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5 de abril de 2020 5/04/20

Opinión

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¡Toma Copa!


  • 30 de enero
    de 2014
  • Ignacio de La Mata

El Atlético pasa a semifinales de Copa tras el enorme partido que se disputó ayer en San Mamés. La vuelta resultó un órdago lanzado por el Athletic Bilbao, que jugó con ley y espíritu a la altura de que no le quedaba otra que ir a por todas. El Atléti, consciente de que arrancaba el partido con ventaja, esperó bien el momento para jugar sus cartas. Fue un duelo gigante, de los que hacen vibrar al espectador desde el primer minuto, cuando Diego Costa pudo zanjar la eliminatoria. No era el momento, la clasificación convocaba a gesta, complicada aún más por el protagonismo de los porteros. El partido enardece la competición copera, champions casera, justificando esa química tan especial para los dos Atleticos.

Ninguno de los dos se arrugó ante los envites del rival. El Athletic jugó la primera parte profundizando, empujando, centrando, disparando, acorralando. Pocas veces se ha visto asediado el Atlético, que tiene en su sistema defensivo un arma para dominar la situación y acomodar el partido. Ayer no podía detener la marea rojiblanca, que llegaba a su área una y otra vez, llevándose en cada ocasión más cosas por delante. Al filo del descanso pareció ya lógico que el Athletic de Bilbao empatara la eliminatoria. Pudo incluso adelantarse. Lo hizo todo menos darse cuenta de que se trataba de Courtois. El belga se ha convertido ya en el antihéroe de la Copa. Lo suyo es de comic. Es un tío normal hasta que pone su uniforme. Entonces aparece “Superportero” al rescate. Increíble Courtois, teniendo en cuenta que aún es un niño.

Gracias a él y al sacrificio del resto, el Atlético siguió trazando su partido. No le tumbó el gol ni el arreón bilbaíno. Ayer los de arriba estaban para algo más que atacar. Lo demostraron Cebolla y Adrián, dos medios más para montar el espolón delante de la defensa. Fue encomiable ver cómo el Atlético resistía en el partido y, capacidad de sufrimiento aparte, cómo advertía de su peligro. El equipo no se descompuso pese a perder la iniciativa y verse inferior, incluso disminuido por la lesión de Luis Filipe. Este Atlético no se derrumba ni desquicia ante los golpes del rival. Al contrario, sigue creyendo aunque a esté a oscuras. Fue creciendo y consolidando su idea. Y como suele ser habitual, no necesitó demasiado para terminar imponiéndola. Otra vez Raúl García, otro de estos mortales empeñado en convertirse en fantástico. Lo es Koke, todo lo que un centrocampista puede desear. Su pase le dio la oportunidad a Diego Costa de romper su maleficio de 2014. La ocasión mereció la espera.

Nadie había ganado antes en el Nuevo San Mamés. Les espera ahora el Santiago Bernabéu, campo propicio para las historias y proezas de héroes y antihéroes. Ya no sólo ganan los guapos. Será el campeón ante el rival y en el estadio donde se encumbró la temporada pasada este Atlético de Madrid. Grandes semis, pena de final. ¡Toma Copa, Copón!

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