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23 de septiembre de 2018 23/09/18

Opinión

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El Atlético, también “Liga”


  • 09 de marzo
    de 2014
  • Ignacio de La Mata

Ha llegado el momento de que muchas de las sospechas sobre las posibilidades del Atlético de Madrid se derrumben por su propio peso. Partido a partido, los debates sobre aguantar la presión, el fondo de armario, la inferioridad de inicio, se van zanjando a favor de los de Simeone. “The special Sime-one”.

A falta de 11 jornadas no hay duda ya de que el papel de tercero en discordia se le queda pequeño. Ayer volvió a acostarse con el liderato de una Liga, que aburrida de ser bígama, ha decidido montarse un trío. El Atlético ha demostrado que puede “ligar” como el que más. Otra cosa es que de repente no sepa ser fiel a sí mismo y pueda pasar de la excitación al gatillazo de un plumazo. En Vigo estuvo a punto.

Simeone es especial porque imprime algo que hace ganar y también porque a veces no hay quien le entienda. El planteamiento de la primera parte estuvo cerca de arruinar todos los ahorros. Resultó curioso que de todas las posibles combinaciones, Simeone colocara a Koke en la media punta, desplazando a Raúl García y Diego Ribas a la banda, donde menos partido se les saca. Los tres salieron perjudicados. Desorientada la zona de creación el equipo se metió atrás sin encontrar la salida y desapareció de la escena para todo lo que no fuera estar a cero. Ni frío ni calor. Sin posesión, el campo pareció hacerse inmenso y el partido larguísimo. Entonces dio pena ver a Diego, el media punta, fajándose por la izquierda y ayudando al lateral. El Atlético se dejó la brújula en la pizarra del vestuario y sólo le sostuvo la presencia de Gabi y unos centrales inmaculados. Despropósitos así te pueden costar una Liga.

La segunda parte sirvió para corregir errores y darse otra oportunidad. Bastó el cambio de Sosa por Koke moviendo las piezas del medio, para darle la vuelta a la situación. El partido lo empezó a desequilibrar Gabi, ese médico de familia empeñado en mantener la tensión alta y subir la presión cuando es necesario. Que el equipo se asentara y se pusiera a jugar favoreció por fin la aparición de Villa. El guaje, el “7” de España, aprovechó lo que tuvo, dejando marcado al rival en tan solo dos minutos con dos ejemplos de buen delantero. Más allá del control y la definición, Villa recuperó ayer la importancia de llamarse Villa. Recordándoselo a todos a los que se les había olvidado. Teniendo tan buenos delanteros es más difícil de entender que no jueguen juntos. Ayer hubo excusa y al final el 0-2 que acrecienta la leyenda. En el derbi no fue igual pero al menos, siempre le quedará el gol average. No es poca cosa. Con un Madrid-Barça por delante, puede ser hasta bastante. Sin ser el más guapo, este Atlético liga como el que más.

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