IKER
CASILLAS
 Origen divinoIKER
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 Origen divino 

IKER
CASILLAS
 Origen divino

La carrera de Iker Casillas, marcada por un hilo argumental místico. Desde César hasta Adán.

L a mitología y las leyendas épicas nos enseñan que a todo héroe le sustenta un dios, una razón y un destino. No hay talento sin fortuna. A Casillas le sucede algo así. