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19 de noviembre de 2018 19/11/18

Opinión

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Atlético: juego pobre para un candidato


  • 16 de marzo
    de 2016
  • David de la Peña

Diego Pablo Simeone, entrenador del Atlético de Madrid

El Atlético de Madrid se ha ganado por méritos propios ser candidato a ganar la Copa de Europa. Esta afirmación, por sí misma, deja claro el tremendo mérito de Diego Pablo Simeone. Nuestra cultura deportiva alimenta debates de todo tipo, pero pocos se posicionan al otro lado de la línea del “qué bueno es el Cholo”. Las tres veces consecutivas que se ha plantado el conjunto rojiblanco en los cuartos de final de la Liga de Campeones son solo un argumento más para explicar la nueva condición del Atleti en Europa. La que, por otra parte, por historia y masa social es exigible: la de equipo grande.

Pero el Atlético de Madrid ha dejado un rendimiento realmente pobre en la eliminatoria frente al PSV Eindhoven. El mismo prisma con el que el Calderón observa los enfrentamientos frente a gigantes como Real Madrid y Barcelona es con el que el aficionado del PSV enfocó los octavos de final contra el equipo madrileño. La pelota estaba en el tejado del Atleti, que por su rendimiento en las últimas temporadas se había ganado la condición de favorito. Sin embargo, el pase a la siguiente ronda llegó en la tanda de penaltis, después de que en el transcurso del partido un milagro de Filipe Luis bajo la línea evitase un 0-1 que quién sabe si hubiese sido definitivo.

El espectacular ambiente del estadio, el hecho de que Simeone haya conseguido que cada jugador de la plantilla tenga claro el camino que da resultado o que faltase un minuto para levantar la copa más importante a nivel de clubes son una herencia que ahora mismo obliga a la plantilla a soportar la presión de tener que ganar. El PSV planteó un partido pegajoso, con algunas marcas al hombre, cinco defensas y un alto nivel competitivo. Al Atleti le faltaron respuestas en un escenario como ese, y para muchos la idea de que a partir de cuartos lo lógico será que los de Simeone puedan ceder el favoritismo a su rival será uno de sus principales argumentos para competir.

A mí, sin embargo, el mejor argumento para competir me parece jugar bien, y ayer el Atleti no lo hizo. Con “jugar bien” no hablo de tener la pelota -el Atleti contragolpeador de Stamford Bridge jugó de forma espectacular-, sino de ejecutar bien el plan de juego. No encontrar a Koke para que el balón se asiente arriba en un partido como el de ayer, que un Fernando Torres que agitó el ataque y sumó buenos minutos aumente su acierto en el remate, o que Giménez deje de transmitir la sensación de que un error individual puede romper una igualadísima eliminatoria de Liga de Campeones serán problemas a solucionar para la enorme exigencia que vendrá a partir de ahora.

Porque, no nos engañemos, el Atleti no llega al minuto 93 en Lisboa con casi las dos manos sobre la Copa porque “era la víctima”. Casi gana la Champions porque jugaba bien. Muy bien.

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