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18 de junio de 2019 18/06/19

Opinión

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Apagón en Pamplona


  • 14 de diciembre
    de 2013
  • Julián Ávila

Mil y una vez se ha repetido esta sentencia: “las Ligas se ganan o se pierden en campos con El Sadar“. Y el Real Madrid se puede acordar en el futuro de este empate. Es incomprensible que un equipo que venía jugando bien los últimos partidos y que firme quince minutos muy brillantes en un campo de batalla del calibre de Pamplona, se descomponga con un gol y se convierta en un manojo de nervios. Si otro día alabábamos el trabajo colectivo ahora hay que sacar la vara de olivo. Desde el primer gol de Oriol Riera el Madrid sufrió un apagón que tuvo sus consecuencias.

La primera fue la expulsión de Sergio Ramos, atrapado en la clásica espiral de nerviosismo cuando el equipo se ve contra el marcador. Tan cierto como que el colegiado se equivocó en la primera cartulina amarilla. El siguiente apagón le llegó a la BBC, las estrellas. Cristiano Ronaldo desapareció en la segunda parte; un Bale desacertado fue cambiado por Di María y Benzema fue un espíritu deambulando sin sentido. El tercer motor que no funcionó correctamente estaba en el banquillo. Ancelotti no encontró la fórmula en los cambios para dar la vuelta a la situación. Quitar a Isco, el mejor del Madrid, por Jesé dejando a jugadores más apagados esa tarde chirrió bastante. Quedó algo retratado.

Pese a todo, el Madrid llegó a empatar (gol y asistencia de Isco) pero sus prestaciones dejaron mucho que desear. Pamplona es una plaza complicada y una muy vara de medir intenciones y voluntades. Ahora que el equipo parecía en una línea ascendente llega este traspiés que servirá para abrir algunos debates que permanecían aletargados. Al tiempo.

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