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5 de diciembre de 2016 5/12/16

Champions League

El Barcelona, más vulnerable que nunca

Guardiola y Luis Enrique

Los azulgrana, brillantes en la primera parte, se ahogaron en la presión del Manchester City y concedieron muchas más ocasiones de gol que de costumbre


2 de noviembre de 2016 Marc Fuster - Sportyou

El partido empezaba torcido para Pep Guardiola. Los azulgrana habían logrado marcar gracias a un contraataque de libro lanzado por Leo Messi, conducido por Neymar y acabado por el mismo argentino, que en el partido del Camp Nou ya destrozó a su creador. Pese a la ventaja, una presión asfixiante del Manchester City ha acabado por girar el marcador y ajustar el Grupo C. Del minuto 40 en adelante, el Barça fue más vulnerable que nunca y concedió un número inusual de ocasiones de gol.

“Si alguien apaga el televisor tras los primeros 45 minutos, le parece imposible que perdamos este partido”. Así explicaba Luis Enrique la derrota en la rueda de prensa posterior al encuentro ante el Manchester City. Su amigo Guardiola le había dado al vuelta a la tortilla en apenas 50 minutos de partido, castigando los mismos errores que el Barça había aprovechado en el Camp Nou. La clave del encuentro: la presión alta de los ‘citizens’ hasta ahogar a un equipo que ha perdido 86 balones con Sergi Roberto y Neymar como los más imprecisos con 14.

Precisamente, muchas de las ocasiones de gol de los ingleses llegaron tras un error en la salida del balón como en el primer tanto de Ilkay Gündogan. Un pase de Roberto hacia Sergio Busquets, otro de los hombres que tampoco estuvo a su habitual nivel, ocasionó el gol del turco. Además, el Barça echó de menos la autoridad de Gerard Piqué en defensa y prueba de ellos son las múltiples ocasiones que tuvo el Manchester City para, no solo marcar dos de los tres goles que hizo el conjunto ‘citizen’ sino también para ampliar la cuenta goleadora. Hasta cinco oportunidades claras de gol tuvieron los de Guardiola y solo Gündogan y De Bruyne acertaron entre los tres palos.

El propio Luis Enrique reconocía el daño que le había hecho el gol del turco antes de finalizar la primera parte: “No hemos recuperado el control del partido fruto de la presión del rival y de errores nuestros que no solemos cometer. La segunda parte ya es otra cosa. Cuando uno no merece llegar empatados a la media parte trastoca los planes”. Esta vez, la partida de ajedrez se decantó por el lado del catalán  que logró apretar hasta ahogar al equipo de su vida.

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