El Súper Depor, de vueltaEl Súper Depor, de vueltaEl Súper Depor, de vueltaEl Súper Depor, de vueltaEl Súper Depor, de vuelta

El Súper Depor, de vuelta

lendoiro puso las líneas maestras para volver a codearse con los grandes: oltra, valerón y el rechazo a las ofertas por los jugadores importantes

Desde que terminó el partido contra el Valencia el fatídico 11 de mayo de 2011, Augusto César Lendoiro marcó la línea y sentó las bases de cómo y con quién regresarían a la Liga BBVA. Sólo existía una idea en la cabeza del veterano presidente: había que volver en un año. En todas las reuniones, comidas, viajes y conversaciones que ha tenido con los capitanes y con el entrenador el mensaje era único: si no subimos este año el club está en peligro. Hay que subir sí o sí, le ha repetido como un soniquete a cada vez que se ha cruzado con Oltra, Valerón o Manuel Pablo.
La primera gran decisión fue retener a los jugadores más importantes de la plantilla. Los que terminaban contrato y alguno que no quiso jugar en la Liga Adelante se marcharon. Lendoiro sabía que iba a ser difícil pero enseguida obtuvo el compromiso, y además fue inflexible pese a las ofertas que recibió, de jugadores como Aranzubía, Manuel Pablo, Colotto, Valerón, Guardado o Riki. Esta ha sido una de las claves del ascenso. La responsabilidad y el compromiso quedaron fuera de toda duda desde el primer minuto. Un ejemplo es Andrés Guardado. El mexicano, comprometido con el Valencia desde hace meses, empezó la temporada con la afición de uñas, intoxicada por informaciones que decían que se quería marchar. Lendoiro había rechazado una oferta de 9 millones de euros del Benfica y Guardado apareció en la pretemporada y le dijo a Oltra que él no se iba del Depor sin ascenderlo de nuevo a la Liga BBVA. Ha sido un jugador determinante. En los fichajes, el club recurrió a la cantera (Bergantiños), además de Lassad, máximo goleador del equipo con 14 tantos en la Liga Adelante, Laure y Juan Dominguez; buscó jugadores con experiencia (Jesús Vazquez, Ayoze, Xisco, Borja y Lux) y confió en Jorge Mendes, gran amigo del presidente, que le trajo a dos portugueses que venían de segunda como Bruno Gama y Salomao.
El siguiente paso de Lendoiro fue encontrar entrenador. José Luis Oltra le encajaba para la misión. Para Oltra, que no había podido mantener al Almería, suponía el mayor reto de su carrera y consiguió nada más llegar ganarse al vestuario. Lo primero que hizo fue reunirse con Valerón, con luz y taquígrafos, por ahí ya ilusionó a la afición dándole al canario un rol que Lotina había enterrado. Para el canario, Oltra es el entrenador con el que mejor se ha entendido. Futbolísticamente hablan el mismo idioma y sobre todo, algo que destaca Valerón, que no se anda con rodeos, ni medrando. Dice las cosas claras y a la cara. Oltra, dicen los jugadores, es un hombre de fútbol y entiende cómo se vive en un vestuario. Su filosofía de jugar bien, tocar y atacar se puso en duda como modelo para la categoría y pese a las críticas, para muchos incomprensibles y que nunca recibió su antecesor, ha seguido adelante sin dar un paso atrás. 
La tercera clave del ascenso del Depor, aunque podría ser la primera, ha sido sin duda la respuesta de la ciudad y de la afición. Ha batido su récord de abonados alcanzando los 30.725, un número que ni en los mejores tiempos del SuperDepor jugando la Champions se había logrado. La masa social supera a la mayoría de los equipos de la Liga BBVA y durante todo el año ha metido en Riazor a más de 30.000 personas llenado el estadio o rozándolo en todos los partidos. En su casa sólo ha perdido un partido, ha empatado dos y ha ganado nada menos que 17. En el club señalan también como factor decisivo en el ascenso y en el título de campeón los dos derbis que han ganado al Celta. 
Lendoiro lleva meses, aunque siempre ha sido cauto, planificando la plantilla y las líneas maestras del retorno a la Liga BBVA. El club multiplicará los ingresos, pero el presidente mantendrá la austeridad de los últimos cinco o seis años. Tendrá que buscar un sustituto para Andrés Guardado que se marcha cinco años al Valencia. El que más gusta es el Chori Castro. Debe afrontar la renovación de Colotto, que termina contrato, y de Dani Aranzubía al que le queda un año. Lassad se marchará también con la carta de libertad y Borja tiene que regresar al Getafe porque estaba cedido. Parece que la estrecha colaboración y buena relación con Jorge Mendes colocará a Helder Postiga como uno de los primeros refuerzos y que Salomao podría ampliar la cesión por otro año. Oltra ya sabe lo que necesita y Lendoiro intentará traerle seis o siete jugadores necesarios para encarar con ciertas garantías la temporada.