Un héroe arrolladorUn héroe arrolladorUn héroe arrollador

Un héroe arrollador

Usain Bolt, el favorito indiscutible del público, agranda su leyenda en Londres. Con tres medallas de oro y el récord de 4x100, es el hombre de los Juegos. Usain Bolt, el favorito indiscutible del público, agranda su leyenda en Londres. Con tres medallas de oro y el récord de 4x100, es el hombre de los Juegos.

No hay nadie como Usain Bolt. No hay atleta más rápido ni tampoco que le supere en carisma y popularidad. Medio Londres, desde los aficionados a los deportistas que suben al podio, hace el arquero en cuanto hay una cámara de por medio. Bolt no es solo el hombre más rápido de la historia, sino también el personaje más admirado del atletismo mundial. El hombre de estos Juegos.
En agosto de 2008, el estadio del Nido de Pekín convirtió a Bolt en una celebridad mundial con sus tres medallas de oro y otros tantos récords del mundo. Ayudó también su peculiar parafernalia, indicativo de que no estábamos ante un campeón al uso. En aquellos Juegos, el prodigio jamaicano compartió protagonismo con el nadador Michael Phelps, que llegó a la cita en la cima de su carrera y obtuvo ocho medallas de oro. En Londres, cuatro años más tarde, Bolt ha refrendado su poderío en la pista y su trascendencia fuera de ella.
El estadio de Stratford, al este de la capital británica, ha albergado estos días proezas para la historia: el sobrehumano 800 de David Rudisha, con récord del mundo incluido; el desquite dorado de Allyson Felix y de las relevistas del 4x100 estadounidense; la doble exhibición de Mo Farah en 5.000 y 10.000 metros... Gestas ensombrecidas por las pruebas de velocidad y la figura arrolladora de Bolt.
Bolt llegó a Londres envuelto en dudas. Él, probablemente, era el único que no las tenía. “Me encuentro bien”, avisó, mientras los analistas repasaban las marcas de la temporada y anticipaban una pequeña ventaja para su amigo Yohan Blake. 
La final de 100 metros fue un aviso de lo que estaba por venir. Ganó con la segunda mejor marca de la historia (9.63), seis centésimas menos respecto a su asombrosa galopada en Pekín. Cuatro días más tarde, en la final de 200, su prueba preferida, se repitió la historia: plata para Blake y oro para Bolt, que a diferencia de los 100, entró frenando, posando para la foto, perdonando su propio récord olímpico (19:30) por solo dos centésimas.
El colofón de Bolt y del atletismo de los Juegos fue su mano a mano con Ryan Bailey en la final del 4x100. En la recta, Bolt condujo a Jamaica al oro y al récord del mundo. Esta vez no hubo regalos. Bolt lo dio todo y entró en meta venciendo el tronco hacia delante. Aunque a veces parezca festivo o indolente, así es Bolt. Voraz, luchador... Un campeón.