Bryce Harper talento desde la cunaBryce Harper talento desde la cunaBryce Harper talento desde la cunaBryce Harper talento desde la cunaBryce Harper talento desde la cuna

Bryce Harper talento desde la cuna

Es una de esas historias de jóvenes prodigios que asombran al deporte norteamericano desde muy corta edad. La diferencia con el resto es que la de Harper se materializó.

Perfectamente se podría pensar que cuando Bryce Harper vino al mundo no lo hizo con un pan bajo el brazo. En su caso llego acompañado de un atrezzo bien distinto, formado por un guante de béisbol, un bate e incluso la pintura antirreflectante bajo sus ojos. El 16 de octubre de 1992 había nacido una futura estrella de la pelota en Las Vegas, Nevada. Una estrella que brillaría con luz propia desde muy corta edad, dejaría pasmados a los ojeadores que habitualmente siguen la competición colegial y que daría el salto a la portada de la prestigiosa Sports Illustrated a los 16 años. En mayo de 2009, la publicación tituló “Bryce Harper: El elegido del béisbol”, presentando al chico en sociedad como el atleta más excitante desde LeBron James. Ya no había vuelta atrás.
Astro precoz
Tras su paso por la Universidad de Southern Nevada, donde demostró que aquello que Sports Illustrated mostró en su portada de bateos de más de 170 metros de distancia y lanzamientos de más de 150 km por hora con tan solo 16 años era toda una realidad, decidió dar el salto al profesionalismo. Los 31 home runs, las 98 carreras bateadas y un porcentaje de bateo de 443 le avalaban. Había roto todos los récords de la universidad y recibido todo tipo de galardones individuales. Era un disparo seguro y los Washington Nationals de las Grandes Ligas no dudaron en emplear la primera elección del draft de 2010 de la MLB para hacerse con los servicios de un chico que había asombrado al mundo del béisbol y se había convertido en toda una sensación en Internet. Sus fotografías se multiplicaban en los buscadores y sus vídeos hacían estragos en Youtube. Dejarle escapar hubiera sido una locura imperdonable.
Talento adolescente entre adultos
El único motivo justificable por el cual los Nats podrían haber dejado pasar a Harper hubieran sido razones económicas, pero no fue así. El conjunto capitalino hizo malabares en los despachos y se apretó el cinturón para firmar un contrato multianual y multimillonario al mayor talento que había pisado un diamante en muchos años. El chico de Las Vegas pasó a formar parte de los Nationals gracias a la suculenta cifra de 19 millones de dólares por siete años y debutó con el equipo el 28 de abril de 2012, después de haber puesto patas arriba las Ligas Menores de Estados Unidos. El joven prodigio del bate ya estaba entre los mayores y el era momento de demostrar entre los mayores si todo el ‘hype’ que le acompañó a las Grandes Ligas estaba justificado o simplemente se trataba de otro icono del deporte adolescente creado de la nada a base de Internet y Youtube. Rapidamente Bryce Harper dejó claro que lo suyo con el guante y el bate era un don natural como pocos habían tenido en la historia de este deporte, tanto en el pasado como en la actualidad y salvando las distancias de los estilos de juego de una época y de otra. Destacó, como no podía ser de otro modo, en todos los training camps estivales y demostró estar listo para codearse con los adultos. Había sido el jugador más dominante de las Clases A, AA y AAA de las Ligas Menores por méritos propios y su sitio estaba claramente en la MLB. Harper conectó su primer hit en su tercera visita al plato para enfrentarse a un pitcher de las Ligas Mayores. Menos de un mes más tarde, el 14 de mayo, el jardinero de los Nationals anotó su primer home run, siendo el jugador más joven de la historia en conseguirlo desde 1998.
Una realidad en la Liga
Saltándose el guión preestablecido de la tradición del mundo del béisbol norteamericano, el cual dice que por regla general los mayores talentos del bate llegan a Estados Unidos desde el Caribe o los países sudamericanos con marcada tradición pelotera, Bryce Harper se ha convertido toda una realidad de la MLB con tan solo 19 años y siendo un producto nacional. Su presencia en las proximidades de la zona de home run es un seguro de vida para los Nationals, como ya lo ha demostrado en varias ocasiones jugándose la integridad física para salvar bolas que se marchaban directas a la grada, y el cañón que tiene por brazo su mejor arma después de su habilidad para batear. Sus números hablan por sí mismos. En 23 partidos con Washington ha sumado 23 hits, 2 home runs, 9 carreras bateadas y ha anotado 16 carreras. Su porcentaje de bateo ha caído hasta el .264 al enfrentarse a pitchers profesionales, pero al mismo tiempo asegura un hit por partido y tiene la capacidad de convertirse en un ‘game changer’, como sucedió el pasado martes cuando un triple que bateó en la tercera entrada propició dos carreras de los suyos para que los Nationals se pusieran por delante y acabasen venciendo a los Philadelphia Phillies. A buen seguro una de las primeras grandes jugadas de un Bryce Harper que se está labrando un futuro brillante en las Grandes Ligas a una velocidad que asusta. Ventajas e inconvenientes de ser el mayor talento emergente del deporte norteamericano (sí, dije deporte y no béisbol) de los últimos años.