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14 de diciembre de 2018 14/12/18

LaLiga Santander

Sin despeinarse

El Barcelona arrolla a un desangelado Osasuna (7-1) en un partido escaso de ritmo donde Mascherano se estrenó como goleador


26 de abril de 2017 - Sportyou

El Barcelona pasó por encima de Osasuna para seguir metiendo presión al Real Madrid en su pelea por el título (7-1). Lo hizo casi andando ante un rival que se dedicó a defenderse como pudo y que tiene su mente en Segunda división.

No es fácil jugar un partido frente a un rival de perfil bajo como es Osasuna después de ganar en el Santiago Bernabéu en la última jugada. Tampoco echó una mano Luis Enrique al cambiar a la mitad de los jugadores de campo, algo que siempre genera cierto desconcierto táctico. Y, por último, no se puede pasar por alto el aspecto anímico y motivacional.

Los jugadores del FC Barcelona apostaron a que el partido caerá por su propio peso y con el paso de los minutos. Una verdad no escrita en ningún sitio pero que suele cumplirse para a las cosas raras que se pueden suscitar por la política de las rotaciones y el desarrollo del guión, como por ejemplo ver a André Gomes de lateral derecho en varias fases del partido.

Con estos ingredientes previos, la realidad es que nunca hubo ritmo en el juego. Mandó el Barcelona cómo y cuándo quiso ante un rival que montó un autobús delante su área con la idea de evitar un chaparrón de goles. Lo evitó al descanso. Solo los goles de pillo de Messi (m. 12) y otro de André Gomes (m. 30) dejaron abierta una puerta diminuta a la sorpresa en la segunda parte.

La relajación traicionó a ter Stegen, que se comió una falta desde la frontal bien ejecutada por Roberto Torres. El tanto de Osasuna dejó descolocado al Barcelona y casi tiene que afrontar la remontada de un empate. Todo fue un espejismo. André Gomes apareció en un saque de esquina, previa mano de Piqué en el control, para abrir la brecha. Aquí murió Osasuna porque enseguida recibió el cuarto, obra de Leo Messi con media hora por jugarse.

Ya no había partido cuando Alcácer hizo el quinto. En pleno festival el Barça dispuso de un penalti y por aclamación popular (Messi ya había sido sustituido) lo lanzó Mascherano. El central no sabía lo que era marcar un gol después de 318 partidos vistiendo la camiseta azulgrana. Fue uno de los goles más coreados de la tarde. Cerró la cuenta Alcácer con su doblete.

Barcelona, 7; Osasuna, 1

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