el fondo y la formael fondo y la formael fondo y la forma

el fondo y la forma

la final de copa reúne y tal vez despide a dos modelos ejemplares: será la última vez de pep con el barça, quién sabe si también la última de bielsa con el athletic

Distraídos con trucos colaterales y fatalmente agitados por la conspiración contra el himno y la invasión política de la reunión mayor (no hay nada emocionalmente comparable a una final), los protagonistas han perdido de vista el asunto principal de esta noche: la pelota. Y por encima incluso del juego, una posibilidad que exige todas las miradas. Será la última vez de Guardiola en el Barça y quién sabe también si de Bielsa en el Athletic, la última vez de los dos en este fútbol español al que han dado tanto. Mucho más Pep, por supuesto, pero no es poco lo que en un año ha dejado Marcelo de ambición, ilusión, docencia y decencia, tanto en el fondo como en las formas. También de excentricidad, de diferencia. La final reúne, y tal vez despide, a dos técnicos que se admiran no sólo de palabra y que están conectados por la corrección, la frontalidad, la elegancia y la propuesta de un fútbol descubierto y sin trampa. Ese espíritu de limpio tú a tú presidirá también la noche.
El Barça tiene más, mucho más. Si se pone, no conoce adversario. El enigma es saber si llega con la cabeza en su sitio. Dos semanas sin competir es un mundo para un equipo acostumbrado a hacerlo cada tres días, para un entorno con necesidad de consumir noticias a diario, para un fin de era difícil de digerir. El Barça ha estado en otro sitio y lo normal es que lo acuse. No sabe entrenarse, sólo competir. El calendario le ha confundido un poco.
Otra sensación mueve al Athletic, que, aunque ha jugado los mismos partidos (y los equipos de Bielsa crecen con la competición; por eso, pese a la corriente general, cree que no ha rotado poco sino demasiado), convive mejor con el entrenamiento. Los vídeos, el puntero, los conos y los alemanes son uno más de la plantilla. El Athletic no ha entrenado más en su vida. El tamaño de la previa (dos semanas) no le ha sacado del sitio. Sólo ha procesado final. 
Su interrogante procede del carácter. Llega con más hambre, necesidad e ilusión, pero también con un reciente complejo en la cabeza. Bucarest impresionó a los bilbaínos, sobre todo a los principales, Llorente y Javi Martínez. Pep elogia al Athletic porque “nunca tiene un jugador parado”. Salvo cuando les bloquea el miedo, como en esa final. Perder esa cara de susto es imprescindible para seguir soñando. Atreverse a ser el de siempre. Aunque empieza muy distinto: Bielsa nunca había escondido el once.