Confidencias de Ramos desde SchrunsConfidencias de Ramos desde SchrunsConfidencias de Ramos desde Schruns

Confidencias de Ramos desde Schruns

el central del madrid y de la selección repasa la película del penalti ante el bayern y sus momentos posteriores


Sergio Ramos ha nacido en Camas (Sevilla). Camero de pro. Territorio de Curro Romero. Sangre brava por sus venas. Pecho y femoral. Valiente y erguido. No se arruga ante nada ni ante nadie. Es su forma de entender la vida ante el momento de tomar grandes decisiones. Cara o cruz. Gloria o sufrimiento. Cornada o puerta grande. Siempre en primera línea como un soldado dispuesto y valeroso.
En este escenario solo se mueven los futbolistas atrevidos. Lo fue en la tanda de penaltis frente al Bayern Múnich cuando el Real Madrid buscaba la final de la Champions League. No lo dudó. Pronunció un sí rotundo cuando Mourinho le preguntó. Mirada al frente, cabeza alta y hacia el punto de penalti. Unos segundos interminables hasta que el colegiado da el visto bueno. Las pulsaciones al borde del infarto. Una carrera corta, un deseo, la mente a mil revoluciones y el contacto con la pelota. No hay gol. El balón se pierde entre los aficionados del Bernabéu. Ha salido cruz y el maestro lo sabe.
Las horas posteriores a la derrota y al fallo en particular se convierten en una mochila muy pesada. Es inevitable. No se puede borrar todo lo sucedido de un plumazo. Es cuestión de tiempo, pero mientras, Sergio Ramos mantiene controlada la situación.
“Tiré el penalti porque me lo dijo Mourinho y porque Cristiano, Xabi Alonso y yo practicamos durante todo el año. No hay más historia. Volvería a tirar si me viese en esa tesitura. Sin ninguna duda. Y también en la Eurocopa si hiciese falta”, comentó a Sportyou.
El fallo convirtió a Sergio en un muñeco de trapo para aquellos aficionados que solo avalan los éxitos y trituran los fiascos. La red social de twitter se cebó con el central del Real Madrid. Una cacería a la que Ramos no fue permeable. Hace tiempo que sabe separar los tipos de críticas. “Sé que el halago debilita y no me dejo llevar por los aplausos fáciles”, reconoce. Hace tiempo que aprendió el oficio anexo a jugar al fútbol. Ha madurado con el paso del tiempo y ha ganado en templanza con el paso del tiempo, de los partidos y de las experiencias. “El tiempo, la madurez y la experiencia te pueden llevar hasta el éxito”, admite.
Esa sangre brava controlada, pecho y femoral, le ha permitido pasar página del penalti sin perder la perspectiva: “Lo único que me dolió fue ver la final y la copa de la Champions tan cerca. ¡Con lo que cuesta llegar hasta ahí para caer eliminados!”. Con ese empaque agarró la pelota y se puso a lanzar varios penaltis a Pepe Reina en un entrenamiento reciente de la selección española en Schruns. Con luz y taquígrafos porque Ramos ha retirado de su retina el maldito penalti y ahora solo piensa en la Eurocopa y en España.