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21 de Julio de 2017 21/07/17

Opinión

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De listos y tontos


  • 05 de Febrero
    de 2012
  • Luis Martín

Hay cosas que me superan y una es la desfachatez de los que se creen que están por encima del bien y del mal. Dice Karanka (bueno, lo dice un guiñol con cara de Karanka, no nos engañemos: el que habla es Mou) que en el Madrid hablan de los árbitros cuando les da la gana. Ah, pues muy bien. De hecho, es práctica habitual desde que llegó el portugués al banquillo. Al tiempo, esta misma semana, se censura a Rosell, por decir una obviedad: “A veces los árbitros te perjudican y otras te benefician. A final de temporada veremos, pero de momento no pinta bien”. ¡Uy qué manera de presionar a los árbitros! (Por cierto, siempre me ha parecido que un tipo que prefiere salir al campo con un pito en la boca a practicar un deporte, no puede ser muy normal)

No soy dudoso a la hora de juzgar al presidente supermacu. Es más, creo que no se entera de la misa la mitad sobre lo que esta pasando en el club y que su capacidad para meter la pata es semejante a la de Mr. Bean, pero eso no quita para reconocerle que el pasado martes lo que dijo no merecía ni media crítica. Es evidente que el presi gana en las distancias cortas, sobre todo si al otro lado de la mesa tiene a un amigo periodista dispuesto a rociarle el sobaco con Rexona, pero cada vez dudo más de su capacidad al buscar compañeros de viaje.

Mónica Marchante, la jovencita de Canal+ que ilumina los palcos de la Liga BBVA micrófono en mano, esa enorme profesional que el miércoles entrevistó a Migueli antes de empezar el partido –va siendo hora que Tarzán justifique sus 80.000 euritos al año que le regala el Barça- a Zubizarreta en el descanso –sensacional, no tuvo ningún problema al reconocer que Pinto tocó el balón con la mano- y al final del partido, al nieto de Casaus, Jordi Cardoner.

Jordi Cardoner es un vicepresidente encargado de las peñas, un señor muy formal que se opuso a prometer una grada de animación en la campaña electoral y la defendió después en asamblea como si fuera un casual, se puso delante del mircrófono de la Marchante en Valencia y dio un recital: no sólo respondió que Pinto toca el balón “medio fuera, medio dentro” (sic) sino que, crecido, aseguró sin que nadie le preguntara que en el Barcelona no se espera a nadie en los aparcamientos. Hubo que llamar a una grua para sacarle los pies del charco. La junta del Barça tiene un problema de comunicación que trasciende al presidente, es evidente, pero es de esperar que alguno de los asesores que tiene –se le reconocen mas que a Obama- encuentre el camino.

Dicho eso, me gustaría saber dónde está escrito que de los árbitros sólo puede hablar Karanka, ese monigote que maneja Mourinho, cuándo, cómo y dónde le de la gana. Igual se han creído que son muy listos y el resto, muy tontos.

Desde Barcelona, donde hace tanto frío que los políticos no fueron el jueves a currar, o sea, como los niños de los parvularios, Luis Martín para Sport You.

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