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17 de octubre de 2019 17/10/19

Opinión

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Juraron con gloria morir… y cumplieron


  • 31 de octubre
    de 2015
  • Andy Stalman

Cae la noche sobre Londres. Una luna enorme ilumina el fin de este último viernes de octubre. Faltan apenas segundos para que acabe el Argentina-Sudáfrica. El estadio ruge. Argentina empuja, empuja y empuja. Faltan segundos y los ‘Springboks‘ saben que la diferencia del marcador es irreversible, el bronce es de ellos. Sin embargo, ‘Los Pumas’y el estadio ‘argentino’ empuja. Antes del final llegó el tan ansiado try. Conversión de Nico Sanchez, hoy capitán y una de las figuras de este Mundial.

Argentina queda cuarta de la Copa del Mundo. Su segundo mejor resultado tras el apoteósico tercer lugar en Francia 2007. Mejor clasificada que las seis naciones del norte y muy justamente.

De esa selección del Mundial de Francia jugaban hoy el “corcho” Fernandez Lobe y Horacio Agulla, los dos se despedían de la selección.

La Selección jugó por el bronce con nueve bajas entre sus titulares. Imaginen un Barça-Madrid donde en el Barça falten Messi, Neymar, Suárez, Busquets e Iniesta. Y un Real Madrid Madrid sin Cristiano, Sergio Ramos, Benzema, James y sin Marcelo.

Pero a pesar de ello y de una Sudáfrica que dijo en la previa que jugar por el tercer puesto es como “darle un beso a una hermana”, metió todo lo que tenía en el campo y jugó como si fuese una verdadera final. Salud a los ‘Springboks’ que también decían adiós a varios de sus míticos titulares, incluido su capitán.

Hasta el mito, la leyenda de Jonah Lomu tuiteó sobre Argentina que se ganó el afecto y el reconocimiento del mundo del rugby. Esto no es obra de un milagro. Es el resultado de un plan, un trabajo bien organizado, de una inversión en un proyecto que cada día ve como crecen sus frutos. Cuando se trabaja y se quiere, se puede. Son un equipo que aún perdiendo, gana.

Garra, huevos, actitud, fiereza, valentía, empuje, orgullo, son algunas de las señas de identidad de Argentina. Sabía que no iba a ganar, pero presentó una digna y honorable batalla. Con en el espíritu de su propio ser, el de nunca renunciar, nunca dar algo por perdido, el de luchar hasta que no queden segundos por jugar.

Empujó Hourcade, empujó la generación que abrió este glorioso presente en 2007. Empujaron los suplentes, los lesionados, los que quedaron fuera, los que sueñan con ser Pumas. Empujó el estadio, la gente desde sus casas, a través de Twitter, en el campo, en los clubes, en los bares, en Londres, en Buenos Aires, en Rosario, en Córdoba, en Tucumán… Empujó Argentina.

Ganó el bronce Sudáfrica y el reconocimiento mundial fue para la garra Argentina por esa forma de ver el deporte y la vida que es siempre empujar hacia adelante. Todos juntos.

Se vacía el estadio Olímpico de Londres. La capital donde nació el rugby. Apenas el silencio y el eco de los rugidos quedan en el estadio desierto. Apenas el silencio y un gracias Pumas que retumba en un Mundial para el recuerdo.

Gracias Pumas

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