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13 de diciembre de 2018 13/12/18

Opinión

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Abdominator 3.000


  • 06 de diciembre
    de 2009
  • Miguel Gutiérrez

Cristiano Ronaldo se fabricó el penalti, Cristiano Ronaldo tomó la pelota y Cristiano Ronaldo lo falló. Benzema acudió raudo al rechace para enderezar un partido que al Madrid se le había torcido entre la desidia. Todos abrazaron al goleador menos uno: Cristiano Ronaldo, que prefería lamentar su fallo antes que celebrar el acierto de su compañero. Algunos verán en el gesto de Ronaldo la huella de un ganador nato; otros, la de un mero egoísta. En la mayoría de los casos, la decisión está tomada de antemano, según nos caiga el personaje.

Ronaldo, no hay duda, genera fuertes sentimientos de signo opuesto. Los escribas de la leyenda negra hacen lo imposible por demonizarle y, del otro lado, sus defensores han hallado un filón argumentativo en el banco de abdominales: “Se machaca, hace 3.000 diarios, es un gran profesional”. La coartada muscular de Ronaldo quedó a la vista de todos sólo unos minutos después de fallar el penalti. Remachó a gol un gran pase de Higuaín y, no sin dificultad, se quitó la camiseta para celebrarlo, con la consiguiente cartulina amarilla. Un detalle, sin duda, de gran profesional.

Sólo unos minutos después, Ronaldo vio la segunda amarilla por tirarle una patadita a Ortiz, que previamente le había golpeado en la cabeza. Este segundo desliz le impedirá jugar ante el Valencia y, por suerte o por desgracia, eleva a debate algo que hubiera pasado casi desapercibido en medio del marcador final. Marcarse 3.000 abdominales diarios será muy profesional; dejar a tu equipo con diez y perderte el partido de Mestalla por lucir palmito, una irresponsabilidad manifiesta.

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