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Opinión

Recursos impropios

Sé que lo que vengo a contar no tiene mucho interés, después de un largo silencio provocado por el hastío y por el respeto hacia lo que venía cociéndose y ha salido votado. Es más, es que ni siquiera voy a hablar del Madrid, ¿o también? En realidad, esta es una nota sobre los recursos […]


31 de marzo de 2009 Carlos Carrión - Sportyou

Sé que lo que vengo a contar no tiene mucho interés, después de un largo silencio provocado por el hastío y por el respeto hacia lo que venía cociéndose y ha salido votado.

Es más, es que ni siquiera voy a hablar del Madrid, ¿o también? En realidad, esta es una nota sobre los recursos propios de los clubes de fútbol, entendidos de manera contable y no como la cantidad de personal o peñas movilizables por el presidente de turno para montar una algarada. Acaba de salir una noticia en la prensa económica, que alerta de la quiebra de casi todos los clubes de categorías inferiores, y bastantes de Primera, por la aplicación del Plan General Contable (PGC) a esta partida del balance. Y ustedes se preguntarán con razón qué tripa se nos ha roto con esta jerigonza de los auditores y banqueros, y votaran a tales y a bríos porque son los mismos que están detrás de la que está cayendo en el resto de sectores. Y, muy probablemente, pensarán también que, si también se meten en el fútbol, pues apaga y vámonos, que la cosa irá como los bancos de inversión americanos, al fondo y sin propios, o con los propios de primera sólo fumándose un puro de los buenos mientras escuchan tocar valses y polonesas de Chopin.

Pues vamos allá con la ingrata tarea de sacar algo en claro antes de que lo destrocen del todo. Dice el dichoso PGC que, a diferencia de lo hecho hasta la fecha, en que los ingresos por partidas como los derechos audiovisuales se contabilizaban completas aunque fueran a cobrarse en varios años, ahora hay que contabilizarlos sólo en el ejercicio en el que se producen, y el resto como anticipos. O sea, ya no engrosan los fondos propios. ¿Y qué habíamos dicho que era eso de los fondos o recursos propios?, preguntarán algunos, perdidos ya sin remedio en este maremágnum de las cuentas tal que un Soriano cualquiera.

La definición más fácil y segura de la cosa es la que dan los puristas: recursos propios son la participación de los propietarios en la financiación de la empresa. Dicho de otro modo, el capital, las reservas y partidas asimilables, como los ingresos plurianuales seguros (derechos de televisión). También hay quien los define, más en la línea de los fondos propios, como la diferencia entre el valor de los activos de una empresa y el pasivo exigible, o sea, las deudas con ajenos.

Verán ustedes que la cuestión, aunque fácil de definir, no es sencilla, porque la gran mayoría de los gestores de clubes que conocemos no diferencian muy bien lo propio de lo ajeno, con lo que delimitar qué es activo y qué deuda se convierte en una tarea digna de Hércules (y no el de Alicante). Pero, suponiendo que la diferencia estuviera clara, y no se han dormido ni desnucado a cabezadas al llegar al párrafo anterior, convendrán conmigo que cuantos más activos, más posibilidad de pasivos. Esto es, cuantos más fondos propios, más capacidad de endeudamiento. Y de eso sí que saben nuestros gestores, y nuestros bancos, y los que los auditaban. Lo de los niños: este cogió un huevo, este lo llevó, este lo partió, este lo frió, y el chiquitín se lo comió.

O sea, que hay que recalcular todos los porcentajes de deuda de los clubes, a la luz de la aplicación de esta norma contable. No sólo eso, sino que al incrementarse el porcentaje de deuda por tener que contabilizar como anticipo lo que antes eran lisa y llanamente recursos propios, recuerden, financiación que dan los propietarios al negocio, muchos clubes estarán en quiebra, y eso tiene consecuencias incluso en el proceso concursal que prefiero ahorrarles.

Pero si a este cóctel le añaden que la gran mayoría de esos clubes han contabilizado contratos plurianuales que no están avalados, y que las empresas que los han firmado pueden incumplir a la vista de cómo está el patio y las faltas ya conocidas de enero, pues verán que el ‘bloody mary’ se convierte en sangre, pero de la buena. Los agentes y personas que viven alrededor del negocio del fútbol ya sienten en directo esto de la norma contable en forma de impagos cada vez más estrepitosos, pero la situación, lejos de aclararse, amenaza tormenta perfecta al final de la temporada. De fichajes multimillonarios, nada de nada. De ventas incluso menos, porque, ¿quién puede comprar? Y de salarios de jugadores pendientes muchas, tipo al esperpento vivido por desgracia en Valencia y que ha acabado hoy con una ampliación de capital que debería haberse producido el verano pasado si el propietario y la autoridad competente no hubieran estado conchabados.

Y nuevo equilibrio futbolístico, lo quiera o no lo quiera UEFA, dentro de las ligas e interligas, porque esto se va a mover como el viento y las bajas presiones, allá donde haya dinero. Pero eso se lo cuento a ustedes en otra entrega, que le estoy cogiendo el gusto a esto de trabajar todos los días.

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Esta historia es real


6 de marzo de 2009 Carlos Carrión - Sportyou

[FLASH http://www.youtube.com/watch?v=bIHRh496i7g]

“Hola Aitana, me llamo Real Madrid y tengo 106 años. Soy un suertudo. Suerte por haber nacido, como tú, por poder abrazar a mis amigos en innumerables triunfos, por haber conocido a mis adversarios y haberlos respetado, por haberme despedido de ellos con honor cuando he perdido o se han ido, por seguir aquí.

