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¿Espectáculo?

Utah Jazz pasó por Madrid como un huracán (87-109). Los americanos no dieron ninguna opción a un Real Madrid pasivo que sólo en algunos tramos del partido se mostró como un equipo competitivo. Este detalle no pasó inadvertido para el ruso Andrei Kirilenko: “Ellos han jugado como en un amistoso”. Partiendo de esta premisa, se […]


9 de octubre de 2009 - Sportyou

Utah Jazz pasó por Madrid como un huracán (87-109). Los americanos no dieron ninguna opción a un Real Madrid pasivo que sólo en algunos tramos del partido se mostró como un equipo competitivo. Este detalle no pasó inadvertido para el ruso Andrei Kirilenko: “Ellos han jugado como en un amistoso”. Partiendo de esta premisa, se pueden extraer algunas conclusiones de la visita de la NBA a Madrid.

La primera, y más sencilla: fue una pachanga, un perfecto ‘solteros contra casados‘. El público que asistió al Palacio de los Deportes lo sabía, y por ello es posible que estuviesen más atentos a las camisetas que regalaba la mascota de los Jazz que de lo que sucedía sobre el parqué. Al margen del oso de Utah y sus típicas bromas al público, los árbitros y hasta a los guardias de seguridad, era frecuente que los espectadores encontraran mayor distracción con los repartidores de comida, las cheerleaders o la música que no cesaba durante el juego.

Con toda esta atmósfera, el baloncesto quedó en un segundo e incluso un tercer plano. La actividad sobre la cancha no cesaba ni siquiera en los tiempos muertos. Los diversos actos promocionales (o no) acababan con algún tipo de ‘cámara especial’ en el videomarcador, a saber: bailevisión, musculovisión, hinchavisión… y la mítica besovisión, que incluso deparó un rechazo amoroso en vivo y en directo. Casi todos en el pabellón compadecieron al pobre chico.

Incluso los árbitros se ocuparon de añadir colorido al encuentro. La suma de Euroliga y NBA dio como resultado a dos árbitros americanos, con su típica indumentaria gris, y a un árbitro europeo, con su uniforme naranja. Como era de esperar, no sólo se diferenciaban en el traje, sino también en el criterio: los conocidos pasos de salida, las faltas, los tapones… Todo dependía de qué árbitro estuviese cerca.

Entre tanto show-business, mención aparte merece la ovación a Hervelle, un jugador señalado por el Real Madrid (léase por los nuevos gestores de la sección) y que cuenta con el apoyo incondicional de la grada. El Madrid se quedó con eso, con la calidad de Bullock (que perfectamente podría jugar con Utah) y la inteligencia de Messina. El entrenador sabe que lo de verdad empieza el sábado ante el Cajasol de su predecesor Joan Plaza y actuó en consecuencia. Losuyo sí que fueron rotaciones y reparto de esfuerzos.

Si el famoso proyecto de la ‘NBA Europea’ se parece en algo a lo visto en el Palacio de Goya, larga vida a la ACB. Para la próxima visita de los americanos hará falta más BA-LON-CES-TO, que diría Pepu, y menos ‘ES-PEC-TÁ-CU-LO’.

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