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19 de octubre de 2019 19/10/19

Opinión

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Abel o Pantic, pero alguien de la casa


  • 02 de febrero
    de 2009
  • Antonio Sanz

Dicen que Javier Aguirre tiene las horas contadas en el Atlético de Madrid. El entrenador que devolvió a los rojiblancos a Europa se desangra en un mes que pasará a la historia de la sinrazón. Mientras nadie es capaz de frenar la hemorragia, la caída libre no se detiene. Los jugadores no asumen su rol de importancia, el técnico no tiene contentos ni a titulares ni suplentes y la directiva vive pasmada porque analiza y no encuentra respuestas ante el cambio radical de un grupo que se aupó al tercer puesto en Navidad y que aún no conoce el triunfo en este año. Así las cosas, la derrota ante el Valladolid ha cogido a los dirigentes con el paso cambiado. Si Cerezo entregaba un ‘Goya’ en la gala de su oficio, el dueño buscaba financiación en Dubai.

Lo que está claro es que la idea primitiva de Gil Marín de mantener al mexicano hasta final de temporada pierde fuelle. La imagen ofrecida ante los pucelanos ha dejado herido de muerte a Aguirre. Todos lo saben, incluido el técnico. El primer pensamiento del dueño pasa por sustituirle por Amorrortu. Sin embargo, no es el momento de apostar por el vasco. Dicen que su carácter pausado no le permitiría hacerse con un grupo tan fragmentado. Por tanto, la idea pasa por colocar a un hombre de la casa. Alguien que sea capaz de enderezar el rumbo. Alguien que conozca como meter el bisturí en momentos de tensión. El indicado, el actual entrenador del Castellón. Abel Resino lo ha sido todo como jugador y su incipiente carrera como ‘mister’ crece sin fisuras. Además, fue entrenador de porteros con Sacchi, secretario técnico con Futre y primer ayudante de César Ferrando. Todo de rojiblanco. Su currículum deportivo como jefe pasa por Ciudad de Murcia, Levante y Castellón. La tarea es negociar con el club de La Plana y convencerlos para que den un sí afirmativo al traspaso. Otra alternativa es Pantic. En su contra, su nula experiencia como primer entrenador, pero con conocimientos más que de sobra para soportar la aventura. Veremos que sucede porque la resurrección de Aguirre, hoy, parece cosa de la ciencia-ficción.

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