Te preguntarás cuál es la razón de venir a conocerte hoy. Muchos te dirán que a quién se le ocurre llegar en los tiempos que corren, que hay crisis, que no se puede. Esto te hará fuerte, yo he vivido momentos peores que éste, pero al final de lo único que te vas a acordar es de las cosas buenas. No te entretengas en tonterías, que las hay, y vete a buscar lo que te haga feliz que el tiempo corre muy deprisa.

He vivido 106 años y te aseguro que lo único que no te va a gustar de la vida, es que te va a parecer demasiado corta. Estás aquí para ser feliz y para que yo te haga feliz.”

Es el anuncio de Coca Cola, una de las películas publicitarias más hermosas y emocionantes que he visto en años, habiendo visto mucha, mucha publicidad. Detrás de una idea extraordinaria, de una realización muy buena, un sentimiento universal. Lo que nos hace humanos es la búsqueda constante de la felicidad, ese optimismo casi patológico que hace casi imposible encontrar pesimistas, la dificultad para recordar los malos momentos y nuestras ganas de levantarnos de nuevo y seguir hacia adelante. En estos tiempos de estupor y zozobra, más que nunca, sonrisa a todo el mundo y búsqueda de la felicidad.

¿Y qué tiene que ver todo esto con el fútbol?. Pues mucho. Muchísimo. Porque está en el meollo mismo del espectáculo que tanto amamos, y que nos produce emociones similares, incluso superiores, a la del anuncio. Se produce en el último Atléti-Barça, y no se produce en el último Real Madrid-Liverpool. Se produce cuando se va a celebrar el título a la Cibeles, o a Canaletas, cuando el Madrid pierde 4-3 en el Teatro de los Sueños, pero pasa la eliminatoria, con tres de Ronaldo y un golazo de falta de Beckham, y los aplausos de la grada. No siempre es la victoria lo que provoca la emoción. Y sobre todo, no siempre es la victoria del nuestro.

No nos pueden confundir con su palabrería y su resultadismo. El fútbol es mucho más que la táctica, que los que juegan, que los que entrenan, que sus dirigentes. Es también, al menos en igualdad, los que siguen el espectáculo, en el campo, en sus casas, o con la radio pegada a la oreja. Y todos los que participan del espectáculo como actores, todos, sólo tienen una misión. Hacernos felices. Y nosotros otra, serlo, pedir ser felices, exigirlo casi.

Mi equipo está a sólo un punto de ser líder de la Liga, ha hecho una remontada de escándalo, pero no me ha hecho feliz. Y por lo que puedo percibir de mis compañeros de fatigas en el bar donde vemos el fútbol, tampoco a ellos. Esto es demasiado corto, estamos rodeados por la crisis y por nuestra propia obsesión de la crisis, por las malas noticias económicas, por la angustia del fin de mes y de las facturas. Nos quedan muy pocas cosas, y una de las más importantes es el deporte que seguimos con gula, con adicción. Y para eso los que hacen el espectáculo tienen que comprometerse sólo con una cosa, hacernos felices. No dar cursos de táctica ni clases de filosofía ni de geometría euclidiana. No más rombos mágicos, no más 4+1+3+2. Queremos ser felices.

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El error Boluda

Me van a permitir que, como no soy periodista, me moje y trate no de informar, sino de analizar y dar opinión. Y el título es así. No, no es una errata. Y tampoco es mío. Se lo estoy plagiando a Ortega y Gasset, ese señor con el nombre de la calle que tanto le […]


4 de marzo de 2009 Carlos Carrión - Sportyou

Me van a permitir que, como no soy periodista, me moje y trate no de informar, sino de analizar y dar opinión. Y el título es así. No, no es una errata. Y tampoco es mío. Se lo estoy plagiando a Ortega y Gasset, ese señor con el nombre de la calle que tanto le gustaba a Victoria Beckham. Y la reflexión, y la opinión, son también suyas. Yo sólo me he limitado a cambiar nombres, fechas y personajes implicados. Nada más. Así que los méritos, para él, y los errores, míos.

El lector, si es que alguien tiene tiempo libre para leerme, habrá visto que Boluda no es sujeto del error, sino su objeto. No digo que el error sea de Boluda, o de su Junta Directiva, no. Digo, más bien al contrario, que Boluda y su Junta Directiva son del error, que Boluda y su Junta Directiva son un error. Cometido por los madridistas en circunstancias excepcionales, pero no por ello menos error.

Para analizar el porqué de una afirmación así, hay que hacerlo de forma desapasionada, quitando la cuestión personal, yendo a lo esencial, al detalle, y con generosidad. Es verdad que, en general, somos tan mezquinos como para no reconocer que el Sr. Boluda ha pertenecido dos años y medio a un Real Madrid que ha ganado títulos, más que en los tres años precedentes bajo un Presidente como Florentino Pérez. Y hay que agradecérselo. Pero notarán también que una presidencia todavía por confirmar, como la anterior bajo sospecha permanente, lo están siendo así, en minúsculas, y la otra, incluso con sus errores, lo fue en Mayúsculas.

Déjenme decirles que entiendo muy poco de fútbol, a la manera en que las gentes del fútbol entienden que alguien sabe de fútbol. Por eso el análisis tiene que ser más preciso, porque trata de temas sobre los que no soy experto. Tengo gratitud, y respeto, hacia cualquiera que ocupe una posición así en el Real Madrid, y también por los títulos que nos han dado. Pero, por desgracia, no son esos títulos, o la marcha actual del equipo, lo que constituye, el problema grave y sustancial del Real Madrid.

