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10 de julio de 2020 10/07/20

Opinión

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Bandera amarilla a los deportes de motor


  • 29 de enero
    de 2012
  • David Sánchez de Castro

Todos y cada uno de los que lean estas lineas, y el que las escribe, están siendo asaetados por los dardos de la crisis, superficial o profundamente. Quien más y quien menos tiene en sus círculos más cercanos o lejanos a alguien que se ha quedado en paro, o que ha tenido que cerrar un negocio, o que ha necesitado pedir dinero… En definitiva, que como diría aquel, “está la cosa muy malita”. Obviamente, el mundo del deporte de motor no ha podido quedarse fuera. Hay muchos ejemplos de pilotos y equipos que se han quedado sin opciones de continuar, pero hay algunos que, extrapolando, pueden dar una idea de hasta qué punto están temblando los cimientos de varios deportes de motor.

Peugeot no resiste
El pasado 18 de enero, el grupo PSA anunciaba que Peugeot no competirá en el recién creado Mundial de Resistencia (WEC) y, por tanto, se quedará sin disputarle a Audi las míticas 24 Horas de Le Mans. Marc Gené confesaba a Sportyou sentirse apenado y sorprendido por la situación, pero en un contexto de mercado en el que las ventas de coches están cayendo hasta cifras de 1970, es normal que la compañía del león francés decida prescindir de un departamento cuya función de i+D+I puede ser muy útil de cara al futuro, requiere de unos recursos que ahora mismo no tienen. Mientras, Gené se tendrá que conformar -habría algunos que matarían a su madre por ese puesto- con su labor de probador-tercer piloto-jugador de la Playstation en la Scuderia Ferrari.

Pagar por jugarse la vida
“Mi situación ahora mismo no es buena. Tengo equipos para correr, pero todos me piden dinero. El problema es que no tengo ese dinero y creo que es muy injusto tener que pagar por jugarte la vida”, se quejaba el piloto valenciano Sergio Gadea en twitter. Después de estar en conversaciones con equipos de Moto3 y Moto2, al de Puçol le han puesto contra la pared: o pone unos 300.000 euros, o no podrá competir. No es el único motero que está en esta situación: Anthony West, que incluso vendió su casa para mantenerse en competición, no va a poder correr con Speed Racing porque no puede aportar un patrocinador, así que ha tomado la decisión de retirarse. Ni siquiera ha cobrado de su anterior equipo, MZ Germany Moto2, y será sustituido por el italiano Mattia Pasini.

En una situación similar está Albert Costa, una de las promesas más pujantes del automovilismo español: de campeón de la Fórmula Renault 2.0 en 2009, a tener que suplicar a varios equipos para competir. Su caso es, quizá, más cruel que el de Gadea. Un falso representante le dio por colocado en una escudería de primer nivel con un patrocinador para correr en las World Series este año, pero a la hora de poner encima de la mesa los contratos con dichas empresas, se esfumó. Ahora está sin futuro, sin representante, y destrozado mentalmente. “Soy realista y sé que mi sueño, que es correr en GP2 o en las World Series, es algo irreal. Va a ser un año duro, pero yo he nacido para correr y quiero hacer esto”, confesaba al diario Marca.

La F1, a precio de sangre de unicornio
A la Sexta se le ha acabado la Fórmula 1. Los precios que ha pagado la cadena creada para y por Roures a cambio de los derechos televisivos han lastrado la cuenta de resultados de la emisora, que se ha visto obligada a aceptar la fusión (compra, más bien) con Antena 3. Ahora, Competencia ha obligado a Mediapro a sacar a subasta pública los derechos de la Fórmula 1, y pese a que ya está casi todo pactado para que sea la cadena de Planeta (Antena 3) la que asuma la emisión de la temporada, Mediaset (Telecinco) se ha metido de por medio para intentar frenar el máximo tiempo posible dicha compra. Cuanto menos tiempo hablen de Fórmula 1, menos nicho de espectadores se podrán llevar, o eso creen desde la otrora ‘cadena amiga’.

Además de la televisión, también la situación de los Grandes Premios en los circuitos españoles está en el aire. Montmeló y el circuito urbano de Valencia están en medio de una batalla política, en la que las dos Generalitats están a la gresca bajo un mismo argumento: organizar un GP de Fórmula 1 es muy caro y no se pueden recortar en derechos como la educación o la sanidad, y a la vez mantener la disputa de estos acontecimientos.

HRT y la búsqueda de un futuro económico
Mantener una escudería de Fórmula 1 es una de las empresas más complicadas dentro del mundo del deporte. El precio de la fabricación de unos monoplazas con los que, ni mucho menos, tienes garantía de victoria es altísimo, y ya muchos se han quedado por el camino en el intento. HRT, antes Hispania Racing, ha contratado a Pedro de la Rosa como base de su futuro deportivo, pero el ex probador de McLaren no aporta un patrocinador fuerte y ahora está buscando a alguien que supla esa carencia. Esto ha cerrado la puerta a muchos jóvenes talentos, como el también español Dani Clos, por ejemplo. No descarten un nombre holandés, alemán o indio al lado del box de Pedro en 2012. Mientras, Jaime Alguersuari se permite el lujo de plantearse un año fuera de la parrilla casi por elección propia.

Circuitos en peligro, pilotos en el paro, equipos que no se pueden sostener, televisiones que no pueden afrontar el coste de emisión… El dinero, ese mal necesario, capaz de tumbar ilusiones y levantar imperios a una velocidad vertiginosa. Dicen los conformistas que el dinero no da la felicidad, pero posiblemente cualquiera de los atrás citados les podrían contestar: “¿y cómo voy a ser feliz si no puedo correr?”.

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