


Las normas de la NBA han abierto una nueva vía para los alumnos de Instituto, que bien no se ven cualificados para entrar en la Universidad antes de dar el salto al profesionalismo o prefieren convertir cuanto antes el baloncesto en su forma de vida. En la Liga norteamericana ya no admiten jugadores por debajo de los 19 años y, además, deben pasar 365 días desde que terminan la Escuela Superior hasta que se presentan al Draft, ya sea ingresando en una facultad por ese período, tomándose un año sabático o jugando en el extranjero. Es precisamente este último caso el que se ha puesto en boca del mundo de la canasta. Aquille Carr, la estrella del Instituto Princeton Day Academy, ha comunicado que seguirá su carrera fuera de EE.UU. antes de ingresar en la NBA. El base, de 19 años, cumple con la edad mínima dado que su andanza estudiantil no ha sido muy fructífera en el ‘high school’ y parece que le aterraba tener que seguir estudiando en una universidad. De esta forma, Carr deja plantada a Seton Hall, con quien se había comprometido para la próxima temporada tras rechazar las becas deportivas de otras ocho universidades. Este jugador de 1.69 metros es descrito como el sucesor de Spud Webb, siendo uno de los anotadores más explosivos y rápidos de la nación. Es normal ver en sus partidos a varios jugadores de la NBA, como John Wall, por lo bien que se habla de él en los medios especializados. Sin embargo, Carr no es un pionero en este caso. En 2008, dos jugadores con nombre probaron en el Viejo Continente con distinta fortuna. Primero fue Brandon Jennings, quien no pasó las pruebas para ingresar en la universidad y decidió firmar por la Lottomatica Roma; y después Jeremy Tyler llegó a un acuerdo con el Maccabi Haifa, coaccionado por el agente Arn Tellem y el ansia de sus padres por ingresar dinero. Cinco años después, Jennings es la estrella de los Milwaukee Bucks y lucha por conseguir el salario máximo y Tyler permanece sin equipo tras ser cortado por los Atlanta Hawks unos días después de que los Golden State Warriors lo traspasaran. Suerte dispar para un camino difícil si eliges mal destino. “Me tratan como un chico pequeño”, declaró Jennings al Times en su éxodo europeo. “No me ven como un hombre. Si estás en un buen equipo quizás no juegues mucho. Algunas noches juegas y otras no. No creo que muchos chicos vayan a hacer esto. Es duro, te lo digo. Esto puede romperte”. Así es que, ahora es decisión de Carr elegir bien su destino si quiere disputar de minutos que le hagan madurar contra los mejores de Europa. “Creo que estoy listo para hacer del baloncesto mi trabajo“, escribió Carr en su cuenta personal de Twitter.