Un presidente es, ante todo, la política que venga a realizar, su equipo directivo y de gobierno, y las ganas que tenga de servir a los dueños del Club, los socios. En el caso de Boluda + Calderón, se trataba de una propuesta sencillísima: como venimos de no ganar nada en los últimos 3 años, prometemos ir a la Cibeles de forma asidua y dando espectáculo en el campo. Esto es, pasar de la situación de anormalidad previa, entendido por anormal que el Real Madrid pasara por 3 años de sequía de títulos, para volver a la normalidad que la historia y palmarés del Club señalan. Si el fin es la normalidad, los medios que se proponían eran… los normales: fichajes estelares (Kaká primero, Cristiano después), gestión superlativa para convertirnos en el primer club del mundo por ingresos, espíritu ganador.

Puedo decirlo porque tengo testigos. Predije que Calderón +Boluda ganarían las elecciones de 2006, porque no recuerdo haber oído hablar nunca de una política para ganarlas más sencilla que la que proponían. Los hechos eran claros: los socios han vivido una situación de excepcionalidad provocada por un presidente que se ha ido abandonándoles, hay un vacío de poder y una falta de criterio en lo deportivo (los famosos Galácticos y los fichajes posteriores tipo Pablo García), y la solución somos nosotros, hombres normales que han demostrado su madridismo sin dudas desde la oposición a Lorenzo Sanz. Además, venía investido de los símbolos: Mijatovic, la 7ª, y la promesa del mejor jugador del mundo en ese momento, Kaká.

Además, el asunto del voto por correo y su judicialización le hicieron entrar no en el ámbito de la lucha electoral, sino en el privado de sus contrincantes electorales, con resultados de sobra ya conocidos y publicados en estas últimas semanas. Ganaron, por muy poco, y con la sombra del fraude nunca demostrado sobre el que se presumía ganador. Pero ganaron.

Mientras tanto, y en estos dos años y medio, todo género de opiniones estultísimas sobre el ex Presidente Florentino Pérez, sobre jugadores, sobre árbitros, sobre la competición, sobre la gestión del Real Madrid, sobre los jugadores que iban a venir, sobre otros clubes. Sólo recordar las disputas por Cristiano Ronaldo de este verano, el asunto de los abonos, el de las entradas, o el “chorreo” y el “estamos a un punto”, produce amplio sonrojo.

En realidad, hay que concluir que este presidente por confirmar, como el anterior conmilitón suyo, y sus directivos y gestores, se han ido formando un surtido de ideas sobre el modo de ser de los socios y simpatizantes del Real Madrid para poder actuar de esa manera. Piensan, por ejemplo, que moralmente pertenecemos a la familia de los óvidos, que somos gente mansurrona y lanar, que lo aguantamos y lo sufrimos todo sin rechistar, que somos informales, y que a las cuestiones de derecho y, en general, públicas del Real Madrid y su propiedad y gestión, presentamos una epidermis córnea. En breve, que nos suda la camiseta lo que hagan con nuestro patrimonio y con nuestro Club.

Como mi única misión en esta vida es decir lo que creo verdad, -y, por supuesto, desdecirme tan pronto como alguien me demuestre que padecía equivocación-, no puedo ocultar que esas ideas sociológicas sobre el madridista tenidas por Boluda +Calderón deben ser, en dosis considerable, ciertas a la luz de los hechos: nos han estado toreando en los últimos dos años y medio, y no hemos hecho absolutamente nada hasta fechas muy recientes.

La frase que esta Junta ha repetido más veces es ésta: «¡En el Real Madrid todo va bien, no pasa nada!» La cosa es repugnante, repugnante como para vomitar entera la historia gloriosa del Club de los últimos ciento siete años. Y en realidad, aquí no estaría pasado nada. Estaríamos en manos de una ficción. Y esta ficción sería Boluda, que no es él, sino el grupo al que pertenece, los intereses a los que sirve, el plan al que da cara y representa.

Pero esta vez se ha equivocado. Se trataba de dar largas. Contaban con que con un par de golpes de suerte (dos Ligas, la remontada actual y ganarle al Liverpool) y la gestión de alguna persona honrada (que las hay, y curiosamente alguna en el área deportiva, sí, en el área deportiva), bastarían para hacer olvidar a la amnesia celtíbera la gestión del actual presidente, del anterior, y seguir por tanto en el machito hasta 2010.

Pero esta vez se han equivocado. Este es el error Boluda. Al cabo de dos años y medio de él y su Junta, estoy profundamente convencido de que el madridismo está más resuelto que nunca a poner fin a esta ficción. La reacción indignada del socio empieza ahora, porque el madridista siempre se toma tiempo, el suyo.

Del fraude denunciado en el voto por correo no queda prácticamente nada más que la necesidad de regular correctamente ese derecho, cuestión que Boluda no ha abordado ni creo que aborde. Haga lo que haga, Boluda no será un presidente legitimado, se lo ha ganado a pulso con su pertenencia a la Junta de Calderón y sus hechos actuales.

Fíjense, en realidad, para el razonamiento presentado antes la cuestión es indiferente. Lo importante es que la normalidad que constituía la unión de los madridistas, el Madridismo, se ha roto en la última Asamblea, destruyendo la legitimidad a golpe de grito y de turno de palabra negado. La continuidad de la historia del Madrid se ha quebrado. No existe, gracias a Boluda+Calderón y a su Junta.

