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26 de septiembre de 2017 26/09/17

LaLiga Santander

Bale, a resarcirse de sus pecados

Desde que el galés regresó de su larga baja por lesión, no le han ido muy bien las cosas: expulsión, bajo rendimiento...y nueva recaída. Si llega para el Barça, tiene la oportunidad perfecta para volver a brillar


21 de abril de 2017 María Carbajo - Sportyou

Gareth Bale regresó este jueves a los entrenamientos del Real Madrid tras su ausencia por molestias en el sóleo. El galés completó con esta recaída su mes para olvidar, con el punto álgido en su absurda autoexpulsión ante Las Palmas en Liga, que dejó cojo al equipo cuando su regreso se había esperado como agua de mayo.

Bale, antes de la lesión en los tendones peroneos del tobillo derecho que le obligó a pasar por el quirófano, estaba mostrando un excelente nivel y se convirtió en la inicial más destacada de la BBC. El ex del Tottenham que, debido a las lesiones siempre ha sido algo irregular con la camiseta blanca, encontró por fin su sitio y no bajó la guardia, dando de sí mismo lo que toda la afición reclamaba: regularidad en su evidente talento.

Pero la lesión le marcó y, tras la vuelta, no ha logrado ser el mismo. Se espera de él que sea líder a la sombra de Cristiano y que ejerza de titular estrella cuando el portugués no tiene el día. Pero no lo está consiguiendo.

Durante su ausencia, Isco, con todo a su favor, ha terminado de explotar, con el encuentro en El Molinón como coronación particular. Ha aprovechado su oportunidad con la ausencia del galés y, aunque el puesto en el once no se lo va a arrebatar, su rendimiento obliga a Bale a ponerse las pilas si quiere dejar de estar cuestionado.

Su velocidad y su disparo son los fuertes de un ‘expreso de Cardiff’ que le ha aportado muchas alegrías a la afición madridista que, sin embargo, encoge los puños cada vez que el galés se duele sobre el terreno de juego: demasiadas bajas por dolencias musculares.

A falta de confirmación de su estado y de si podrá estar a tiempo para la lista del Clásico, el encuentro ante el Barcelona se antoja el escenario perfecto para que Gareth Bale se resarza de sus pecados y se reconcilie con él mismo, con su juego, y con el coliseo madridista, que mira para la banda derecha con nostalgia esperando ver de nuevo las carreras imparables que tantos aplausos han arrancado.

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