SPORTYOU

Archivo
19 de agosto de 2022 19/08/22

Opinión

Opinión

¿Estás ahí, Athletic?


  • 06 de julio
    de 2012
  • José Miguélez

No se recuerda un caso igual de honestidad. Le ofrecían la huida, la discreción institucional y hasta el de su damnificado. pero Marcelo Bielsa decidió no sólo quedarse sino además autodenunciarse en el juzgado y ante los medios de comunicación. Y precisamente porque el poder, ni más ni menos que el Athletic y la empresa que paga al obrero su salario a fin de mes, habían obligado al trabajador agredido a guardar silencio y pasar página. El técnico no mejoró su opinión sobre su contrincante en la pelea que arruina su reputación, le acusa abiertamente de estafa, robo, engaño y hacer intencionadamente mal su trabajo, pero salió en su defensa simplemente porque le vio desprotegido, en una posición de debilidad exageradamente desproporcionada con respecto a él, todo un entrenador del Athletic. Así funciona el innegociable sentido de la integridad de Marcelo Bielsa, un tipo diferente y definitivamente conmovedor por los principios que le mueven.

Donde la rutina facilita los desmentidos, Bielsa puso sinceridad y valentía. Enumeró los motivos de su indignación y facilitó hasta las pruebas. Dejó en muy mal lugar, como irresponsables, al Athletic y a sus empleados. También a la empresa que asumió y se comprometió por una sabrosa recompensa a la urgente remodelación de las instalaciones de Lezama, que no hizo su trabajo, o lo hizo mal a sabiendas de que lo estaba haciendo mal. El entrenador relató una sensación de impotencia muy común entre los normales cuando se enfrentan a una obra en casa o a una discusión con Movistar. Pero sobre todo se reprobó haber perdido los papeles, no haber sabido controlarse pese al tamaño de la desconsideración, comportarse como un salvaje. Y además en nombre del Athletic no ya de sí mismo. «No me lo voy a perdonar», dijo Bielsa. Y en su caso no es una frase hecha. Es que no se lo va a perdonar.

Pero pese a lo justificable de su enfado y su admirable reacción a su excesiva respuesta, hay un punto irreversible en el caso: Bielsa resolvió de forma extremadamente violenta una discusión en la que partía con la razón de su lado. Y ante un suceso así, el club tiene que intervenir y posicionarse, por mucho que su propia dejación original haya sido la causante principal del incidente. El Athletic se debe a su buen nombre. No puede esconderse ni temblar. Porque a estas horas cuesta entender cómo alguien que se comporta de forma salvaje en nombre del Athletic, por muy cualificada que sea su función y muy ejemplar su arrepentimiento, puede seguir un minuto más en la institución. Urrutia debe explicarlo. Si se atreve.

Temas relacionados: , ,
Volver arriba