Una vez constatada la realidad por innumerables hechos y denuncias, no ha hecho lo que tenía que hacer, convocar Elecciones de forma inmediata, que era lo congruente con la desastrosa situación institucional, sino todo lo contrario. Quiere una vez más salir del paso, como si los madridistas estuviésemos ahí para que él saliese del paso. Cambia al entrenador, busca a alguien que se encargue de la ficción, que realice la política del «aquí no ha pasado nada», se pone a hablar de Cristiano de nuevo.

Este es el error Boluda del que la historia del Real Madrid hablará.

Y como es irremediablemente un error, somos nosotros, nosotros gente de la calle, de tres al cuarto y nada revolucionarios, quienes tenemos que decir a los socios: ¡Madridistas, vuestro Club no existe! ¡Reconstruidlo! ¡No votéis a los intrusos!.

Madrid amaneció blanco

Un día después de la nevada, repaso mentalmente de vuelta a casa las imágenes de la Castellana cubierta de un manto suave, con los coches circulando a medio gas y el ruido amortiguado, como desaparecido. A esta ciudad le sienta bien el color blanco, no hay duda, quizás mejor que ningún otro color. Y no […]


11 de febrero de 2009 Carlos Carrión - Sportyou

Un día después de la nevada, repaso mentalmente de vuelta a casa las imágenes de la Castellana cubierta de un manto suave, con los coches circulando a medio gas y el ruido amortiguado, como desaparecido. A esta ciudad le sienta bien el color blanco, no hay duda, quizás mejor que ningún otro color.

Y no es el blanco el color dominante ni en la bandera de la Comunidad de Madrid, ni en la del Ayuntamiento. A pesar de las innegables relaciones de ambas instituciones con el pasado y el presente del Real Madrid, la bandera de la Comunidad es rojiblanca. De hecho, mucho más roja que blanca.

Pero debería tener más blanco. Primero, ya lo he dicho, porque a pesar de los inconvenientes, la ciudad estaba hermosa. Segundo, porque el Real Madrid es, así lo dicen todas los datos, la entidad madrileña con mayor renombre internacional, y probablemente el mejor embajador de la ciudad y la Comunidad en el mundo. Y tercero, porque es uno de los terrenos en los que el liderazgo y la fisonomía de esta ciudad y de esta Comunidad se juega.

Una de las razones principales es el estadio Santiago Bernabéu. Los madridistas acudimos a nuestro campo como quien acude a una liturgia única. Nos gusta con sus defectos, y lo queremos donde y como está. Es cierto que en ninguna gran capital europea, piensen sólo en los Campos Elíseos, o en Trafalgar Square, un estadio ocupa una posición urbana tan preponderante. Pero es que el Real Madrid tampoco es como el PSG o el Chelsea, . No luchamos por lo mismo, porque no poseemos lo mismo. No es una cuestión de sensaciones, es una percepción basada en datos, en la historia y en las virtudes de la institución, que no son más que las virtudes de los individuos que crearon su historia, empezando por Santiago Bernabéu, pasando por Alfredo Di Stéfano, y terminando, de momento, en Florentino Pérez.

Lo dicho, esta ciudad no sólo está blanca, sino que es blanca. Y lo que los madridistas, socios o no, tienen delante, lo que está en juego, es que siga siéndolo. Que no nos despisten con otros debates, porque, en realidad, sólo hay dos. Como volver a ser lo que fuimos, y como no dejarnos la historia en el camino. Ni el color.

My first, my last, my everything

Grande Barry White. Por tamaño, y por llamarse White. Un visionario. No sólo por esta canción (la estás tarareando mientras lees, confiésalo), sino porque acertó a ver lo que la prensa deportiva y no deportiva iba a decir de los candidatos a presidentes del Real Madrid en 2009. Que sólo hay un primero, un último, […]


5 de febrero de 2009 Carlos Carrión - Sportyou

Grande Barry White. Por tamaño, y por llamarse White. Un visionario. No sólo por esta canción (la estás tarareando mientras lees, confiésalo), sino porque acertó a ver lo que la prensa deportiva y no deportiva iba a decir de los candidatos a presidentes del Real Madrid en 2009. Que sólo hay un primero, un último, un todo. Un único.

Hay carreras de sacos por ver quién alaba más a Florentino, quién le quiere más, quién ha estado más cerca de él estos años, quién es su mejor hagiógrafo. No lo necesita, y no creo tampoco que le venga bien, pero lo cierto es que ha conseguido una rara unanimidad entre entendidos y no entendidos de la cosa. No sé si lo han analizado con detalle, pero este paisanaje tiende a hacer caer la torre más alta, además de tener la manía de aliarse con el más débil. Por eso serían buenas unas elecciones con más candidatos y con debate, pero andan los del quinto poder haciendo todo lo posible porque no sea así. Lástima por todos, y en especial por él.

Los romanos lo tenían claro; cuando un general victorioso regresaba a Roma, un siervo, de pie a su lado en la cuádriga mientras era aclamado por el pueblo, le susurraba al oído “¡Mira detrás de ti, recuerda que eres humano!”. En el Madrid, los siervos están en el segundo, tercer y cuarto anfiteatro. Y se lo recuerdan al presidente, cada vez que el equipo juega mal, pierde, o no hace lo que el madridismo considera digno de la historia del club. Florentino lo sabe muy bien, mejor que ningún otro candidato, porque lo ha vivido.

