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13 de diciembre de 2019 13/12/19

Motor

Honda destroza el sueño americano de Alonso

A falta de 21 vueltas el propulsor del coche del asturiano dijo basta, en plena lucha por conseguir la victoria en las 500 Millas de Indianápolis


28 de mayo de 2017 - Sportyou

Fernando Alonso vio cómo el sueño de ganar las 500 Millas de Indianápolis se acababa a falta de 21 vueltas. El motor Honda, la pesadilla que tanto temía, de su McLaren Andretti rompió cuando estaba pugnando por llegar a los puestos de arriba.

Competitivo desde la salida

En la salida, como era previsible, Fernando Alonso perdió un poco. Lo normal para un piloto que no conoce el procedimiento de la arrancada de las 500 Millas era ceder unas cuantas posiciones, y no fue hasta el giro 12 cuando se estabilizó en la séptima posición, peleándose con su compañero Takuma Sato y con Will Power. El primer momento clave estuvo en las paradas en boxes, que llegaron antes de la vuelta 30 como se preveía. Alonso, tras cinco adelantamientos en pista, se puso tercero. Y aún no había conseguido todo.

En boxes, el asturiano no sólo lo hizo bien, sino que sus mecánicos estuvieron a la altura de lo esperado y en menos de 9 segundos ya había repostado y cambiado los cuatro neumáticos. Por eso salió en quinta plaza, hasta que en la vuelta 37 y tras vérselas con Alexander Rossi, piloto de Andretti y ganador de 2016, se puso primero. El asturiano no había alcanzado ni siquiera el primer cuarto de carrera cuando ya había hecho historia:

Brutal accidente de Dixon y Howard

En la vuelta 54, llegó uno de los mayores accidentes de la época reciente de la IndyCar. En la curva 4, Jay Howard se fue contra el muro, y salió rebotado hacia el centro, con tan mala suerte para Scott Dixon, el hombre que había hecho la pole, que se lo encontró en medio de la pista y salió volando. El accidente, que esquivó el veterano Helio Castroneves por poco, además también obligó a sacar la bandera roja, dado que las vallas habían quedado muy dañadas.

La resalida fue otro de los momentos de los tensión para Alonso. El asturiano aguantó una vuelta por delante, pero pronto cayó a la cuarta posición tras ser pasado por Rossi, Sato y Hunter-Reay, pero inmediatamente se volvió a neutralizar la carrera con una bandera amarilla: Conor Daly, que iba rodando en grupo junto a Oriol Serviá, y Jack Harvey se dieron contra los muros, aunque sin consecuencias graves. La siguiente amarilla, provocada por un apéndice del coche de Mario Andretti en pista, forzó un nuevo cambio arriba. Las prisas tenían motivo. La lluvia se preveía cerca del circuito en torno a la vuelta 100, el límite impuesto por la normativa para dar por acabada la prueba en caso de suspensión por meteorología.

Irredento Alonso

Pasadas las 115 vueltas llegó el momento crítico de la carrera. Alonso comenzó a acosar a Ryan Hunter-Reay y a Alexander Rossi, pero las sucesivas ‘caution’ que se produjeron, mantuvieron en tensión al español. Hunter-Reay intentó escaparse, y de hecho lo logró, hasta que Alonso se quitó de encima a Rossi y fue como una exhalación a por él hasta que, en la vuelta 131, volvió al liderato. Hunter-Reay pronto se vio fuera de todas las opciones: su motor Honda rompió:

Además de permitir a Oriol Servià colarse en el quinto puesto, el abandono de Hunter-Reay eliminó a uno de los grandes favoritos e hizo sacar una nueva ‘caution’ a pista, lo que abrió la puerta a nuevas paradas en boxes. Una de ellas, la de Rossi, fue paupérrima, y dejaba a Alonso sin un aliado (y un rival). El problema es que la resalida del español no fue ni medio aceptable, y le pasaron bastantes corredores, incluido el propio Servià con una espectacular acción. A falta de poco más de 50 vueltas para el final, al asturiano veía muy lejos la victoria.

La recta final de la carrera fue a la defensiva para todos. Las velocidades punta bajaron hasta los 219-220 mph en los coches de arriba, para buscar ahorrarse una parada en las últimas vueltas. En el momento en el que se abría la ventana a las últimas, rompió el segundo motor Honda de la carrera, el de Kimball, lo que provocó una nueva ‘caution’ que hizo meterse a todos a boxes.A 29 vueltas para el final, todo por decidir.

Y apareció Honda

Servià fue el mejor de la reanudación, en la que iban a ir todos a tope. Sin embargo, el gafe de Honda volvió a aparecer. Por cuarta vez en esta carrera, un motor del fabricante nipón rompía, y esta vez era el coche de Fernando Alonso el que decía adiós. Miles de manos se fueron a la cabeza, al ver que era el coche naranja el que empezaba a humear, y era el segundo motor del coche del asturiano que se iba esta semana.

No fue el fin soñado para los españoles. Oriol Servià, que había tenído una enorme actuación y esperaba mejorar su 4º puesto del 2012, se vio involucrado en un accidente múltiple y también se vio obligado a abandonar.

Sato se impone

La lucha por la victoria se la jugaron dos veteranos: Helio Castroneves, que ya sabía lo que era ganar en Indianápolis tres veces, y el japonés Takuma Sato, que había fichado por Andretti para conseguir la victoria. Y lo logró. Castroneves intentó hasta las últimas millas su cuarto baño de leche, pero fue el japonés el que hizo historia para él y para su país: había conquistado la 101ª edición de las 500 Millas.

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