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19 de julio de 2018 19/07/18

Opinión

Raiola no rima con Guardiola

El ‘caso Ibra‘ tenía que estallar en cualquier momento. Parecía casi imposible que, mientras no cesaba la actividad en los despachos para dar salida al sueco, entrenador y jugador se mantuvieran mudos. Anoche, Ibra fue el único que no festejó el Gamper en el césped. Tenía que ir al vestuario y llamar a Mino Raiola, […]


26 de agosto de 2010 Quim Doménech - Sportyou

El ‘caso Ibra‘ tenía que estallar en cualquier momento. Parecía casi imposible que, mientras no cesaba la actividad en los despachos para dar salida al sueco, entrenador y jugador se mantuvieran mudos.

Anoche, Ibra fue el único que no festejó el Gamper en el césped. Tenía que ir al vestuario y llamar a Mino Raiola, el único hombre capaz de destruir una carrera deportiva a costa de añadir ceros a su cuenta corriente. Ibra tenía deberes: generar polémica con el objetivo de meter presión a Rosell y aumentar la necesidad de venderle al Milan aceptando las pretensiones del siempre ‘furbo’ Galliani.

Guardiola intentó rebajar esa presión a costa de apuntar que hablaría con él y que su deber era solucionar el tema. Pero mientras se mordía la lengua no pudo contener una respuesta contundente al mensaje de Ibra: “Si sólo he hablado dos veces en seis meses con él, será por algo. Todo tiene una razón”. En su día contamos que, tras volver de vacaciones, Guardiola había charlado con Ibra y le dejó muy claro que este año no tenía la titularidad asegurada y que quería a su representante mudo.

Pero Raiola no se calla. Y Guardiola, que sólo coincide con él en las cuatro últimas letras del apellido, no quiere tener que aguantar ese grano durante toda la temporada. Por lo tanto, si hay posibilidad, puerta.

Las cantidades de la operación que le lleve lejos del Camp Nou servirán para evaluar su amortización final, pero ya de entrada Guardiola se ha equivocado con un futbolista al que pensaba que podría hacer encajar bien en el vestuario. Su actitud personal no le ha gustado desde el segundo día. Pero en cambio sigue convencido de que su calidad es indiscutible y que con más conocimientos técnicos podría brillar en el Barça. “Como profesional y entrenando no tengo ningún reproche que hacerle”.

Si Ibra se va, en mi opinión, será una gran pérdida, pero mientras no se demuestre lo contrario el ‘feeling’ de Guardiola tiene crédito para seguir tomando decisiones. Los títulos son su garantía.

Punto y seguido en el caso Ibra

Ibra ha tomado la decisión de quedarse en el Barça. El delantero sueco escuchó a Guardiola y ha asumido que no va a tener la titularidad fácil, pero también quiere demostrar que tras un una temporada irregular puede triunfar en el la ciudad Condal. Acepta -es condición para quedarse- que si no rinde deberá ver […]


29 de julio de 2010 Quim Doménech - Sportyou

Ibra ha tomado la decisión de quedarse en el Barça. El delantero sueco escuchó a Guardiola y ha asumido que no va a tener la titularidad fácil, pero también quiere demostrar que tras un una temporada irregular puede triunfar en el la ciudad Condal. Acepta -es condición para quedarse- que si no rinde deberá ver los partidos desde el banquillo, pero también se le ha dejado claro que la llegada de Villa no es para ocupar su lugar, sino para suplir la baja de Henry y acompañarle en el ataque junto a Messi.

Ibra se queda a pesar de su representante, Mino Raiola, a quien Guardiola ha puesto la cruz tras sus reiteradas salidas de tono y declaraciones que para el técnico no han ayudado nada. A Raiola quizá le iría bien otra operación en la que embolsarse dinero, pero parece que en este caso la voluntad de su representado prevalecerá.

Y pendientes de la evolución de la temporada, se cierra por ahora el caso Ibra. Pero que nadie dude que se reabrirá si el jugador no mejora sus números o si su actitud en el vestuario no es la correcta. Ibra y Guardiola, todavía con dosis de feeling mutuo, han decidido darse confianza. Aunque sea confianza con límite. Y con cláusula económica, ya que el club le abrirá la puerta si en lo que queda hasta el 31 de agosto llega una buena oferta. La situación en tesorería detallada por el vicepresidente económico hace que, aunque se cuente con él, no se le quite el cartel de prescindible.

En busca del estilo perdido

Gastamos demasiada energía en medir estilos de juego. Tanto cuando España campeonó en la Eurocopa como ahora, que su nivel genera dudas, comparar a la selección con el Barça es un error. Los estilos de los equipos son inimitables, únicos. Así, la España de Aragonés era un modelo exclusivo como lo es ahora la España […]


24 de junio de 2010 Quim Doménech - Sportyou

Gastamos demasiada energía en medir estilos de juego. Tanto cuando España campeonó en la Eurocopa como ahora, que su nivel genera dudas, comparar a la selección con el Barça es un error. Los estilos de los equipos son inimitables, únicos. Así, la España de Aragonés era un modelo exclusivo como lo es ahora la España de Del Bosque y que poco tiene que ver con el Barça de Guardiola.

Cierto es que la columna vertebral de esta selección es azulgrana pero no se puede pensar que con sólo algunos ingrendientes puedes obtener el mismo plato.

Pensar que España tiene que jugar como el Barça es un sueño imposible. La clave del éxito en cualquier equipo es adaptar las piezas para que el engranaje funcione al máximo rendimiento. Eso es lo que hace Guardiola con el Barça y obtiene un producto que por mucho que se le compare, dista del Dream Team de Cruyff y sin ir tan lejos, del equipo de Rijkaard. Porqué cada uno imprime un sello que en el fútbol no se imita compartiendo futbolistas. Se necesitan ideas, preparación, un contexto y, evidentemente, talento. Pero la selección no será nunca como el Barça mientras no tenga a Guardiola en el banquillo, a Messi o Alves en el verde, jueguen en el Camp Nou… En definitiva, si no eres el Barça no lo tomes como referencia. Del Bosque tiene que encontrar y proponer un estilo que puede llegar a ser igual de exitoso. Sólo lo consiguen los grandes técnicos. Y terminaré poniendo de ejemplo a Mourinho, quien siempre sabe aprovechar lo mejor de sus futbolistas para generar el estilo que mejor se adecue con el objetivo final de conseguir títulos. Lo hizo en el Oporto jugando con un estilo determinado, en el Chelsea con otro diferente y este año con el Inter, quizá el más aburrido, pero igual de fructífero.

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Tres decepciones y un presidente

Aunque no sea socio del Barça reconozco que llevo todo el día reflexionando. Finalizó la campaña y llega el momento de la elección. Cuatro caras y cuatro proyectos. Los debates, lejos de aclarar algo, parece que han agrandado la bolsa de indecisos. Sandro Rosell ha gestionado bien la ventaja con la que partió en la […]


12 de junio de 2010 Quim Doménech - Sportyou

Aunque no sea socio del Barça reconozco que llevo todo el día reflexionando. Finalizó la campaña y llega el momento de la elección. Cuatro caras y cuatro proyectos. Los debates, lejos de aclarar algo, parece que han agrandado la bolsa de indecisos.

Sandro Rosell ha gestionado bien la ventaja con la que partió en la línea de partida. No ha metido la pata y ha salido más o menos airoso de los ataques que ha recibido. Sólo una revolución de los indecisos podría arrebatarle el triunfo en las elecciones y generar un fracaso a la altura del de Bassat siete años atrás.

Marc Ingla tiene las mejores cartas. Pero no ha jugado su mejor partida. Proyecto muy trabajado, campaña con medios y tres exvicepresidentes muy potentes -sobretodo Ferran Soriano-. ¿Qué le ha fallado? Más carisma al candidato, menos ataque fugaz contra Rosell, algún golpe de efecto durante la campaña y sobretodo más visibilidad mediática.

Jaume Ferrer, en palabras de un miembro de su equipo, sería el mejor presidente pero es el peor candidato. Su doble de ‘Crackovia’ es la hipérbole de su mejor definición; un tipo que de tan sereno se vuelve soso. Su exceso de cordialidad transmite una imagen inversamente proporcional a la de su gran avalador, Joan Laporta. La apuesta no le ha salido bien al todavía presidente. De eso se dio cuenta hace días.

Y Agustí Benedito. Me cansa oír aquello de que se ha convertido en la revelación de las elecciones. Es el ejemplo más claro de la importancia del dominio de la comunicación para ganar adeptos. Ha recordado al candidato Laporta de 2003 pero sin proyecto serio, sin equipo preparado detrás y con demasiadas nubes en su situación financiera y personal.

A 24 horas para que se sepa quien será el nuevo presidente todos han coincidido en verse ganadores. Por lo tanto mañana habrá tres grandes decepciones y un presidente con mucho trabajo por delante. El socio, al fin, decide.

Minuto de juego y resultado de la campaña

Se acerca la hora de la verdad. Se percibe que el socio, lejos de despejar sus dudas, cada vez está más indeciso. Como esto no cambie mucho se registrará una participación baja. Más si finalmente llueve, como augura algún meteorólogo. La situación ahora mismo sigue situando en cabeza a Sandro Rosell. Mantiene el margen inicial […]


10 de junio de 2010 Quim Doménech - Sportyou

Se acerca la hora de la verdad. Se percibe que el socio, lejos de despejar sus dudas, cada vez está más indeciso. Como esto no cambie mucho se registrará una participación baja. Más si finalmente llueve, como augura algún meteorólogo.

La situación ahora mismo sigue situando en cabeza a Sandro Rosell. Mantiene el margen inicial sabiendo que si no comete fallos la distancia será definitiva para conseguir el sillón de presidente. Y mantendrá esa ventaja si Marc Ingla no logra un impulso final que le sitúe con opciones de cambiar la tendencia actual.

Agustí Benedito ha sido la revelación de la campaña por su capacidad expresiva, pero detrás de tanta palabra hay poca sustancia. Tiene un proyecto poco trabajado y un equipo nada definido. Además, el famoso dossier que él mismo se encarga de decir que saldrá en su contra no le deja en buen lugar. Pruebas de que su situación financiera y personal responden a un perfil que a ningún socio le haría gracia.

