¿Y si quitamos la tanda de penaltis?¿Y si quitamos la tanda de penaltis?¿Y si quitamos la tanda de penaltis?¿Y si quitamos la tanda de penaltis?¿Y si quitamos la tanda de penaltis?

¿Y si quitamos la tanda de penaltis?

la fiFa está dispuesta a abolir esta suerte de desempate, pero... ¿cuáles son las alternativas para un deporte de elite?

Entre los espasmos del excéntrico Bruce Grobbelaar para poner nervioso a Bruno Conti y la frialdad de Didier Drogba engañando a Manuel Neuer sin apenas tomar carrerilla han pasado 28 años. Aquella final de 1984 entre Roma y Liverpool fue la primera en la historia de la Copa de Europa -aún se llamaba así- que se decidió en una tanda de penaltis. Desde entonces, ocho finales más han requerido de un desempate, casi un tercio de las disputadas. Lo mismo sucede con dos de los últimos cinco Mundiales. El asunto preocupa al presidente de la FIFA, Joseph Blatter, que en el último congreso de la institución ha mostrado su rechazo a esta suerte de desempate.
Según Blatter, “el fútbol pierde su esencia” en las tandas de penaltis: “Este deporte no debe ser un uno contra uno”, comenta. ¿Y qué propone? De momento, poca cosa. Avanza que se reunirá con Franz Beckenbauer, que lidera una comisión de trabajo denominada ‘Fútbol 2014′, y que tratarán de buscar soluciones a medio plazo.
El fútbol ha cambiado. Entre los grandes contendientes, las fuerzas sobre el campo se han igualado. En las 29 primeras ediciones de la Copa de Europa, entre 1955/56 y 1973/74, solo cuatro finales llegaron a la prórroga. Tres de ellas se resolvieron en ese tiempo extra y únicamente una seguía igualada al alcanzar el minuto 120. Fue la final de 1973/74, entre Bayern de Múnich y Atlético de Madrid. El empate rara vez se daba. Las tandas de penaltis aún no existían y hubo que volver a disputar el partido dos días más tarde. Una solución impensable hoy en día.

La abolición del gol de oro
Una posibilidad, la más sencilla, es alargar los minutos de prórroga: jugar periodos más largos o introducir un tercer periodo. Para ello, habría que determinar cuántos minutos más puede estirarse un partido en el que -a diferencia de lo que permiten deportes como el baloncesto- los cambios son cerrados y limitados. Más allá de los 90 minutos asoman siempre los calambres, y no solo para ganar tiempo.

La FIFA trató de hacer lo contrario: acortar las prórrogas, premiando los planteamientos ofensivos. Así, experimentó con el gol de oro (entre 1996 y 2002) y el gol de plata (de vida aún más breve, entre 2002 y 2004), pero terminó por abolir ambas normas porque consideraba que incitaban al juego defensivo, justo lo contrario de lo que se pretendía.

En su libro ‘Me gusta el fútbol’, Johan Cruyff se manifiesta en contra del gol de oro. En su opinión, la regla “subvierte la dimensión temporal del fútbol” que manejan los entrenadores a la hora de diseñar planes y estrategias. “Para mí, lo mejor sería jugar la prórroga y si al final todavía sigue sin decidirse el ganador, instaurar la tanda de shoot-out en lugar de penaltis”, opina Cruyff. “¿Tanda de qué?”, se estarán preguntando muchos.
En 1979 y 1980, Cruyff jugó en Los Angeles Aztecs y Washington Diplomats. En el deporte americano el empate resulta inconcebible, y en sus tiempos el fútbol -soccer, según ellos- no era una excepción. Si un partido acababa sin ganador, había que recurrir al shoot-out: una suerte en la que el lanzador se sitúa a treinta metros del portero y tiene cinco segundos para intentar batirle de la forma que se le ocurra. “Hay porteros que corren, otros que se quedan quietos bajo los palos, depende de cada uno”, explica Cruyff; “cinco segundos parecen mucho pero, demonios, es muy poco”.

Por mucho que Beckenbauer jugara tres años en el New York Cosmos, la propuesta de Cruyff no tiene visos de prosperar, ya que no soluciona la queja de Blatter y sigue reduciendo el desempate a un uno contra uno. De momento, y hasta nueva orden, las tandas de penaltis seguirán rompiendo las igualadas. Y previsimente, seguirán repartiendo alegía y drama de forma inminente, en la próxima Eurocopa.