Tuve el privilegio de ser durante un tiempo uno de los que susurraba a su oído. También lo hice, antes, para otras personas poderosas y muy notables, como él. Pero a los grandes generales no les gustan las malas noticias; Tertuliano no lo cuenta, pero estoy seguro que más de uno tiró al siervo del carro, por aguafiestas.

Le aprecio, y mucho. Y estoy convencido de que será un gran presidente, pero sigue fallando lo mismo que antes, demasiadas alabanzas. Demasiado palmero cerca, medrando a la sombra del gran árbol, aprovechándose de él en la creencia de que bajo sus ramas todo es posible, incluso la ignominia. Ahora sé que no es así, y los de las palmas van a descubrirlo pronto en sus carnes. Me apuesto un cortado.

Son los sentimientos, estúpido

Otra de política norteamericana, en este caso un clásico de Clinton (Bill) reformulado para la ocasión. Porque, en realidad, Messi me ha hecho darme cuenta de mi equivocación. No es la ética, ni la transparencia, ni los valores, lo que mueve el madridismo de verdad, el que toca con el cogote la capota del Bernabeu. […]


25 de enero de 2009 Carlos Carrión - Sportyou

Otra de política norteamericana, en este caso un clásico de Clinton (Bill) reformulado para la ocasión. Porque, en realidad, Messi me ha hecho darme cuenta de mi equivocación. No es la ética, ni la transparencia, ni los valores, lo que mueve el madridismo de verdad, el que toca con el cogote la capota del Bernabeu. Son los sentimientos, estúpido. Los sentimientos.

El Real Madrid era un frente de batalla como el del Somme en la Primera Guerra Mundial , bloqueado, con tipos corriendo por las trincheras en todas las direcciones gritando “¡que viene el Cid!. El extraordinario trabajo de investigación, hecho por quien haya sido hecho, pagado por quien haya sido pagado, hecho noticia, explicado y difundido por José Antonio Abellán, y capitalizado por MARCA y su director, ha conseguido que el anterior presidente dimitiera. Y el frente se ha empezado a mover.

Ahora, todo el mundo, por supuesto, sabía lo que se cocía dentro y estaba en contra. Faltaría más. Yo sigo pensando, porque soy un ingenuo, que lo denunciado era imposible de realizar sin la connivencia de la primera fila gestora y directiva, y en particular de quien tuviera o tenga las responsabilidades de gestión, control y dirección, tanto económica como deportiva, del Club. Y creo a pies juntillas que la segunda línea no ha hecho más que acatar órdenes y ejecutarlas, por lo que se les puede acusar de pardillos, pero no de corruptos.

Y también creo con obcecación que esa Casa está llena de buena gente, blanca, y que hace falta regenerar el ambiente y abrir las ventanas para que, con aire limpio y nuevo, el Madrid vuelva a ser lo que era. Pero parece que sólo lo creo yo, estúpido de mí.

La pregunta que nos planteamos todos, y ahora qué, quiénes son los candidatos, quién se presentará, seguida de y qué va a hacer Florentino, es una falsa pregunta. Porque ya ha sido respondida, tanto por los profesionales como por los interpelados. Ahora, Messi. Ahora, Kaká. Ahora, Cristiano y Villa y Fernando Torres y el que aparezca por el horizonte. Emoción en vena, ganar, partidos brillantes, rondos en el medio del campo. Porque, a 12 puntos del FCB, y con la que está cayendo, siento decir que el pescado está vendido en la Liga, aunque haya que hacerle el boca a boca al finado para que se sigan manteniendo la expectación y las ventas.

El frente de batalla ha vuelto a la normalidad. El único músculo que cuenta es el cardiaco, pitar a los de siempre, aplaudir también a los de siempre, y esperar el advenimiento de aquél que nos traerá a las figuras de talla mundial. ¿Un Messi o dos Kakás?. El segundo, y el tercer, y el cuarto, quieren olvidarse de la crisis, no les gustan las portadas negativas, porque para negativo ya está el saldo de su cuenta en el banco. Quieren ilusión, quieren esperanza, quieren a los números uno.

Siempre, claro está, con el beneplácito de la autoridad competente, que para eso el Madrid es el embajador mundial de la Ciudad Navidad. Lo de Valdebebas como sede olímpica, lo de las parcelas de Las Tablas y el Bernabeu, y el campo nuevo, tenemos que discutirlo, Presidente, que esta Ciudad es de color blanco pero no tiene hitos ni símbolos, y el que tiene, la Cibeles, también es vuestro.

Yo querría ver a Manolo Sánchis, a Martín-Vázquez, a Michel y a Emilio dirigiendo este equipo. Me gustaría sentir como gente blanca dirige lo blanco, sin trampas, de forma altruista, haciéndonos más grandes y, sobre todo, mejores. Pero sé que estoy equivocado. Son los sentimientos, estúpido.