Y Jaume Ferrer -el orden no es casualidad- no ha sabido aprovechar lo que significa ser el delfín de Laporta. No tiene el carisma necesario para arrastrar a todos los fieles que quieren cambiar pocas cosas. El continuismo no tiene una figura clara con la que sentirse identificado.

Quedan dos debates, el primero esta noche (jueves) en 8TV y mañana en TV3, ambos a las 22 horas. Asesores tejiendo estrategias. Rosell a mantener la compostura y a no meter la pata con nada. Ingla a convencer de verdad. Ferrer a sacar un poco de carácter y Benedito a seguir animando la fiesta. Eso sí, todos con el objetivo de pillar al máximo de la bolsa de los indecisos. Y a rezar para que no llueva. Continuará…

El camino hacia la presidencia del Barça

Ya pasó la criba de las firmas. Superaron la selección de aparatos preparados para afrontar la campaña cuatro hombres: Sandro Rosell, Marc Ingla, Jaume Ferrer y Agustí Benedito. Uno de ellos sucederá a Joan Laporta, salvó moción o dimisión, durante los próximos seis años. Sandro Rosell: Favorito en todas las encuestas, aunque no tanto como […]


2 de junio de 2010 Quim Doménech - Sportyou

Ya pasó la criba de las firmas. Superaron la selección de aparatos preparados para afrontar la campaña cuatro hombres: Sandro Rosell, Marc Ingla, Jaume Ferrer y Agustí Benedito. Uno de ellos sucederá a Joan Laporta, salvó moción o dimisión, durante los próximos seis años.

Sandro Rosell: Favorito en todas las encuestas, aunque no tanto como al inicio de la carrera electoral. A su favor, los años de trabajo que ha invertido en ser presidente, es el más popular y cuenta con un gran respaldo entre los medios de comunicación. En contra, de los cuatro es el que más se aleja del actual modelo de éxito, se le acusa de entrometerse en exceso en las decisiones deportivas y los presuntos negocios turbios en Brasil tampoco le ayudan.

Marc Ingla: El ex vicepresidente deportivo que presume de haber firmado los acuerdos con Pep Guardiola, Nike y UNICEF. Dimisionario a causa de la moción de censura es la cara visible de cuatro ex vicepresidentes con mucho peso en los últimos siete años; Alfons Godall, Albert Vicens y sobretodo Ferran Soriano, quien renunció a ser primero por incompatibilidades con la presidencia de Spanair pero es la cabeza pensante de la candidatura. A Ingla le falta el carisma que tenía Laporta en 2003 y le critican por haberse reunido con Mourinho, y según algunos avalar su fichaje por delante de Guardiola.

Jaume Ferrer: La vía más continuista. El delfín de Joan Laporta -no le quedaba nadie más- y una opción de aglutinar a los más conservadores que no quieren dejar de celebrar títulos. De echo “Per seguir guanyant” es su eslogan. En su contra, que es el menos popular de los tres (sin contar a Benedito), que su candidatura nació a partir de la división interna sobre quién debía tomar el testigo de la actual junta y que de momento poco se sabe de su proyecto. Ingla y Ferrer dividen el voto en contra de Rosell y eso beneficia al hombre que fichó a Ronaldinho. Ambos han descartado pactos y parece difícil que puedan contrarrestar el favoritismo existente. Pero el escenario en 2003 también pintaba como camino de rosas para Bassat y la situación dio un vuelco importante.

Agustí Benedito: Se ha colado en la fiesta de las elecciones -pendientes de la comprobación de las firmas-. Tiene una gran capacidad de oratoria y puede hacer un buen papel en los debates. Sigue teniendo muchos puntos oscuros que deberá aclarar los próximos días.

Así que preparados para todo tipo de estrategias y maniobras para cambiar o asegurar el signo actual. El socio acaba tomando la decisión los últimos días de campaña. Los candidatos van a apostar fuerte. La metralla puede empezar a soltarse hoy mismo. La presidencia del Barça es demasiado apetitosa para dejarla escapar. Continuará…

‘Villarato’ no es lo mismo que Villa para rato

Con el fichaje de David Villa el Barça se asegura al mejor delantero español del momento, un futbolista que garantiza más pegada y un profesional contrastado y avalado por sus compañeros de selección. La llegada del Guaje ya ha abierto varios debates, pero me quedo con dos: Su precio y la conveniencia de la contratación […]


20 de mayo de 2010 Quim Doménech - Sportyou

Con el fichaje de David Villa el Barça se asegura al mejor delantero español del momento, un futbolista que garantiza más pegada y un profesional contrastado y avalado por sus compañeros de selección.

La llegada del Guaje ya ha abierto varios debates, pero me quedo con dos: Su precio y la conveniencia de la contratación disponiendo de Ibrahimovic y Bojan en la plantilla.

Empezando por los 40 millones de euros, a priori suena una cifra alta aunque los expertos aseguran que es el “precio de mercado”. Aún así, la inversión que el Barça hace ahora por Villa tan sólo se podrá evaluar en función de los resultados que se obtengan. Es decir, si el jugador mantiene su ritmo goleador con su nuevo equipo durante las próximas cuatro temporadas y siguen llegando títulos, en 2014 los 40 millones sonarán a poco. Y al revés igual. De esta forma, la valoración de cualquier jugador debe hacerse en función de lo que se le ha amortizado cuando finaliza su contrato con el club.

Ejemplos: Ronaldo le costó al Madrid 96 millones de euros y en la primera temporada ha ofrecido un rendimiento excelente, con 32 goles totales y liderando al equipo. Cierto, no se han ganado títulos pero su contribución ha sido decisiva para aguantar el pulso con el Barça. Si en las próximas temporadas levanta trofeos, sigue con su racha anotadora y generando beneficios por su imagen, en 2015 (fecha que expira su contrato) ya nadie se acordará de lo que se pagó por CR9.

Chygrynski, que por lo que uno percibe se ha convertido en una burla fácil para el madridismo. Los 25 millones de euros pagados por el ucraniano está claro que si se hace balance tras su primera temporada se puede considerar un fracaso de contratación. Pero el análisis correcto deberá hacerse con las mismas variables que en el caso anterior (sustituyendo los goles por minutos jugados y rendimiento ofrecido) dentro de cuatro años.

Segundo debate. La planificación ideal de la dirección deportiva del Barça pasa por tener a dos jugadores por posición que eviten estancamiento/relajación, que garanticen soluciones en caso de lesiones y profundidad de plantilla suficiente para afrontar todas las competiciones en juego.

A día de hoy, con la salida de Henry, quedan 6 hombres para las tres posiciones: Messi, Pedro, Ibra, Bojan, Villa e Iniesta, contando que éste último prefiere jugar en el centro del campo.

Si Guardiola no ha dejado vender a Bojan –ni ha entrado en la operación Villa- será que cuenta con él, tanto de delantero centro como de extremo. Si trae a Villa y se sigue descartando la salida de Ibra (cinco goles menos que Villa en la Liga) cabe la posibilidad que el técnico considere que pueden jugar juntos. Hay que recordar que esta temporada ya se han visto varios partidos con Messi jugando de falso punta por el centro y que además coincidió con la mejor racha goleadora del argentino. Tal como ha dicho en varias ocasiones Guardiola, los sistemas de juego no existen como tal, son movimientos de los jugadores en función de la posición del balón. Y así hemos comprobado muchas variantes del clásico 4-3-3 durante toda la temporada.

Y aunque las evaluaciones en este caso también deberán ejecutarse en función del rendimiento/resultados/títulos/juego del equipo dentro de doce meses, hasta el momento lo único que hay irrefutable es que en el Barça al fin hay Villa para rato. Que no ‘Villarato’.

El valor añadido de ganar esta Liga BBVA

Cuando termine la última jornada, la actualidad azulgrana se verá abducida por los fichajes y las elecciones. La proximidad del Mundial también colaborará a pasar página rápidamente y a dejar atrás una Liga BBVA que, pase lo que pase, ha resultado histórica. Barça y Madrid han librado un duelo fantástico y ya firmábamos llegar cada […]


13 de mayo de 2010 Quim Doménech - Sportyou

Cuando termine la última jornada, la actualidad azulgrana se verá abducida por los fichajes y las elecciones. La proximidad del Mundial también colaborará a pasar página rápidamente y a dejar atrás una Liga BBVA que, pase lo que pase, ha resultado histórica.

Barça y Madrid han librado un duelo fantástico y ya firmábamos llegar cada temporada a la última jornada con tal igualdad. El mérito que ha tenido el Madrid ha sido brutal. Desarrollando su juego directo, tirando del talento de Ronaldo y de los goles de Higuaín ha hecho méritos de sobra para llevarse esta Liga. Si después de perder en los dos enfrentamientos directos ante su gran rival llega tan sólo a un punto suyo significa que no lo ha hecho tan mal como algunos piensan.

El problema es que el mejor Madrid que se recuerda en la Liga se ha encontrado a un Barça excelso, que ha mantenido la intensidad de principio a fin sin a penas haber pasado por aquel bache que tanto se temía/esperaba.

Quizá es cierto que se ha perdido un ápice de la brillantez de juego de la temporada pasada, pero en cambio ha crecido la regularidad y el equipo, viniendo de ganarlo todo, ha sido capaz de mantenerse constante para quedarse a un gol de las semifinales de Copa y de la final de la Champions.

Partiendo de la base que una liga la merece quien hace más puntos, ser capaz de sumar 96 -que pueden ser 99- jugando once partidos más que tu inmediato perseguidor tiene tal carga de valor que debería grabarse en la placa de la Copa o encargar un trofeo especial.

La satisfacción del aficionado llega cuando al fin su equipo se proclama campeón, pero no es menos cierto que también desea llegar al éxito viendo como va superando adversidades por el camino que hacen superlativo el logro definitivo.

El segundo será un digno segundo, pero al fin y al cabo el primero de los perdedores. El campeón no sólo atestará un golpe moral a su rival sino que además le mostrará con orgullo su fórmula ganadora.

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No es oro todo lo que reluce

La línea que separa el éxito de la decepción es demasiado fina. El fútbol, como la vida, viene marcado por detalles. En una competición como la Champions, gana quien los tiene a favor. El Barça sigue abanderando el juego más vistoso y atractivo del fútbol europeo, es el que más posesión tiene y el que […]


29 de abril de 2010 Quim Doménech - Sportyou

La línea que separa el éxito de la decepción es demasiado fina. El fútbol, como la vida, viene marcado por detalles. En una competición como la Champions, gana quien los tiene a favor.

