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19 de abril de 2019 19/04/19

Opinión

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19 de mayo: el día mas grande en la historia del Deportivo


  • 19 de mayo
    de 2010
  • Sergio Barriocanal

[FLASH http://www.youtube.com/watch?v=7DHmogMpeOo w=640 h=505]

El 19 de mayo de 2000 el Deportivo entrenado por Javier Irureta ganó la Liga BBVA. La única de su centenaria historia. Han pasado diez años, y desde que aquella plantilla formada por Dani Mallo, César, Schurrer, Mauro Silva, Songo´o, Jokanovic, Naybet, Makaay, Fernando, Kouba, Donato, Manuel Pablo, Ramis, Romero, Víctor, José Manuel, Manel, Jaime, Fran, José Ramón, Djalminha, Iván Pérez, Flavio, Scaloni, Bassir, Turu Flores y Pauleta, sólo Barcelona, Real Madrid y Valencia han conquistado el título. El Depor de hoy navega en otras aguas más difíciles y se añora en la ciudad esa época gloriosa. Por eso el aniversario de la conquista se recuerda y se celebra porque como advierten muchos de los protagonistas de ese equipo que han hablado con Sportyou “será casi imposible que se vuelva a repetir”.

El 19 de mayo de 2000 se enfrentan en Riazor el Deportivo y el Espanyol. Al equipo de Jabo le vale el empate para ser campeón. Ese día jugaron Songo’o; Manuel Pablo; Naybet, Donato, Romero; Mauro Silva, Jokanovic; Víctor, Djalminha, Fran y Makaay. En el banquillo: Kouba, Schurrer, Scaloni, Jaime, Pauleta y Turu Flores. A los tres minutos, el Depor se convirtió en campeón, con el gol de Donato en un córner sacado por Víctor al primer palo. “Nos conocíamos mucho” recuerda Víctor, “sabía que Dona iba siempre al primer palo. No teníamos ni seña. Nos mirábamos y sabíamos dónde la tenía que poner”. Ese gol llevaba una dedicatoria especial. Donato se lo dedicó a Antonio Orejuela, gran amigo suyo de la época del Atleti. “Lo estaba pasando muy mal en el hospital y yo llevaba dos días que no podía dejar de pensar en él”, relata el hispano brasileño. “Hasta ese momento el estadio estaba mudo, en tensión”. Luego, llegó el gol de Makaay y el delirio.

Pero antes de ese partido hubo un recorrido y una intrahistoria. Fue el año del 5-2 al Real Madrid con la ‘lambreta’ de Djalminha, que asegura que “ganar el título con el Deportivo es lo más difícil” que ha podido conseguir como futbolista. Fue también un año de renovación de la plantilla. Llegaron muchos jugadores, la mayoría nacionales. Entre los nuevos, Roy Makaay del que Irureta no estaba muy convencido en la pretemporada cuando decía en voz baja que le habían fichado a un jugador de segunda. El holandés no dejó ni un minuto para dudar. Empezó el campeonato con un hat trick al Alavés y la finalizó con el segundo el Espanyol. 22 goles en total. Para Víctor “ese año por encima de todos me quedo con Roy. Se destacó como lo que luego ha demostrado en todos los equipos. Uno de los mejores delanteros del mundo”. El Deportivo estuvo 27 jornadas líder y el último mes fue, sobre todo para el entorno, de ataque de nervios. De esa recta final data una de las pocas ‘lendoirinas’ que han vivido los sotanos de Riazor. El presidente entró en el vestuario, dice que es la primera vez que lo hacía, aunque hubo una anterior un par de temporadas antes en la que tuvo que entrar para poner las cosas en su sitio después de un viaje a Tenerife en el que el equipo se había desmadrado un poco. Augusto pidió esfuerzo e hizo ver a la plantilla que lo tenían en su mano.

