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19 de julio de 2019 19/07/19

Opinión

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Así suena Seattle


  • 22 de enero
    de 2013
  • Iñaki Cano Martínez

Mientras me tomo un frappuccino de moca y escucho a Nirvana, sonrío. El vinilo de “Nevermind” da vueltas. Pienso en Gary Payton, en Kemp, en Ray Allen, en el amarillo y verde. Suena la batería de Grohl. Cierro los ojos y pienso en esas gradas. Mis recuerdos más nítidos y principales son de aquellas Finales de los Sonics frente a los Bulls de Jordan. Presión ambiental. Una ciudad volcada con un equipo buscando una meta más elevada. Compromiso. Una unión que se fue disolviendo como se disuelven estás historias: dinero, pabellón nuevo, ciudades interesadas,etc.

Ahora Seattle se aprovecha de lo que fue adverso para ellos hace unos años. Tienen el dinero,el proyecto del nuevo pabellón y las ganas de volver a brillar. Seattle tiene hambre de baloncesto. Sólo han necesitado ver cómo los Thunder triunfaban para darse cuenta de lo que perdieron. También el tiempo ha colaborado…y es que no hay nada como perder algo para saber apreciarlo.

Cambio a Nirvana por Pearl Jam. “Do the evolution” suena fuerte y presiento que el timbre sonará pulsado por mi vecino. “Molestar” por poner la música alta. Buena y movida. O lenta e intensa. El caso es llamar la atención en torno a lo que haces. En Seattle quieren eso y parece ser que el proyecto es para “molestar” al vecino. A todos.

Hay que recordar que la plantilla de los futuros Supersonics (en caso de que se ceda el nombre y los colores desde Oklahoma) será la de los actuales Kings. El polémico,inestable y súper clase Cousins a la cabeza. Luego,mucho trabajo de reconstrucción detrás. Los nuevos dueños, gente reconocida en el mundo de las finanzas y la tecnología no invierte y regala una franquicia a una ciudad americana porque sí. Buscan negocio y prestigio. Mientras se edifica el pabellón, también tocará fortalecer los cimientos de los antiguos Kings. Cambiarlo todo.

Los Maloof tenían descuidado su juguete. No les interesaba lo que Sacramento les ofrecía y rezando por una oferta. Así durante casi diez años. Despreciaron con esa espera a los fans de los Kings y los ciudadanos de la capital de California. Ellos contestaron con las misma fórmula. Una relación viciada por unos y por otros. La NBA y,en este caso, Seattle anhelaban por un cambio. Pues ha llegado. Mientras, me he acabado el frappuccino y el disco de Pearl Jam ya no suena. He puesto Soundgarden.

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