El Barça sigue abanderando el juego más vistoso y atractivo del fútbol europeo, es el que más posesión tiene y el que mejor sabe controlar el balón. Pero se demuestra que con eso no basta.

Andrés Iniesta. Su baja ganó trascendencia cuando se comprobó que ayer faltaba desequilibrio en el uno contra uno, faltaba alguien que se decidiera a encarar e intentara el regate. Y sobretodo faltó su espíritu, el que apareció en Standford Bridge para colocar ese milagro por la escuadra. Quizá iba a reencarnarse en Bojan, pero la mano de Toure lo evitó. El detalle es que la piten o no.

Ibrahimovic y Messi. El primero sigue mostrando signos de incompatibilidad con el juego de este equipo. El segundo sólo generó una ocasión y se encontró  a un Julio César brillante. Ninguno de los dos estuvo al nivel que se esperaba.

Los demás, correctos. Engranaje bueno pero al fin y al cabo insuficiente. Nadie se acordó de Henry. Jeffren no puede ser el revulsivo de una semifinal. Y Maxwell forma parte de ese mismo atrezzo que sabes que no será determinante.

Algunas primeras conclusiones: Replanteando la frase de “plantilla pelín cortita” que dijo Guardiola hay que preguntarse si lo decía por el factor cantidad o calidad. Apuesto por lo segundo, mismos integrantes pero con un fondo de banquillo más fiable. Para llegar a una semifinal como ayer y tener soluciones. El Barça debe hacer pocos cambios en la plantilla pero los debe hacer muy bien.

Más. La campaña no se recordará porqué no hubo remontada. Pero contradiciendo a todos aquellos que lo relacionaban con apología de la violencia demostró que se puede generar un ambiente intenso pero sin altercados ni cochinillos. Bien.

Los aspersores. Feo gesto de quien que tiene el mismo mal perder que Mourinho. Por cierto, el portugués tiene mal perder y mal ganar porqué el gesto de cruzar el campo solo, por mucho que se dirigiera a los tifosi, es igualmente reprobable. Más que su efectivo autobús.

Y por último, queda la Liga BBVA. A eso se aferran los culés. A seguir batiendo récord de puntos e intentar ganarse una de las competiciones más disputadas de los últimos años. Si la ganan, el balance será bueno pero sino tampoco podrá considerarse malo. Pero eso lo dejamos para otro día.

El Barça Inter-minable

El Inter mereció la victoria. Mourinho superó tácticamente a Guardiola. Al Barça se le agota la gasolina. Y los italianos son ahora favoritos para estar en Madrid el 22 de mayo. Dicho lo cual, que nadie dude que se ha jugado el 50% de la eliminatoria y que si hay un equipo en estos momentos […]


21 de abril de 2010 Quim Doménech - Sportyou

El Inter mereció la victoria. Mourinho superó tácticamente a Guardiola. Al Barça se le agota la gasolina. Y los italianos son ahora favoritos para estar en Madrid el 22 de mayo. Dicho lo cual, que nadie dude que se ha jugado el 50% de la eliminatoria y que si hay un equipo en estos momentos capaz de endosarle un 2-0 al Inter, ese es el hexacampeón. La operación remontada comenzó a gestarse ya en el avión de vuelta. Se percibía esa moderada confianza que seguro contrastará con la euforia de muchos por al fin haber visto caer al Barça. Pero éste equipo todavía tiene crédito.

Para superar la acumulación de partidos y el exceso de estrés por seguir ganando, Guardiola debe dar descanso a los jugadores importantes y ante el Xerez ser capaz de mantener el liderato reservando a Alves, Piqué, Busquets, Pedrito y Messi. Y con Puyol, Márquez, Toure, Jeffren y Henry sumar los tres puntos. La operación remontada continuará con un Camp Nou entregado y con una salida en tromba de los azulgrana. El Barça debe plantear un partido perfecto y Guardiola resarcirse de los errores cometidos en la ida. La inspiración de Messi deberá volver pero con eso no será suficiente. Faltará batir a Julio César que ayer ya demostró que es igual o más importante que Diego Milito.

El Giuseppe Meazza le atestó un golpe duro al Barça en la primera derrota por más de un gol de la era Guardiola. Los azulgrana andan noqueados, pero el KO todavía queda lejos. “Alegrar esas caras que esto lo remontamos en la vuelta” decía el entrenador de porteros Juan Carlos Unzué tras el partido. Mourinho se las tuvo con Xavi en el túnel de vestuarios. ‘The Special One’ empezó a calentar la vuelta e insufló ganas de revancha, sobre todo al centrocampista de Terrassa, a quien se pudo ver realmente furioso en el avión de vuelta. Él y Messi eran los más tocados. Leo recibía explicaciones de Milito mientras parecía prometerse por dentro que los neroazurri se acordarán de él igual que los gunners. El Barça podrá caer en semifinales, pero lo hará dando guerra.

