El perdón de
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cameron pide perdón a las víctimas al desvelar en el parlamento inglés negligencia policial y corrupción en la tragedia de sheffield, saldada con 96 muertos

El 15 de abril de 1989, noventa y seis hinchas del Liverpool fallecieron en la grada de Hillsborough, campo del Sheffield Wednesday. Entre ellos, varios niños y mujeres. Aplastados, asfixiados como consecuencia de varias avalanchas, padeciendo una muerte lenta y dolorosa. Las imágenes son dantescas y poco recomendables incluso para el estómago menos sensible. Bruce Grobbelaar, ex meta del Liverpool, fue uno de los primeros en darse cuenta del devastador desenlace. “Estaba bajo la portería y vi gente con sus caras aplastadas contra la valla que me pedían ayuda. ‘Bruce, ¿puedes hacer algo? No podemos respirar’. Entonces hablé con una mujer policía y me dijo que no abriría la valla hasta que su superior no le diese la orden”. La valla cedió, los muertos se fueron agolpando en el área del meta Grobbelaar, y ante la falta de servicios médicos, fueron los propios ‘supporters’ los que trataron de socorrer a sus compañeros.
La masacre derivó en numerosas investigaciones sobre lo acaecido en aquella semifinal copera entre los reds y el Nottingham Forest. Las familias de las víctimas tuvieron que soportar un doble drama. El primero, el evidente, el fallecimiento de sus seres queridos mientras hacían lo que más les gustaba, animar al club de sus amores. El segundo, contemplar cómo la policía local y algunos medios apuntaban con dedo acusador a los propios aficionados como causantes de la catástrofe. En ese sentido, el diario ‘The Sun’ publicó que los hinchas de Anfield presentes en el estadio orinaron a sus propios compañeros de grada una vez muertos, que “incluso robaron las carteras de los fallecidos y que, en última instancia, fueron culpables de lo acontecido”, tildándolos de “borrachos”. 
Todo ello bajo un titular demoledor en portada que es ya triste historia de esta profesión: “The truth” -La verdad-.Durante 23 años, y con el apoyo de leyendas del Liverpool, los familiares de las víctimas han arrimado el hombro para tratar de demostrar que lo ocurrido en el campo del Sheffield Wednesday fue, en primera instancia, una negligencia policial. Y en segunda, una manipulación corrupta para tratar de encubrir el diagnóstico de semejante pérdida.
Su tenacidad para honrar la memoria de los fallecidos consiguió que ayer, aunque 23 años tarde, se descubriese la verdad en el Parlamento. Una verdad políticamente incómoda. Y diametralmente opuesta a la que ‘The Sun’, cuyas ventas a orillas del río Mersey son irrisorias tras aquella vergonzosa portada, proclamó a los cuatro vientos. Inglaterra vivió uno de los capítulos más vergonzosos en su historia reciente, tal y como admitían los periodistas más prestigiosos de las islas. Un informe independiente basado en casi 400.000 documentos fue desvelado por el primer ministro, David Cameron. Y las conclusiones son devastadoras.
Cameron reveló sin fisuras la corrupción en la investigación posterior a la tragedia. “La Policía varió o destruyó 116 de las 164 declaraciones de los agentes presentes en el estadio del Sheffield Wednesday” se escuchó en el Parlamento. “Pido mi más profundo perdón a las familias, los aficionados del Liverpool no fueron los causantes de la tragedia”, apuntó el Primer Ministro, tanto en el Parlamento como a través de su cuenta de twitter. El informe apunta a “un fallo policial en el control de acceso como principal motivo de la catástrofe”, aunque también señala una cadena de negligencias de diversos organismos. “Lo siento mucho por esta doble injusticia, pido perdón en nombre del Gobierno y de todo el país” expresó Cameron. 
El informe, divulgado en la tarde de ayer por la red, destaca que “se pudieron salvar 41 vidas ya que incluso la policía dio por muertas a personas que no lo estaban. Se trató de encontrar antecedentes penales o motivos de desprestigio en los fallecidos que dieron negativo en alcoholemia tras la autopsia”, se supo más tarde. Cualquier cosa valió con tal de encubrir la chapuza de los agentes del orden.
Los documentos revelados demuestran cómo altas instancias policiales, la Federación Policial de South Yorkshire y el parlamentario Irvine Patrick fueron responsables de la difusión de falsos testimonios que alcanzaron su ‘cénit’ en la portada de ‘The Sun’. “Los documentos analizados por el panel independiente demuestran claramente que se intentó culpar a los aficionados del Liverpool. Pero lo cierto es que, de haber funcionado los protocolos, la catástrofe nunca debió ocurrir”. 
El informe completo se puede encontrar en la web hillsborough.independent.gov.uk. Son documentos archivados en su día por Margaret Thatcher. A ese respecto, Cameron admite que el Gobierno pudo hacer más para desenmascarar las falsedades que circularon pero aseguró que no existen pruebas que revelen que se tratara de esconder la verdad. A muchos les sonó a eufemismo.