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13 de agosto de 2020 13/08/20

Opinión

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¿Y ahora?


  • 26 de junio
    de 2012
  • Iñaki Cano Martínez

Lebron ya tiene su anillo. Riley ha alcanzado la gloria desde los despachos. Spoelstra ya no está discutido. Tampoco Bosh. Ni Wade. Ni los Heat. Son merecidos campeones. Han jugado y triunfado. Su futuro está, más o menos, definido. Habrá alguna baja y tendrán que bucear en el mercado para seguir completando la plantilla. Con este anillo se puede abrir una nueva vida de retos para Lebron. También una más sosegada y conformista. Depende de la cabecita de James. Y la del resto.

La lógica nos empuja a pensar que la voracidad no tiene limites y que el sabor del triunfo absoluto es tan delicado y adictivo que puede provocar un efecto en cadena en Lebron, Wade y compañía que busquen repetir el próximo mes de junio. Si repasamos lo que les espera en el Este, a falta de saber qué movimientos tendremos, los Heat son favoritos. Muy favoritos. Los Bulls no contarán con Rose hasta dentro de mucho tiempo, los Celtics son un año mayores (los que se quede ), los Magic, Atalanta, etc. Ninguno mejor que los Heat. Su billete para unas hipotéticas finales de la próxima temporada podría estar virtualmente asegurado si mantienen la mente despejada y centrada.

También puede sufrirse un efecto contrario. Una autodestrucción al asentarse con un anillo en la mano. Ser campeón. Ya está. Dejadme en paz. Todo por lo que se me criticaba, no vale. Tengo un anillo. ¿Y ahora? ¿Qué vais a decir de mi? Tengo un anillo. La autocomplacencia. Lebron puede incurrir en dos pecados capitales: la gula o la pereza. Intentar devorar anillos o conformarse. Esperemos que opte por el el primero. Le ha costado mucho lograr uno como para dejarse llevar. La satisfacción de haber callado muchas bocas debe ser enorme pero estará deseando volver hacer. Haga lo que haga, le van a criticar. Le van a buscar siempre un “pero”. No va a contentar a todos. Aunque se guarde los bailecitos, los comentarios y las miradas altivas, aunque no vuelva a hacer un “The decision”. Siempre Lebron.

¿Y en Oklahoma? Eso es otra historia. Más compleja. Con más matices. Entrenador. Westbrook. Control mental de Westbrook. Harden y su renovación. Ibaka. Entrenador con cintura y sin nervios. Demasiadas preguntas. Necesitan más tiempo. Frialdad en las decisiones. Y paciencia. Desde que se convirtieron en los Thunder, hubo pausa y sosiego en las decisiones. Ahora debería imponerse el sentido común pero ya se sabe…

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