Nosotros, el pueblo

Fragmento del discurso de toma de posesión de Obama como Presidente del Real Madrid “Al reafirmar la grandeza de nuestro Club, somos conscientes de que la grandeza nunca es un regalo. Debe ganarse. Nuestro camino nunca ha sido de atajos o de conformarse con menos. No ha sido un camino para los pusilánimes, para los […]


23 de enero de 2009 Carlos Carrión - Sportyou

Fragmento del discurso de toma de posesión de Obama como Presidente del Real Madrid

“Al reafirmar la grandeza de nuestro Club, somos conscientes de que la grandeza nunca es un regalo. Debe ganarse. Nuestro camino nunca ha sido de atajos o de conformarse con menos. No ha sido un camino para los pusilánimes, para los que prefieren el ocio al trabajo o buscan sólo los placeres de la riqueza y la fama. Más bien, han sido los que han asumido riesgos, los que actúan, los que hacen cosas -algunos de ellos reconocidos- los que nos han llevado hacia adelante por el largo, escarpado camino hacia la grandeza y los títulos.

Por nosotros muchos se llevaron sus pocas posesiones materiales y viajaron a través de los océanos en busca de una nueva vida.

Por nosotros lucharon y ganaron en lugares como Glasgow, Paris y Amsterdam.

Una y otra vez lucharon y se sacrificaron y trabajaron hasta tener llagas en las manos para que pudiéramos tener un Club mejor. Veían al Real Madrid más grande que la suma de ambiciones individuales, más grande que todas las diferencias de origen, riqueza o facción.

Este es el viaje que continuamos hoy. Seguimos siendo el Club más rico y premiado de la Tierra. Nuestros jugadores no son menos buenos que cuando empezó esta crisis. Nuestras mentes no son menos inventivas, nuestro juego no es menos capaz de darnos la victoria que la semana pasada, el mes pasado o el año pasado. Nuestra capacidad no ha disminuido. Pero el tiempo del inmovilismo, de la protección de intereses limitados y de aplazar las decisiones desagradables, ese tiempo seguramente ha pasado. A partir de hoy, debemos levantarnos, sacudirnos el polvo y volver a empezar la tarea de rehacer el Real Madrid.

Porque allí donde miremos, hay trabajo que hacer…..

Todo esto podemos hacerlo. Y todo esto lo haremos.

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La montaña parió un ratón

La banda sonora del desamor. O del desánimo. O del desaliento. O de la desolación. Porque no me negarán que es para irse a casa, meterse en la cama y no salir hasta 2010. Porque vamos a tener que aguantar Barça triomfant hasta entonces. Gracias a la transparencia, bonhomía y previsión de la actual junta […]


20 de enero de 2009 Carlos Carrión - Sportyou

La banda sonora del desamor. O del desánimo. O del desaliento. O de la desolación. Porque no me negarán que es para irse a casa, meterse en la cama y no salir hasta 2010. Porque vamos a tener que aguantar Barça triomfant hasta entonces. Gracias a la transparencia, bonhomía y previsión de la actual junta directiva y de su presidente.

Han decidido que las elecciones se celebren en la primera o segunda semana de julio, queremos entender que de este año 2009. Apoyan su propuesta con una declaración de intenciones bienintencionada: no habrá ni fichajes ni traspasos hasta entonces. Lo de planificar la plantilla para la temporada próxima, a tomar por donde amargan los pepinos. La montaña parió un ratón.

El animalito gustará, me temo, de ciscarse en los socios vista la reciente tradición, y seguro que nos reserva más novedades. La siguiente ocurrencia (no confundir con idea, por favor), será determinar que tampoco habrá despidos de directivos, ni por supuesto incorporaciones nuevas para suplir las bajas de Bárcena y Nanín, que total mucho no harían porque no nos dimos cuenta del roto hasta que MARCA nos lo contó con imágenes, que ya saben que pueden más que mil palabras.

¿Y los socios?. Pues con Pérez-Reverte, el maestro. “Lo bonito del putiferio en el que, poco a poco, nos instalamos con toda naturalidad, es que las películas de Berlanga empiezan a ser, comparadas con el paisaje actual, versiones sosas de lo nuestro”. El domingo, en el Bernabéu, tostón de nivel, árbitro colega, pena de Juanfran, dos grititos “elecciones ya, elecciones ya”, y para casa, que hoy por lo menos hemos ganado. Sacando pecho, eso sí, que hemos echado a Calderón, somos la leche, colegas, qué grandes. Siguen todos los miembros de su junta directiva, todos los directores generales menos el que echó el propio Calderón, pero hemos ganado. Ya lo hemos ganado todo esta temporada, no vamos a planificar la siguiente (para qué, si los cracks se dan de codazos para venir aquí), pero les hemos dado una paliza de escándalo.

Joder, qué tropa. Sólo esperando que nos salven y den la cara otros por nosotros. Vaya peña, rediez, tragando quina sin un mal gesto, con elegancia british, como si la cosa no afectara lo más mínimo. Políticamente correctos, que hay que dar margen al nuevo. Que no es nuevo. Un disparate.

Mear desde el trampolín

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Dice un amigo mío, que tiene un humor con mucha retranca, que no es lo mismo evacuar en una piscina, o en la playa, cuando uno está dentro del agua, que hacerlo desde el trampolín. Lo uno es una falta de higiene, de urbanidad y de educación. Lo del trampolín, una agresión en toda regla. […]


16 de enero de 2009 Carlos Carrión - Sportyou

Dice un amigo mío, que tiene un humor con mucha retranca, que no es lo mismo evacuar en una piscina, o en la playa, cuando uno está dentro del agua, que hacerlo desde el trampolín. Lo uno es una falta de higiene, de urbanidad y de educación. Lo del trampolín, una agresión en toda regla. Porque, además, salpica.

