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22 de febrero de 2020 22/02/20

Opinión

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‘La garra guaraní’, por Ariel Judas


  • 03 de julio
    de 2010
  • Firma Invitada 

[FLASH http://www.youtube.com/watch?v=CCEA1AE66C4 w=640 h=385]

Por ARIEL JUDAS, autor de Latitud Fútbol.

A la selección de Paraguay históricamente se la ha definido como el equivalente sudamericano de Inglaterra o Alemania. Desde que el fútbol es fútbol en el Cono Sur, los guaraníes han dominado “la cancha de arriba”. Siempre han sido valoradísimos en la región por su gran eficacia en el juego aéreo. Además, algunos de sus mejores talentos han aportado en muchos casos una inusitada solidez física, algo no demasiado frecuente en el balompié latinoamericano anterior a la década de los noventa.

El fútbol paraguayo -muy apegado a esa carga genética hasta no hace demasiado- entró en lo que podemos definir como modernidad con la compra de Roque Santa Cruz por parte del Bayern Munich. Que uno de los grandes de Europa se dignara a contratar a un jovencísimo talento sin que al jugador le hiciera falta pasar por ligas como la argentina, la brasileña o la mexicana hizo que los ojeadores del ‘Viejo Continente’ comenzaran a volar de manera más frecuente hacia Asunción.

El roce europeo del que pueden jactarse algunos de sus internacionales, el aporte importantísimo que varios guaraníes imprimen a campeonatos competitivos de América Latina, y la buena labor de los equipos locales en las recientes ediciones de la Copa Libertadores, han convertido al fútbol de Paraguay -y especialmente a su selección- en la tercera potencia sudamericana, por detrás de Brasil y Argentina.

De la mano de un gran entrenador como Gerardo Martino, el equipo nacional paraguayo consiguió de una manera bastante cómoda su clasificación a Sudáfrica 2010, el cuarto Mundial consecutivo para la escuadra roja y blanca. El seleccionador nacido en la ciudad de Rosario -emparentado filosóficamente con Marcelo Bielsa- dotó al conjunto de la APF de una practicidad y de un carácter ganador que hasta el momento se le desconocían.

El futbolero parabólico, y mucho más el hincha lírico, dirán que esta selección de Paraguay juega feo o no juega a nada. Y por lo expuesto hasta ahora en este Mundial se les puede dar la razón. En un grupo de primera ronda plagado de equipos picapiedras -como Italia, Nueva Zelanda y Eslovaquia– los guaraníes dieron la sorpresa al quedarse con la primera posición. Salvo en el partido frente a los centroeuropeos, la Albirroja no se pareció en casi nada al equipo que demostró un gran nivel en las eliminatorias de la CONMEBOL, especialmente frente a los dos pesados de la región, como Brasil y Argentina.

Los nombres -salvo la baja de Salvador Cabañas y el alta de Lucas Barrios– son prácticamente los mismos. El soporte técnico de ‘Tata’ Martino también está allí. El fútbol con el que los sudamericanos han sellado el pasaporte a la Copa del Mundo tiene que estar en algún sitio. No puede haberse perdido. ¿Serán capaces los paraguayos de encontrarlo en el partido ante España? Ante Japón no lo consiguieron, y el equipo de Vicente Del Bosque no parece ser el rival más adecuado para efectuar una demostración reivindicatoria.

La Albirroja juega por primera vez en su historia un partido de cuartos de final en un Mundial. Para muchos -me incluyo- ya ha cumplido con las expectativas. Todo lo que venga de aquí en adelante es gratis. Paraguay contará con la motivación que brinda la posibilidad de hacer historia frente al campeón europeo. El equipo de Gerardo Martino depositará toda la responsabilidad del encuentro en los jugadores españoles. Sin colgarse del travesaño de la portería de Justo Villar, la tropa guaraní esperará en su terreno con el plan de matar de contragolpe a un contrincante al que reconoce como superior.

Pienso que la selección paraguaya será para España un rival más complicado que Chile. No porque los futbolistas de Tata sean mejores que los de Marcelo Bielsa, sino porque -al contrario de lo que pasó hace unos días entre las dos Rojas- los guaraníes no sienten ningún tipo de obligación de salir a buscar el partido. Llegado el caso, se sentirán cómodos con un empate y posterior prórroga o definición por penales. Incluso una derrota con honor les sirve para regresar a su país con la frente en alto.

Estoy casi seguro de que veremos un partido en el que jugadores como Antolín Alcaraz (un gran central que acaba de fichar el Wigan), Enrique Vera y el propio Villar volverán a mostrar el buen nivel exhibido hasta ahora en Sudáfrica. Con ellos Paraguay tiene cubierta la cuota de aguante y destrucción de las opciones del rival. Pero para dar el sonoro grito ‘sapucai’ de la victoria, la Albirroja necesitará de la concentración, la velocidad y, sobre todo, los goles de sus temibles delanteros. Hasta este partido frente a España, para Barrios, Haedo Valdez, Santa Cruz y Cardozo el arco rival ha estado cerrado con candado.

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