La terapia del debutLa terapia del debutLa terapia del debut

La terapia del debut

el primer partido del mundial 2010, ante suiza, dejó secuelas en la Selección, que confía en evitar un trance semejante. Aunque enfrente está italia, españa quiere empezar fuerte.

Del Bosque encendió el reproductor e introdujo el CD. Enseguida apareció una cartela que anunciaba un España-Suiza en Durban. Hasta altas horas, en su habitación del cuartel general de Potchefstroom, el seleccionador español buscó las causas a la derrota en el partido inaugural. Durmió poco, como el resto de los jugadores. En el desayuno pudo constatar lo que había imaginado en la penumbra. Mucho dolor, rostros tristes y miradas al suelo.
 Ya tenía diseccionado el partido y con los errores anotados en rojo para analizarlos en la próxima sesión de trabajo. Pero lo que más le dolió al seleccionador fue contemplar a sus jugadores aturdidos por un golpe inmerecido. Los internacionales no se recuperaron del mal arranque hasta los cuartos de final. Hasta entonces caminaron con una mochila pesada por culpa del primer error. 
 Se dijo que una y no más. Por ese motivo ha preparado este partido a conciencia. No porque se trate de Italia, sino porque es el primero. Y no quiere que el equipo tropiece en la misma piedra. Aprendieron todos, desde el cuerpo técnico hasta los jugadores. Los capitanes y los veteranos se han encargado de transmitir el mensaje. La terapia se ha enfocado en esta dirección en los días de convivencia en Gnewino. Además, España es el rival a tumbar en este Europeo. Enfrente estará Italia, la gran Italia, en pleno proceso de reconversión. De la mano de Prandelli ha recuperado algo de brillo, pero aún no ha remontado el vuelo. Para colmo del seleccionador, varios jugadores se han visto salpicados por un asunto turbio de posibles apuestas, circunstancia que precipitó la salida de Criscito. Ahí no acabaron los problemas para el técnico, que también se ha visto obligado a recomponer su defensa por las últimas lesiones.
A Italia le va bien el traje de víctima. Lo han escenificado varios internacionales. La batalla está servida y los españoles habrán tomado buena nota del empate de Grecia y del triunfo de Dinamarca. El que se duerme en los laureles acaba casi deprimido, 
Del Bosque viene recalcando que tiene el once. Solo se debate quién será el nueve ante los italianos. Negredo partía con ventaja y no se ha visto nada raro en los entrenamientos para pensar lo contrario, aunque el técnico es amigo de las sorpresas.