Lendoiro encerrado en un Mercedes

Pero esa presión del entorno y el imborrable y trágico recuerdo del penalti de Djukic provocaba cierta angustia sobre todo en los jugadores que lo habían vivido. Por eso, tres días antes del partido contra el Espanyol, después de una comida de toda la plantilla y el presidente en el Playa Club, cuatro pesos pesados del vestuario encerraron a Lendoiro en un coche, un Mercedes deportivo. Los cinco apretados, como en una lata de sardinas. La estampa es difícil de imaginar. Los jugadores le dejaron caer al presi la posibilidad de darle un premio al Espanyol para que se comportase en Riazor. Sabían que los periquitos poco iban a hacer por ayudar al Barça, pero por si acaso. Lendoiro se negó y les dijo que ganaran el partido. Y lo hicieron. Cuentan los jugadores que no hubo nada especial en la última charla de Jabo, que puede que sea el único entrenador del mundo con una placa dedicada en la puerta de la habitación 514 del hotel donde se hospedó durante cinco años. La plantilla cobró por el título 650 millones de pesetas (las primas estaban firmadas en la antigua moneda) que se repartieron así: la mitad a partes iguales entre todos los integrantes de la plantilla y la otra mitad en porcentaje por convocatorias y partidos jugados. Un buen pellizco.

El Depor ganó la Liga BBVA con 69 puntos, con cinco de ventaja sobre el Barcelona. Una puntuación escasa teniendo en cuenta que al año siguiente quedó segundo con 73. Aquí hay disparidad de opiniones. Los que dicen que los grandes no dieron la talla y los que defienden al contrario, que en la igualdad el Depor fue mejor. “Tampoco es normal que se gane con 99 puntos. Cuando un equipo gana con menos puntos es que hay más competitividad. Ese fue un campeonato muy disputado en el que el Depor fue superior. El Real Madrid y el Barcelona las pasaban canutas en cualquier campo e incluso en su casa. Cuando no ganan estos dos equipos se dice que han fallado, pero para mí es que hay otro equipo mejor. Ese mismo equipo le ganó la Copa al Real Madrid en el Bernabéu”, sentencia Víctor. Para Ramis es complicado “que se vuelva a dar una cosa así porque normalmente los grandes no suelen perder tantos puntos. Lo que pasó es que nosotros cogimos una buenísima racha, un buen colchón y nos pusimos líderes. Nos creímos que podíamos ser campeones. El equipo jugaba bien y nos convencimos de que era la oportunidad. En Riazor no nos ganaba nadie”. El defensa central,  ahora entrenador en la cantera del Real Madrid, está convencido de que “toda España quería que el Depor ganase ese título”.

[FLASH http://www.youtube.com/watch?v=LVn12sAEL5c w=640 h=505]

El espectáculo de la afición

El único superviviente en el Depor, aunque queda alguno en activo como Dani Mallo o César, es Manuel Pablo. Al capitán le viene a la memoria “la gente, cómo estaba por las calles antes del partido, acompañando al autocar. Y luego, Cuatro Caminos. Fue espectacular”. De la temporada, añade, “fuimos creciendo y sacando puntos y ventaja a los rivales. Hubo algún partido que ganamos sin tirar a puerta”, se ríe. El portero de aquel equipo era Jaques Songo’o, hoy afincado en A Coruña. “El día antes me llevaste a Cuatro Caminos a meterme en la fuente”, empieza tirando de memoria. “Para mí la clave fue que el equipo estaba muy unido y había grandes jugadores y que en casa éramos muy fuertes”. De lo que se acuerdan todos, como el Turu Flores, que se dedica a entrenar en Argentina, es de que “nos desnudaron en el campo. Era imposible llegar al vestuario. Y luego todos con el pelo amarillo. Fue una fiesta increíble, cómo estaba la ciudad. Para mi inolvidable. El mejor día de mi carrera”. Es cierto que muchos futbolistas ‘vendieron’ su camiseta al aficionado que les llevase hasta la caseta. “Lo de la afición fue algo espectacular. Para mí, junto con el Mundial que gané con Brasil, es lo más grande de mi carrera”, relata Mauro Silva desde Sao Paulo. “Se lo debíamos a la afición después del 94 y por eso sabíamos que no podíamos fallar. Fue una locura”.

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