Ozzie Guillen lenguaraz es pocoOzzie Guillen lenguaraz es pocoOzzie Guillen lenguaraz es pocoOzzie Guillen lenguaraz es pocoOzzie Guillen lenguaraz es poco

Ozzie Guillen lenguaraz es poco

EL ENTRENADOR DE LOS MIAMI MARLINS NO HA EMPEZADO CON BUEN PIE SU ETAPA EN FLORIDA, YA QUE LA COMUNIDAD CUBANA LE HA DECLARADO ENEMIGO NÚMERO UNO

Cuando los Marlins dieron comienzo a una nueva etapa de la franquicia, cambiando de nombre, estrenando un flamante y carísimo estadio y fichando a varias de las estrellas del mercado de agentes libres, sabían que iban a ser el centro de atención esta temporada en las Grandes Ligas. La incorporación del polémico Ozzie Guillen como entrenador jefe del equipo no hizo más que colocar a los de Miami todavía más en el objetivo de todas las miradas. 
No se les iba a pasar ni una y para colmo se convertirían en los protagonistas del serial televisivo ‘The Franchise’, en el que el canal Showtime sigue al equipo durante toda la temporada, desde el inicio de los entrenamientos de primavera hasta la competición pura y dura. Evidentemente Ozzie era el motivo principal de la elección de franquicia para el ‘reality’. El técnico iba a ser observado en cada uno de sus movimientos. Algo que no solo no le importaba sino con lo que está acostumbrado a lidiar durante toda su carrera. El resultado fue el esperado desde el primer momento. Un éxito mediático y una gran polémica a las primeras de cambio.
Siempre regalando titulares
Ozzie siempre ha sido el más buscado por los medios que cubren los partidos que disputa su equipo. Sucedió cuando estaba al mando de los Chicago White Sox, con los que ganó un título de la MLB en 2005 (mismo año en que fue nombrado Entrenador del Año), y sigue pasando ahora en Miami. El emperador del ‘bleep’, el maestro del lenguaje ofensivo, el rey del ‘fuck’… Ozzie Guillen deja perlas, muchas veces irreproducibles en según qué medio u horario, cada vez que abre la boca ante los micros. No se libran ni sus jugadores, ni los rivales, ni los fans, ni nadie.
A lo largo de su carrera como ‘manager’, el técnico venezolano ha sido protagonista de diferentes polémicas. Tras conseguir el campeonato de 2005 con Chicago se negó a asistir a la recepción del presidente a los campeones en la Casa Blanca. Siendo todavía entrenador jefe de los White Sox, Ozzie insultó con un término homófobo a un reportero del Chicago Sun-Times. Años después, con motivo de la nueva ley de inmigración instaurada en Arizona en 2010, Guillén tildó de vagos a los estadounidenses al tiempo que defendía a los latinos como los auténticos trabajadores en un país que no podría estar en pie sin ellos.
Unas veces ha reculado y pedido disculpas y otras no, pero lo que nunca ha dudado Ozzie ha sido en explicar el motivo de sus comentarios cuando se le ha preguntado por ellos. Eso sí, en Miami la cosa ha ido más lejos y las consecuencias provocadas por sus palabras han ido más lejos que nunca.
Enemigo del pueblo cubano
“Amo a Fidel Castro… Respeto a Fidel Castro. ¿Sabes por qué? Mucha gente ha querido matar a Fidel Castro durante al menos 60 años, pero ese cabrón todavía está ahí”. Esta frase de Ozzie Guillén en una entrevista para la revista Time fue un conjunto incendiario de palabras que puso a la amplia comunidad cubana de Miami en pie de guerra. Protestas en los aledaños del nuevo estadio de los Marlins, pancartas que pedían la dimisión o el despido de Guillén y amenazas por parte de la comunidad cubana de dar la espalda a la franquicia de Miami. Ozzie recibió una sanción de cinco partidos y posteriormente ofreció una rueda de prensa en la que, como es habitual en él, no se escondió ante ninguna pregunta. 
Aseguró que sería la última vez que hablaría de política, para acto seguido pedir disculpas a los cubanos en particular y a la comunidad latina en general. Su “siento que he traicionado a mi comunidad latina” se entendió como palabras de arrepentimiento verdaderas, a las cuales acompañó una disculpa hacia todas las familias cubanas y una aclaración en la que dejó claro que “el sufrimiento y el dolor causado por Fidel Castro no puede ser minimizado, especialmente en una comunidad llena de víctimas de la dictadura”.
Calma tras la tempestad
El perdón pedido por Ozzie fue aceptado por unos y visto como un falso remordimiento por otros, pese a que el ‘manager’ declaró no haber podido comer ni dormir tras ver el daño que había causado con sus declaraciones. La polémica ha ido quedando en el olvido con el paso del tiempo y los partidos, así como por el gran juego de unos Marlins que han ganado protagonismo en el diamante y no ante los micros.
De momento Gillén no ha vuelto a encender ningún otro fuego, se mantiene tranquilo y hasta ha cerrado su cuenta de Twitter (aunque él mismo llegó a comentar en su momento que no necesita de la red social para expresar sus pensamientos). Pero con el técnico venezolano nunca se sabe. En cualquier momento puede volverse a encender la chispa y al fin y al cabo ese es también uno de los mayores alicientes alrededor de Ozzie, al margen una ética de trabajo con la que se espera que los Marlins consigan grandes cosas en un futuro inmediato. Una figura necesaria para el béisbol.