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la máquina del tiempo

el gales volador

Como él mismo dijo, “tuve la suerte de salir vivo de una de las épocas más terribles del automovilismo”. Y así fue, Jackie Stewart ha sido uno de los mejores pilotos de la historia de la F1 y uno de los más temerarios. Tanto que los compañeros de colegio de sus hijos les preguntaban: “¿Tu papá es piloto? ¿Cuándo se va a matar?”. No murió y cuando se retiró en 1973, después de tres títulos de campeón del mundo, se convirtió en uno de los héroes del deporte de las cuatro ruedas. Sir John Young Stewart nació en Milton (Escocia) el 11-6-39. Su niñez estuvo marcada por los coches. Su padre era mecánico y propietario de una tienda de la marca Jaguar, por lo que la afición le vino rápido. Además, su hermano mayor, Jimmy, también era piloto de carreras. Comenzó a conducir a temprana edad, aunque al principio probó con el tiro con arco, ya que tras un accidente de su hermano, sus padres no querían que Jackie condujese. En el colegio las cosas no le iban demasiado bien, ya que padecía dislexia, pero no se la diagnosticaron entonces. Su infancia y adolescencia las pasó en el taller de su padre hasta que se encontró con Ken Tyrrel, que vio su talento y se lo llevó a su equipo de Fórmula Junior. Ganó 7 carreras que le llevaron hasta la F1. Su primer coche en la F1 fue un BRM. Su debut fue en 1965. Ese año ganó el GP de Italia y acabó tercero en el Mundial. Al año siguiente también ganó su gran premio, en esta ocasión el de Mónaco, pero el BRM comenzó a tener problemas que le llevaron a terminar el año en séptima posición. Ese año, en Spa, tuvo un accidente que estuvo a punto de costarle caro. Bajo la lluvia, quedó atrapado en el coche y éste no paraba de perder combustible. Le ayudaron a salir otros pilotos y la ambulancia que le trasladó desde el circuito al hospital se perdió por el camino. Desde ese momento, una de sus máximas inquietudes fue la de mejorar la seguridad en la F1, tanto para pilotos como para espectadores. En 1967 se marchó a Matra, donde estuvo dos años. Con este coche comenzó la leyenda de Stewart, pues en 1969 consiguió el Mundial. El año anterior había estado a punto de ganarlo, pero se quedó a las puertas. Al siguiente, nadie pudo hacer frente a ese torbellino. Se impuso en 6 de las 11 carreras de las que constaba el campeonato y lo ganó. Increíblemente se marchó de Matra a March, donde no pudo reeditar el buen papel. Sin embargo, le llegó la oportunidad de correr para el hombre que le descubrió, Ken Tyrrell. En 1971, Stewart ficha por la marca británica y ese mismo año gana el Mundial. En Tyrrell permanecería tres años, hasta 1973, año de su retirada, y ganaría 2 mundiales. En el último GP del curso, en EE.UU., su compañero de equipo, el francés François Cevert, tuvo un accidente en el que perdió la vida. Jackie Stewart, ya campeón del mundo, se retiró. Este suceso le afectó muchísimo y fue lo que motivó que el galés abandonara el mundo de la competición. En 1997 Jackie Stewart volvió al mundo de la F1, pero como constructor. Lo hizo junto a su hijo Paul y fundó la Stewart Grand Prix, con el apoyo de Ford, marca que le suministraba los motores. La aventura duró tres años y solo logró una victoria, en el GP de Europa 1999 por Johnny Herbert. Ese año acabó cuarta en el Mundial de constructores. La aventura cesó esa mismo año, cuando vendió la escudería a Ford. Luego fue traspasada a Red Bull, convirtiendo en la Red Bull Racing, la actual dominadora de la F1.