Ah! Y que no se me olvide. El árbitro jamás será excusa, aunque vuelva a tener una actuación tan desastrosa como ayer. El club tiene que seguir estando por encima de eso y demostrar que sabe ganarse la final soñada hasta con obstáculos. Porque Madrid está más lejos, pero sigue en el horizonte. El Barça quiere llegar a ella… Aunque sea en autocar.

Villarato para rato

En Almería el público se arrancó tras el gol de falta de Messi. “Vi-lla-ra-to, vi-lla-ra-to”. Guardiola aseguró que ya estaba instaurado. Y cuando al cabo de unos días se le pidió que lo aclarara, dijo que la gente ya lo había interiorizado, que creía en él.  En Zaragoza asistí a una bronca permanente hacia Delgado […]


26 de marzo de 2010 Quim Doménech - Sportyou

En Almería el público se arrancó tras el gol de falta de Messi. “Vi-lla-ra-to, vi-lla-ra-to”. Guardiola aseguró que ya estaba instaurado. Y cuando al cabo de unos días se le pidió que lo aclarara, dijo que la gente ya lo había interiorizado, que creía en él.  En Zaragoza asistí a una bronca permanente hacia Delgado Ferreiro por cualquier decisión suya, fuera o no acertada -por cierto que el árbitro estuvo formidable-.

Pero la reacción no fue peor que la pañolada que el Camp Nou le dedicó a Velasco Carballo en el último partido contra Osasuna. La ya famosa teoría de la conspiración efectivamente ha calado fuerte y está teniendo unos efectos sumamente nocivos para el fútbol español. De entrada, ha generado una tensión en las gradas de los campos en los que juega el Barça que distorsiona cualquier ambiente de deportividad. Pero lo más importante es la permanente presión hacia el estamento arbitral que se provoca examinando con lupa cualquier decisión de los colegiados.

En el Camp Nou, las reacciones excesivas contra los árbitros surgen por el efecto contrario. El aficionado culé anda molesto por las acusaciones que se han vertido entorno a las supuestas e inexistentes ayudas que ha recibido el Barça para llegar a ganar los últimos títulos. Son tomadas como una provocación y a su vez maniobra para que los árbitros, condicionados, en caso de duda perjudiquen a los azulgrana. Y por ello la afición salta a la mínima y en cuestión de dos faltas mal pitadas empiezan a poner a prueba las muñecas con el primer objeto blanco que encuentran; dígase pañuelo a la vieja usanza, kleenex o más recientemente y de forma mayoritaria el periódico que reparte el club en el estadio.

Pues eso, el “Villarato” está instaurado. Y sus consecuencias se han empezado a notar. Es para que todos los que han alimentado la teoría hagan examen de conciencia. Y si siguen tranquilos yo no lo estaría con ellos.

¿Qué diferencia hay entre acusar como hizo Guardiola de mentir a un árbitro y acusar cada fin de semana a todos los árbitros de deshonestos y decir que la competición está adulterada? Para mí es peor lo segundo, y más si es falso. Pero ahí nadie toma cartas en el asunto. Inmunidad absoluta.

Ojalá que el duelo vibrante entre los dos grandes de la Liga BBVA llegue hasta el final y se decida únicamente por méritos deportivos. Y que las falsas conspiraciones se vayan diluyendo a ritmo de goles y otras polémicas más sanas.

La importancia de Pep Guardiola

Llegaba tras unas semanas en las que se le había notado algo nervioso. Sus declaraciones, la expulsión y posterior acusación de mentir a los árbitros del partido de Almería junto a la consiguiente denuncia a Competición desató la crítica desaforada hacia Pep Guardiola. El técnico, atento a la trascendencia que podía tener opinar sobre la […]


18 de marzo de 2010 Quim Doménech - Sportyou

Llegaba tras unas semanas en las que se le había notado algo nervioso. Sus declaraciones, la expulsión y posterior acusación de mentir a los árbitros del partido de Almería junto a la consiguiente denuncia a Competición desató la crítica desaforada hacia Pep Guardiola.

El técnico, atento a la trascendencia que podía tener opinar sobre la denuncia en la previa contra el Stuttgart, evitó regalar titulares al respecto. Consiguió que el partido no perdiera trascendencia. Logró máxima atención para evitar disgustos. Fue una prueba más del dominio que tiene de todo lo que implica dirigir el banquillo de un club grande como el Barça.

Pero con eso no basta, hay que hacer bien el trabajo. Y Pep ha reaccionado cuando el equipo estaba bloqueado, atascado, anhelando su juego que tanto maravilló la temporada pasada. Y lo ha hecho atreviéndose a cambiar todo un sistema. Porque, aunque él asegure que no hay sistemas, el exitoso 4-3-3 que instauró Rijkaard ya estaba demasiado estudiado. Sonaba repetitivo. Y ha redistribuido a los suyos con cambios posicionales y nuevos movimientos. Y ha aparecido un 4-2-3-1 con Messi por el centro con libertad absoluta para marcar 8 goles en los últimos 4 partidos. Porque se ha atrevido a sentar a “su” Ibra en el banquillo e intentar recuperar a Henry colocándole en la posición que triunfó en el Arsenal. Quizá todo responde a un cambio simplemente para revolucionar a la plantilla, para despertarla de su extraña somnolencia. Sea como fuere, los cambios transmiten la sensación de tener algún sentido. Y lo más importante, funcionan.

