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Opinión

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Verstappen y Sainz, los auténticos vencedores de Malasia


  • 29 de marzo
    de 2015
  • Iván Bueno

Max Verstappen y Carlos Sainz en el GP Malasia 2015

Finalizado la segunda carrera de Fórmula 1 del año, toca analizar el GP de Malasia a través de las tres categorías que marcan las banderas. Por cierto, no caeré rendido a los pies de Ferrari, porque no lo merecen.

Bandera verde

Ni Ferrari, ni Mercedes. Toro Rosso fue la escudería de la carrera sin lugar a dudas. Lo sé, no ganaron. Ni estuvieron cerca. Pero sus dos pilotos fueron con diferencia los mejores de la carrera. Max Verstappen salió sexto y Carlos Sainz, decimoquinto. Ahí es nada. Porque el madrileño terminó octavo, nada menos que siete posiciones por encima de donde salió. Además, en algunas ocasiones llegó a rodar cuarto. De nuevo tuvo que adelantar, ser rápido en pista para cumplir con la estrategia y darlo todo. Y cumplió. Vaya que si cumplió.

Verstappen no tuvo una actuación tan vistosa pero simplemente porque salía desde la sexta posición. Vale, terminó una posición por detrás pero ¿qué más da? No deja de ser un novato en un Toro Rosso. Aunque tal vez deberían subirlo directamente a Red Bull porque es cuanto menos llamativo que los dos Toro Rosso terminaran inmediatamente por delante de los Red Bull. ¡Quién se lo hubiera imaginado! Vamos, que los novatos dieron un repaso a los no tan novatos y lo hicieron a base de pilotaje.

Pero no todo fue Toro Rosso en Malasia. De hecho el gran protagonista fue Sebastian Vettel con Ferrari. ¿Tuvo valor su victoria? Por supuesto. En este deporte cada victoria tiene un valor incalculable. ¿Fue una victoria realmente ganada? Sí y no. Sí porque se batió el cobre con los Mercedes y fue más rápido que ellos. Beneficiado por la estrategia, sí, pero es una baza que todos tienen durante las carreras. Por otro lado no fue una victoria ganada. Más bien fue una victoria perdida por Mercedes y su desastre organizativo en el muro. Pero que vaya por delante que no quito méritos a Vettel.

Por supuesto no me quiero olvidar de Roberto Merhi. No hizo una carrera espectacular, de hecho casi ni se le vio, pero fue una carrera brillante. Hizo su trabajo de una manera formidable. Llevó el Manor hasta la meta, evitando cometer errores como los de los entrenamientos libres. Sin duda se ha ganado el asiento para más GPs pese a que no aporte dinero. Ah, para quienes os preguntéis de dónde ha salido este tal Roberto Merhi. Sólo diré que en 2014 fue, junto a Pierre Gasly, uno de los pocos capaces de plantar cara a Carlos Sainz en la Fórmula Renault 3.5.

Bandera amarilla

Los de la «estrellita» se estrellaron en Malasia. Hamilton salía desde la pole y Rosberg tercero. Todo parecía indicar que viviríamos un nuevo doblete de Mercedes, pero no. Ellos solos se hicieron la trampa. No necesitaron a nadie para perder la victoria. Sebastian Vettel se presentó en Sepang con una estrategia diferente a la de los Mercedes y los teutones (con muchos cerebros británicos) se perdieron en el mar de la estrategia.

Fallaron estrepitosamente con sus dos pilotos. Les daban información confusa y lo de Paddy Lowe hablando con Hamilton por radio en lugar de con los ingenieros del muro sobre la estrategia fue ya el acabose. En un primer momento pensaban que Rosberg lucharía al final de la carrera con Vettel. Después le dijeron a Hamilton que Vettel se le podría acercar al final de la prueba y, finalmente, Hamilton vio desde la distancia la victoria de Vettel. Todo ello con discusiones sobre neumáticos de por medio. En fin, supongo que para Toto esta sería una carrera «inaceptable».

Hablando de Toto, ¿sus protegidos dónde están? Williams debía ser la escudería que les luchase las victorias y al final están perdidos en el zona media de puntos. Deberían empezar a ponerse las pilas porque viendo el buen nivel de Ferrari, como Red Bull de un paso al frente tendrán más rivales delante de ellos. Aunque Red Bull tendría que hacer también un poco de autocrítica.

Es difícil de comprender que tu equipo filial, con dos novatos, te gane la partida. Hace dos años las excusas de la unidad de potencia hubiesen servido pero ahora no. Los cuatro coches son motorizados por Renault y sólo Red Bull llora. Quizá Abetiboul tendría que arrimar su hombro un poco más con el de Franz Tost y alejarse del tóxico ambiente del garaje comandado por Christian Horner. En Toro Rosso se limitan a trabajar y no a amenzar.

Bandera roja

Vaya la justicia por delante y reconozcamos lo evidente. McLaren ha dado un salto bastante interesante respecto al GP de Australia. ¿Es suficiente? Por supuesto que no. En esta ocasión sus dos pilotos estuvieron en posiciones de puntos y eso que la parrilla era más grande que en Australia. Pero la fiabilidad, o más bien su ausencia, llamó a las puertas de McLaren para hacer que sus dos coches se retiraran.

Soy consciente de que éste es un año de aprendizaje de cara a 2016, pero McLaren tiene una imagen que guardar como escudería histórico y esto puede resultar bochornoso para sus aficionados. De hecho, es como si el Real Madrid, el F.C. Barcelona o el Atlético de Madrid estuvieran, con sus actuales plantillas, luchando por no estar en puestos de descenso. Volviendo a la F1, en Europa deberían estar ya en disposición de terminar la carrera y en zona de puntos. De podios y victorias ya hablaremos, pero los puntos deberían ser viables en el GP de España.

Ya para terminar me gustaría mandar un saludo al Tío Gilito. Perdón. A Marcus Ericsson. Ese piloto que debe nadar en dinero en sus ratos libres pero que nos demostró una vez más que en él no hay piloto y no deberíamos esperarlo. Obviamente este año está mejor que en 2014, pero es que el Sauber es mil veces mejor que el Caterham. El error que cometió es imperdonable y menos cuando la carrera estaba recién empezada. Ni el cansancio ni los neumáticos desgastados eran factores a tener en cuenta. Estaba fresco como una rosa y se quedó atrapado en la gravilla a las primeras de cambio. Muy mal por el sueco.

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