Falcao por un día leónFalcao por un día leónFalcao por un día león

Falcao por un día león

Diego costa vuelve a reivindicarse como sustituto del colombiano · Los menos habituales cumplen en el estreno del atlético en la competición de la que es campeón

S u problema no fue nunca el balón, solo el pasaporte. Le señala aún como brasileño, un pequeño problema burocrático para prosperar en el fútbol español. Diego Costa inicia su sexta temporada en el Atlético, pero solo su segunda dentro del primer equipo. Las otras cuatro las tuvo que completar de prestado en otros clubes con plazas de extracomunitarios disponibles. Las lesiones, una rodillas que insinúan fragilidad, varias veces rotas, tampoco le han ayudado. Este verano también lo vivió amenazado de cesión o traspaso, pero finalmente la salida de Salvio le dejó un asiento libre.
De complemento, a priori. Como fondo de armario de una plantilla con mucha carga de partidos por delante. De bastante utilidad finalmente. Como sorpresa de Simeone en el once titular el pasado domingo ante el Rayo, y figura del partido, y como especialista ayer para doblar a Falcao en Tel Aviv, una escena fácil pero al tiempo incómoda. El comienzo de la defensa del título de la Europa League.
Diego Costa superó el desafío israelí. El Atlético no se acordó de su tesoro colombiano. Su sustituto marcó un gol y fabricó otro (el pase a Cebolla). No repitió las prestaciones del Tigre, es otro tipo de futbolista, pero sí las suyas. La pelea constante, el choque, la potencia, el desmarque, la paliza permanente para los centrales rivales. No es fino, pero a su manera, por obcecación, atraviesa igualmente las defensas. Sobre todo tan endebles como la del rival israelí. El Atlético tiene más tamaño arriba que el curso pasado. 
Bueno, no solo arriba. Simeone concedió muchos más descansos, pero el equipo no se resintió. Salvo Miranda y Mario Suárez, todo lo demás cambió con respecto al último encuentro. Y el Atlético fue igualmente serio, competitivo, intenso y hambriento. No se encontró muchas dificultades enfrente, pero correspondió con profesionalidad y oficio al compromiso. Y los menos habituales se dejaron bien. Especialmente Raúl García, que como interior derecho al principio, segundo delantero luego, confirmó que es otro futbolista el que ha vuelto de Osasuna. Con gol (marcó el tercero) y sentido para la recuperación arriba (los dos primeros tantos partieron de sendos robos suyos).
Diego Costa dejó el césped a los 77 minutos convencido de que éste sí puede ser su año. Ya lo intentó hace dos temporadas, en tiempos de Quique, y llegó a mandar al banquillo a Forlán. Y volverá a pelearlo en éste. Al principio se temió lo peor, que no iba a gozar de muchos minutos. Pero Simeone le hace pensar lo contrario. Le ha visto bien en los entrenamientos y le ha hecho saltar al campo a demostrarlo. Sus cualidades batalladoras son muy del gusto de su técnico, Adrián tiene competencia. Y Falcao, un compañero tras el que poder darse un respiro.