La rueda de prensa dada por el Sr. Calderón esta tarde, para comunicarnos su salida del Club (no ha utilizado la palabra dimisión, curioso), y la toma de posesión del nuevo presidente, el Sr. Boluda, a la sazón vicepresidente del anterior durante su mandato, ha sido no sólo un vodevil, sino la escenificación de una nueva falta de respeto a los socios del Real Madrid. Ofreciéndose como víctima de una trama contra él y, por causa de dicha persecución, dejando la Presidencia del Real Madrid, el Sr. Calderón, y su Junta Directiva, pretenden hacernos creer que hay un cambio fundamental que soluciona, como el bálsamo de fierabrás, todos los desmanes cometidos hasta la fecha y documentados fehacientemente por la prensa tanto de radio como escrita.

El cambio propuesto ha consistido, en esencia, en quitar a un presidente hablador y colocar en su sitio a otro parco en palabras, vista su primera intervención. No seré yo quien haga leña del árbol caído, y, como no conozco al Sr. Boluda, puedo decir que tampoco tengo nada contra él en lo personal. Vaya en buena hora el Sr. Calderón de vuelta a sus anteriores negocios, deje a los socios del Real Madrid con los suyos al completo, y aquí paz y después gloria. Eso sí, con la obligación, que debería constar entre las exigencias del, espero, muy próximo proceso electoral, de que el candidato que resulte elegido entre en el Club y haga una auditoría completa, forensic incluido, y ponga toda la información a disposición de los socios, y sólo, repito, sólo de los socios, para que éstos, únicos dueños del Club, decidan las medidas a tomar.

Pero que no nos den gato por liebre de nuevo. Que no nos meen desde el trampolín una vez más, por favor. La Junta Directiva por cuyo honor había jurado el presidente saliente hace sólo 48 horas es la que va a dirigir nuestros intereses durante los próximos meses. La Junta Directiva que fue del Sr. Calderón y ahora es del Sr. Boluda que ha actuado, en estos dos años y medio, a remolque no sólo de los acontecimientos sino, y sobre todo, a remolque del modelo de gestión y de las actuaciones del Sr. Calderón. Debe ser por eso que han elegido como sucesor a un experto acreditado en ese negocio. Hacernos creer que ese es el cambio que el Club necesita, que los socios imploran, es seguir en el trampolín. Es una represidencia, es una retomadura de pelo.

Además, puestos a hacer sombras de la china, mejor habernos quedado con el original, y ver si de verdad era capaz de ganar unas elecciones limpias. Porque lo que va a ocurrir, de perpetrarse los hechos anunciados, es que dichas elecciones tendrán que esperar, dicen que por responsabilidad y madridismo, al mes de Junio. Así, habremos perdido la posibilidad de planificar la temporada 2009-2010, que se empieza a materializar en Febrero, pasado mañana, provocaremos, por interés del Real Madrid, por supuesto, una pelea entre candidatos por fichajes que inflarán sus precios, y conseguiremos volver a ser el hazmerreir de los socios del FCB, que seguro, visto lo visto, también estuvieron en buen número en la última Asamblea, votando a quien Vdes. ya imaginan.

Hacia el nuevo presidente, hacia sus palabras y ante su satisfacción por haber formado parte de la Junta del Honor, sólo cabe el mayor de los rechazos por parte de los socios junto con una petición de convocatoria inmediata de Elecciones. Y un cambio de vocales para entenderlo mejor.

Segismundo y Calderón

Hoy estaba desayunando en el bar de costumbre, el mismo café con bayonesa de siempre (soy un animal de costumbres por pereza), y devoraba los periódicos después de leer el titular de ‘Marca’ acerca de la manipulación de la última Asamblea del Real Madrid. Ya la había denunciado Moisés Israel aquí el 8 de Diciembre. […]


14 de enero de 2009 Carlos Carrión - Sportyou

Hoy estaba desayunando en el bar de costumbre, el mismo café con bayonesa de siempre (soy un animal de costumbres por pereza), y devoraba los periódicos después de leer el titular de ‘Marca’ acerca de la manipulación de la última Asamblea del Real Madrid. Ya la había denunciado Moisés Israel aquí el 8 de Diciembre. A mi lado, mis compañeros de desayuno, 67 años, agricultor y del Atleti, y 52 años, más blanco que la nieve y fontanero. Mi amigo madridista me decía, meneando la cabeza: “Es que esto no tiene nombre”. Y me ha dejado tocado.

Porque el que los sucesos o las cosas no tengan nombre te deja jodido, con perdón. Hay algo en los nombres muy poderoso: que hacen existir lo que nombran. Y si no tienen nombre, parecería que la cosa en cuestión no existe. Y como lo que está pasando en el Madrid existe, vaya si existe, pues tenía que darle gusto a mi amigo, quitarle la sonrisa al rojiblanco de paso, y nombrar lo innombrable.

La solución en estos casos, en realidad en todos los casos, está en los clásicos. García Márquez, en “Cien Años de Soledad”, ya nos lo decía, “las cosas eran tan nuevas que no tenían nombre todavía”. Ahí tenemos una pista, me dije. Es que esto de manipular Asambleas Generales, ese acto sagrado en el que los compromisarios, dueños únicos del Club, toman las decisiones importantes, es nuevo. Por eso no tiene nombre lo que MARCA dice que ha hecho Calderón.

Otro clásico, Segismundo el del Calderón de verdad, el de la Barca, tenía más pistas: “Sueña el rey que es rey, y vive / con este engaño mandando, / disponiendo y gobernando / y este aplauso, que recibe / prestado, en el viento escribe…”.

