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25 de junio de 2019 25/06/19

Opinión

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Abreu ya no es el loco… o sí


  • 03 de julio
    de 2010
  • Sergio Barriocanal

“He madurado”, insistía Washington Sebastián Abreu (Minas, Uruguay, 17-10-1976) cuando regresó a España la pasada temporada para jugar en la Real Sociedad. “Lo del Loco ha quedado atrás, ya ni lo llevo en la camiseta”. Pero viendo lo que hizo en el partido ante Ghana a uno le entra la duda, porque para tirar un penalti decisivo que lleva a tu selección a semifinales del Mundial y tener la sangre fría de hacerlo como lo hizo él, hay que algo más que confianza. No es la primera vez que lo hace. En la Copa América de 2007 también marcó así (con la zurda, siendo diestro), y con el Botafogo en Brasil. Abreu es uno de los líderes de Uruguay junto con Forlán y Lugano. Él fue el artífice de la resurrección uruguaya en la clasificación recurriendo a uno de los supervivientes de la tragedia de Los Andes.

El goleador uruguayo, un trotamundos del fútbol, hubiese finalizado su contrato de diez años con el Deportivo. Lendoiro lo fichó en 1997 de San Lorenzo por 1.200 millones y le firmó un década. De ese puñado de años apenas estuvo uno en Coruña, aunque al presidente le quedará para siempre la espinita de verlo triunfar. Lendoiro siempre fue uno de los máximos defensores del uruguayo, pero Irureta nunca lo quiso. Ni siquiera a su regreso en 2004, después de finalizar como máximo goleador del campeonato mexicano. “No triunfé en España porque hubo un entrenador que nunca quiso tenerme en el plantel sin ni siquiera conocerme. El presidente siempre confió en mí y por eso me da rabia”, confesó cuando fue traspasado definitivamente al Nacional.

Lo cierto es que Abreu no demostró en La Coruña todo lo que ha sido en Argentina, Uruguay, Brasil y especialmente en el fútbol mexicano, donde estuvo casi siete temporadas, con una breve interrupción para pasar por Nacional y San Lorenzo de nuevo, y marcó 128 goles. La trayectoria de Abreu en cuanto a clubes es espectacular. Al margen de la de la selección uruguaya se ha enfundando 18 camisetas: Defensor, Nacional, San Lorenzo, Deportivo, Gremio de Porto Alegre, Tecos, Cruz Azul, América, Dorados (donde estuvo a las órdenes de Lillo y compartió vestuario con Guardiola), Monterrey, San Luis Tigres, su último club en México, Beitar de Jerusalem, River Plate, Real Sociedad, Aris de Salónica y Botafogo.

Íntimo de Juanma Lillo, motivo por el que fichó por la Real Sociedad, “un técnico que me ha aportado mucho y que siempre me ha tratado muy bien”, tiene muy claro que piensa estirar su carrera al máximo. “Cuanto más lejos de tu país más larga se hace tu carrera, hay opciones de seguir creciendo y hacer más paradas previas”, explica.

En su país y en Argentina es una estrella y ha llegado a participar en telenovelas de éxito y en programas de televisión con Marcelo Tinelli. Pero del Sebastián Abreu que apareció en España queda muy poco. Ha dejado fuera de su camiseta lo de ‘Loco’, ya no le echa Coca-Cola al vino caro, ni se rompe dedos del pie dando patadas a las botas para celebrar un gol. Ese ‘Loco’ que a los 17 años se entrevistó a sí mismo cuando jugaba al baloncesto, su primer deporte profesional, y hacía de plumilla para una revista, “me dijeron que le hiciera una nota a la estrella del partido y es lo que hice”, es hoy un futbolista veterano y comprometido: “Son más años, responsabilidades y madurez”, apunta. Hasta hace poco entraba en las áreas a rematar los saques de esquina gritando ¡Llega el tsunami del área!. “Hasta los rivales se morían de risa”, recuerda. Sigue jugando con una camiseta debajo de la oficial cosida a retales, con recuerdos de otros clubes, con fotos de sus hijos, que ya son cuatro porque en diciembre de 2008 nacieron los gemelos Franco y Facundo. Hay un acontencimiento, en diciembre de 2002, que cambió la vida y el rumbo del delantero. Un accidente de tráfico en Uruguay en el que falleció un amigo suyo que viajaba como acompañante le supuso el peor trago de su vida.

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