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ENTRADÓN A ramos

MOURINHO CASTIGA AL CENTRAL CON LA SUPLENCIA ANTE EL CITY PORQUE PONE EN DUDA ALGUNAS DE SUS DECISIONES

Para entender la suplencia de Sergio Ramos en el partido contra el Manchester City hay que poner sobre la mesa todas las piezas del rompecabezas. El carácter totalitario del entrenador. La permanente desconsideración de Mourinho hacia el bloque de españoles en el equipo. El penalti que Sergio lanzó contra el Athletic y el posterior enfado del técnico. La actitud del central poniendo en duda algunas de las decisiones del entrenador en los entrenamientos y en las posteriores reuniones post partidos, sobre todo en las derrotas...
Con estos episodios, la relación entre José Mourinho y Sergio Ramos se ha ido deteriorando. El entrenador no admite detractores. Solo vasallos. Ya le ocurrió con Íker Casillas el día que intentó poner cordura en el desatino que se habían convertido los enfrentamientos entre el Real Madrid y el Barcelona. Fue suplente en el Trofeo Bernabéu y no se atrevió a más, aunque estuvo un tiempo sin dirigirle la palabra.
Ahora le ha tocado el turno a Sergio Ramos. Otro de los capitanes. Hombre de sangre caliente. Con galones desde que trasladó su posición al centro de la defensa. Se ha cansado de que el dedo acusador del entrenador siempre acuse a los mismos jugadores pasando por alto el proteccionismo vitalicio con un grupo numeroso dentro del vestuario. Esa arrojo para dar el paso hacia adelante en las situaciones comprometidas en la caseta le ha pasado factura.
Al que levanta la voz se le cortan las alas. Dicho y hecho. Y lo peor de todo, con la mentira por delante porque Mourinho solo es valiente cuando tiene la sarten cogida por el mango. “Ha sido suplente porque el entrenador ha pensado que era mejor que no jugase. Es un jugador fantástico y quiero decir muy claro que hay cero problemas entre yo y Sergio Ramos. También cero problemas disciplinarios. Es una decisión técnica porque Varane y Pepe estaban mejor”.
Imposible narrar más inexactitudes en tan poco tiempo. La frase de Sergio Ramos después del partido del Sánchez Pizjuán ha escocido en casa del mandamás. “Aquí perdemos todos”. Y eso no le gustó. Nada. Hasta el punto de abrir una brecha de par en par con una difícil solución. Solo el tiempo dirá si esta suplencia se convierte en un tirón de orejas o si la afrenta va más allá, se enquista y se convierte en un pulso con víctimas deportivas finales.
De momento, Sergio se ha instalado en la mesura y en su twitter se ha encargado de felicitar a sus compañeros por el triunfo ante el City y se ha despedido con el clásico “¡Hala Madrid!” Habrá que seguir de cerca este culebrón.