollo de la segunda parte fue un calco del de la primera. El Espanyol, anulado. El Barça, muy enchufado desde el pitido inicial.

Trató Quiqué de echar más carbón a la delantera con el cambio de Granero por Sergio García, que gozó de su primera ocasión nada más pisar el campo, pero no logró realizar la chilena que pretendía.

Se acercaba el minuto 70 cuando se produjo un momento histórico. Se marchaba Iniesta y debutaba Coutinho, recibido con una sonora ovación. No se cansa la afición azulgrana de alegrías e, incluso cuando todo marcha en perfecta armonía en todas las competiciones y tienen sobre el campo a algunos de los mejores jugadores del mundo, se ilusionan con sus zapatos nuevos.

Frenó el debut soñado del brasileño Pau López que, a bocajarro, detuvo el tiro de Luis Suárez que habría supuesto la primera asistencia como azulgrana del flamante fichaje.

Se aferró Quique a Melendo, el héroe de la ida, tratando de invocar el espíritu de Tamudo que, desde la grada, asistía a la falta de ideas blanquiazul y al dominio del imperio azulgrana.  En los últimos minutos se atisbó un nimio despertar del Espanyol, que pareció tomar consciencia de repente de que un gol les daba la gloria.

Enfadados con Mateu, el Espanyol reclamó un penalti sobre Gerard Moreno por agarrón de Jordi Alba cuando se plantaba solo ante Cillessen que el colegiado no interpretó como tal.

Ni el Barça les dejó; ni pudo, ni a veces pareció querer el Espanyol que, por exceso de voluntad de mantener el resultado de la ida, se olvidó de que un gol nunca es suficiente. Aunque, para ellos, lo habría supuesto todo.

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