Guardiola ya está en cuartos. Como Alex Ferguson, Jose Mourinho, Arsene Wenger y Van Gaal. Todos ellos entrenadores con personalidad, autoritarios, con suma capacidad de liderazgo y, lógicamente, con grandes conocimientos de fútbol. El Barça vive de su gurú. Y lo hará mientras lleguen victorias como la de ayer. Tan efímero y tan real. Real como Pep, quien respondió a la pregunta sobre los cánticos de la afición diciendo “sí, sí, sí, nos vamos a Zaragoza”. Y a empezar de nuevo.

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Crónica de un fracaso anunciado

No es un día para, en clave culé, tener una actitud revanchista. Sólo para recopilar todo lo que ha sucedido hasta el momento en el Real Madrid y tomar buena nota de cómo no hay que actuar si un equipo quiere aspirar al éxito. Decir “vamos a ganar por 3 a 0” o “vamos a […]


11 de marzo de 2010 Quim Doménech - Sportyou

No es un día para, en clave culé, tener una actitud revanchista. Sólo para recopilar todo lo que ha sucedido hasta el momento en el Real Madrid y tomar buena nota de cómo no hay que actuar si un equipo quiere aspirar al éxito.

Decir “vamos a ganar por 3 a 0” o “vamos a demostrar quién manda en el Bernabéu” es menospreciar al rival. Es faltarle al respeto y otorgarle un extra de motivación.

El entorno blanco ha venido exhibiendo una actitud muy cercana a la prepotencia, dando por hecho que el Olympique era un rival de paso en el camino marcado hasta la final del Bernabéu. La propaganda fácil ha perjudicado y contaminado a los jugadores, que se han visto afectados por la presión de sentirse obligados a ganar.

Porqué con teorías como la del ‘Villarato’ ese mismo entorno ha desviado la atención para ocultar los problemas que se iban detectando en casa. Fijando el punto de mira en la crítica ajena y descuidando la propia.

Seguro que ahora sí llegará la reflexión y el análisis. Ojalá vayan más allá de los palos a Pellegrini. Ojalá las conclusiones apunten, entre otros motivos, a que comprar a los mejores futbolistas no garantiza títulos. A que el camino hacia la victoria pasa por la humildad y el trabajo colectivo y generoso.

El Real Madrid, equipo grande que transmite la sensación de que por su historia debe estar de antemano en todas las  finales, tiene que replantearse no sólo sus proyectos, sino la forma de manejarlos.

Henry, resquicio de la autocomplacencia

Me cuesta mucho escribir estas líneas. Tití desde siempre me cayó bien. Sintonicé con él desde el día de su presentación. Pero llega un momento en el uno conoce demasiados ejemplos que le convencen de que el francés hace tiempo que se ha descarrilado. Henry llegó destilando elegancia y clase. Vivió la autocomplacencia en su […]


4 de marzo de 2010 Quim Doménech - Sportyou

Me cuesta mucho escribir estas líneas. Tití desde siempre me cayó bien. Sintonicé con él desde el día de su presentación. Pero llega un momento en el uno conoce demasiados ejemplos que le convencen de que el francés hace tiempo que se ha descarrilado.

Henry llegó destilando elegancia y clase. Vivió la autocomplacencia en su máxima ebullición y sobrevivió a una criba que no iba con él. Con la llegada de Guardiola se puso las pilas y rindió a un nivel notable. Pero esos resquicios de autocomplacencia afloraron como un sarpullido y ahora se han convertido en su particular virus. El técnico azulgrana aguantará hasta final de temporada cómo hizo con Eto’o tratando de sacar lo mejor de él y luego le propondrá una salida tranquila. Al final no ha habido más remedio que relegarle a la suplencia, acelerar el proceso de adaptación de Pedro y avanzar la posición de Iniesta.

Porque lo que era elegancia ha derivado en lentitud, lo que era clase hoy son excusas a su bajo rendimiento. Podrá decir que contribuyó a los seis títulos y presumirá de curriculum brillante en Estados Unidos, su auténtica tierra prometida. Mientras tanto, o Henry se deshace del virus o ésta temporada su ayuda será mínima. Y por el bien del Barça, que el virus no se contagie.

Alarmas en el Barça

Jamás había visto tan tenso a Guardiola como en la rueda de prensa previa al partido de Stuttgart. Pero es que en la comparecencia post partido fue todavía peor. Al técnico se le nota preocupado. Y esta vez no es un síntoma que recuerde al bajón de la temporada pasada. Hace un año Pep tenía […]


25 de febrero de 2010 Quim Doménech - Sportyou

Jamás había visto tan tenso a Guardiola como en la rueda de prensa previa al partido de Stuttgart. Pero es que en la comparecencia post partido fue todavía peor. Al técnico se le nota preocupado. Y esta vez no es un síntoma que recuerde al bajón de la temporada pasada. Hace un año Pep tenía explicaciones. Ahora no. Alarma.

