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contador Veinticuatro horas en silencio

el ciclista se ha aislado y se entrena duro a diario con la única idea de regresar a la primera línea en la vuelta a españa

El despertador suena a las ocho y media en el domicilio de los Contador en el adosado de Pinto (Madrid). El sol ya apunta bastante alto. Temperatura agradable y día despejado pese a que el mes de junio está a la vuelta de la esquina. Alberto vence enseguida la galbana e inicia el día con la misma rutina de siempre. En esta ocasión el desayuno es mediano porque espera una pechada de kilómetros importante. Un vaso generoso de zumo, café, yogurt y cereales. Gasolina para la jornada de trabajo.
Como ahora no tiene equipo, Alberto se ha confeccionado un maillot para entrenarse que promociona su Fundación. Una prenda especial porque para diseñarla se han servido de las frases de apoyo que ha recibido durante esta travesía en el desierto. Ya vestido, baja al garaje donde guarda sus herramientas de trabajo. Dos bicicletas, una de carretera y otra de contrarreloj. La puesta a punto es rápida porque Contador es un manitas y siempre tiene sus máquinas preparadas para utilizar en cualquier momento. Sus bicicletas son como hijos, bien cuidadas por su mecánico de confianza, Faustino, que trabaja para el Saxo Bank. Este vive en Valencia cuando no está de gira y siempre encuentran un momento, bien en Pinto o en Valencia para solventar cualquier problema.
Ya está listo. Maillot, culotte, gafas, chichonera, botas, automáticos... y algo de comida para el recorrido. En ocasiones sale solo y en otras comparte el esfuerzo con Jesús Hernández, compañero y amigo en el Saxo Bank, y vecino de Parla o con su hermano Fran. Últimamente se ha incrementado el grupo porque un grupo de aficionados cercanos al ciclista se están preparando para II Marcha Cicloturista Alberto Contador, en la que tomarán la salida este sábado más de setecientos corredores.
Unos 150 kilómetros diarios
En esta ocasión toca salir solo y tiene por delante más de 150 kilómetros por las carreteras de la Comunidad porque ha entrado en el último ciclo de preparación. A una media de unos treinta kilómetros por hora se meterá entre cinco y seis horas entre pecho y espalda. Hará un alto en el camino para reponer fuerzas y llegará a su domicilio pasada la hora de comer. Luego tocará ducha y siesta de cerca de dos horas. El descanso es vital para competir en la elite. Contador sigue pensado en regresar a lo grande en la Vuelta a España de la mano del Saxo Bank y se está preparando de manera concienzuda. De hecho, hace pocos días se desplazó hasta los Pirineos para subir el Tourmalet, Marie Blanche y Soulor. Un etapón.
Cena opípara
La tarde le sirve para dar un paseo, cruzar confidencias con los amigos, seguir el desenlace de pruebas como el Giro o para atender a sus patrocinadores aconsejado por su hermano y mánager. Ahora acaba de firmar con la marca de colchones Flex y está encantado. Este ajetreo le sirve para abrir el apetito de la cena. Como la sesión ha sido dura la cena es pantagruélica: ensalada, pasta hervida, con aceite y sin salsas, carne de ave a la plancha y algo de fruta. La digestión es larga pero siempre se va a la cama antes de las doce de la noche porque mañana el despertador volverá a sonar a las ocho y media en casa de los Contador y otra vez comenzará su rutina con la obsesión de cada día. Volver, volver y volver.