Será como dicen los clásicos, me dije. La manipulación es nueva, y por eso no está en el inventario de palabras que manejamos los madridistas, y por tanto no tenemos forma de prevenirnos, generando anticuerpos en forma de antónimos, como por ejemplo urnas, transparencia, derecho a hablar sin coacción, en fin, democracia en el sentido noble del término. Será eso, me dije, que es nuevo.

Y también será como dicen los clásicos, que el presidente se cree que es presidente, pero en realidad no lo es. Entre otras cosas porque no nos lo creemos. Miren, en esto de pensar, funesta manía que trato de no practicar mucho, yo me apunto a Schmitt. No, no al fantástico alero brasileño, sino a Carl. Hay una distancia cada vez mayor entre el discurso y la realidad. El problema nos viene de lejos, de antes de que este presidente fuera elegido, desde el momento en que entró a formar parte de una Junta Directiva, en mala hora y por presiones. El Calderón socio compromisario, incluso el Calderón miembro de la Junta, era poseedor de un discurso moral imparable, azote de corruptelas y desprecios hacia los dueños del Club, los socios. Con el tesón del caracol que persigue a otro caracol hasta alcanzarlo, trabajó su oratoria y consiguió su meta.

El Calderón presidente, por fin, se ha hecho práctica de su discurso. Y ha resultado que no es lo mismo, simplemente porque no es presidente. Lo cree, incluso le creen los de alrededor, pero no lo es. Por eso lo que está pasando tiene nombre: estamos viviendo un delirio. Y difícil de curar, porque Calderón no es el único que lo sufre. Lo sufrimos todos, en cierta medida, al aceptar que nuestra emoción por el fútbol y por nuestros colores se mueva a golpe de portada, a chorro de fichaje mediático, y seguir viviendo la degradación del Real Madrid con memoria de pez mandarín.

Porque no va a pasar nada, se publique lo que se publique mañana, y pasado, y al otro. Calderón no es presidente del Real Madrid, no se lo crean, los que mandan son otros. Por eso no puede dimitir, ni se va a ir, porque no puede aunque quisiera, que además no quiere. ¿A dónde pretenden que se vaya?. Sólo ocurrirá algo cuando la cosa esté de nuevo atada, eso sí, sin contar con los madridistas más que lo mínimo (para qué, si no tenemos memoria), y cuando sea el momento.

Mientras tanto, perímetros defensivos, y a sacrificar directivos cada vez que haya un nuevo dato, que los habrá. Que para eso tienen sus contratos blindados, y sirven a una causa superior, la pasta.

No son un vacile las citas, créanme, no hay más que seguir con el clásico. “Que todo en la vida es sueño, y los sueños, sueños son”. Pues eso, que seguimos sin despertarnos, esperando el advenimiento del que nos ha de salvar. Y al Madrid sólo le salva volver a ser el Madrid, y los únicos que le pueden salvar son los socios. A ver si nos caemos del guindo ya de una vez.

En sus ‘Marcas’

No entendí, la verdad, la columna de Alfredo Relaño el viernes 9 de Enero en ‘As’. O, mejor dicho, no la entendí a la primera. Reconozco que, cuando se juega al ajedrez como los grandes maestros, y Relaño lo es, seguir las partidas, no digo ya jugarlas, es extremadamente complicado. Pero como después de las […]


12 de enero de 2009 Carlos Carrión - Sportyou

No entendí, la verdad, la columna de Alfredo Relaño el viernes 9 de Enero en ‘As’. O, mejor dicho, no la entendí a la primera. Reconozco que, cuando se juega al ajedrez como los grandes maestros, y Relaño lo es, seguir las partidas, no digo ya jugarlas, es extremadamente complicado.

Pero como después de las Navidades, probablemente por el subidón de azúcar del turrón y los polvorones, me siento capaz de casi todo (menos de adelgazar), ahí va una partida nueva. Capablanca con negras.

Primer movimiento: ‘As’ está, según los últimos datos de difusión, a sólo 60.000 ejemplares de MARCA.

Segundo movimiento: según dicen las encuestas de los gurús que manejan presidentes y ex presidentes del Real Madrid, ‘As’ nos influye mucho más a los madridistas que ‘Marca’.

Tercer movimiento: Alejandro Elortegui, dircom del Real Madrid.

Cuarto movimiento: Cristiano Ronaldo habría llegado a un acuerdo para fichar en 2010 por el Real Madrid, de la mano de Florentino Pérez.

Quinto movimiento: Alfredo Relaño pide el adelanto de elecciones a junio porque, cito textualmente, “haga lo que haga, Calderón no será un presidente legitimado hasta que borre de su gestión esas sombras.Y conste que para mí lo ha hecho bien”.

Sexto movimiento: última de ‘Marca’ del domingo 11 de Enero de 2009, ‘La Cara’ de la página de Miguel Serrano, en la que se apunta de forma sutil que Messi podría fichar por el Real Madrid, pero no ahora ni con este presidente, con el argumento de que ha nacido para jugar en el Real Madrid, cita textual de la famosa presentación en el Bernabéu del ya mítico Zidane.

Como se presume una partida larga, y son previsibles movimientos geniales dada la extraordinaria capacidad de los jugadores, propongo que la sigamos juntos, en tiempo real, tal y como suceda. Por entregas. Hay demasiado en juego como para que ninguna de las partes ofrezca tablas. Y, qué curioso, creo que es la única solución de la partida.

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