Todavía se puede jugar peor, Johan. No se recuerda un primer tiempo tan malo en el último año y medio. Pérdidas de balón inexplicables, fallos en defensa y descoordinación entre líneas. En la segunda parte, sólo el gol actuó de inyección moral y a su vez de efecto punzante en el rival. El equipo controló más, los delanteros dejaron de ir al trote para empezar a esprintar. La presión en la salida del contrario fue de más de un hombre y con cierta intensidad. Pero la cara de Guardiola el miércoles era todavía peor y no precisamente porqué el avión tuviera que sobrevolar Italia para llegar a Barcelona alargando el trayecto de vuelta. Las lesiones eran pecata minuta en comparación a lo que ocurre ahora. Hay trabajo por delante. Por primera vez el cuerpo técnico debe ponerse serio y encontrar soluciones. El Stuttgart perdonó, pero el rival de cuartos o semifinales te habría sentenciado la eliminatoria en los primeros veinte minutos. Y como ya dijo tras el partido ante el Racing, “a este nivel no nos alcanzará”. Primer aviso.

P.S. Artículo patrocinado por la huelga de controladores aéreos franceses.

El Barça pasa a ser el referente

Recientemente he visitado con cierta asiduidad la capital participando en el programa televisivo de moda: Punto Pelota. Tenía leves sospechas de lo que voy a exponer a continuación, pero con estas excursiones he comprobado una tendencia alcista entre periodistas y aficionados del Real Madrid a utilizar el Barcelona para hablar del club blanco. Veamos varios […]


18 de febrero de 2010 Quim Doménech - Sportyou

Recientemente he visitado con cierta asiduidad la capital participando en el programa televisivo de moda: Punto Pelota. Tenía leves sospechas de lo que voy a exponer a continuación, pero con estas excursiones he comprobado una tendencia alcista entre periodistas y aficionados del Real Madrid a utilizar el Barcelona para hablar del club blanco.

Veamos varios ejemplos: Acción de Cristiano Ronaldo con Mtiliga. Rápidamente surge la comparación Ronaldo-Messi, se utiliza una acción del argentino con Marc Valiente, se recuerda el escupitajo del azulgrana y se instala el debate sobre la comparación entre los cracks de Madrid y Barça.

“Villarato”: estar pendiente de cualquier decisión arbitral que afecte un partido en el que está el Barça si el equipo mantiene la misma distancia que su principal perseguidor.

No existe la discusión de cómo juega el Madrid porqué rápidamente hay que hablar de si los de Guardiola juegan peor que el año pasado.

Benzema no está a la altura de las expectativas, pero hay que hablar de Ibrahimovic que lleva cuatro goles más que el francés. Y así permanentemente, hablar de algo del Madrid tomando el Barça como referencia. Le pregunto al taxista (que lleva el escudo merengue bien grande entre rejilla y rejilla del aire acondicionado) por Pellegrini y me dice que su problema es que todo el mundo le compara con Guardiola y claro, sale perdiendo. Es definitivo, ha habido un cambio y el centro de atención es ahora Barcelona. El periodista Luis Villarejo me hizo una reflexión la vez que le conocí en la ciudad condal: “Aquí se respira fútbol por los cuatro costados, en las librerías hay mucho más libros que hablan de fútbol y del Barça”. Y le doy la razón. Cambio -que no fin- de ciclo. El foco es Barcelona.

Txiki Begiristáin, el culpable de todo

Cualquier motivo es válido para criticar al secretario técnico del Barça, Txiki Begiristáin. El último ejemplo es el panorama que envuelve al equipo horas antes de jugar en el Vicente Calderón; con seis bajas. ¿De quién es culpa? De Txiki por no haber fichado más. Cuando resulta que Guardiola consideraba “pelín cortita” la plantilla para […]


13 de febrero de 2010 Quim Doménech - Sportyou

Cualquier motivo es válido para criticar al secretario técnico del Barça, Txiki Begiristáin. El último ejemplo es el panorama que envuelve al equipo horas antes de jugar en el Vicente Calderón; con seis bajas. ¿De quién es culpa? De Txiki por no haber fichado más. Cuando resulta que Guardiola consideraba “pelín cortita” la plantilla para afrontar todas las competiciones, pero que tras la eliminación de Copa cree que hay gente de sobras. Es absolutamente excepcional tener seis bajas y que sean todas de defensas (Toure puede actuar de central como hizo en la final de la Champions).

Pero la cuestión es atizar al secretario técnico. El Barça de las seis copas, mérito de Guardiola. El del doblete, de Rijkaard. Los fichajes de Mario, Maxi López, Ezquerro… son de Txiki. Los de Piqué, Márquez, Keita, Abidal, Toure, Ronaldinho, Deco, Larsson, Eto’o son de Sandro Rosell, de Laporta, de Cruyff y de la portera de Núñez.

Y ahora, lo más absurdo, hay que recurrir al filial (que por cierto anda tercero con buena plantilla y buen técnico elegido por… ¿la portera?) y todo el mundo acusa a Txiki.

El que lo hace todo mal apostó por Rijkaard, por Guardiola, ha elaborado todas las plantillas de los últimos años y presenta el currículum del director deportivo más laureado de la historia de la entidad a expensas de lo que pase esta temporada.

De las bajas tendrán que dar alguna explicación los médicos. O los preparadores físicos deberán revisar si han influido los recientes cambios en los entrenamientos. Pero Txiki Begiristáin, que también se ha equivocado, no debe ser el culpable de todos los problemas que surgen en Can Barça.

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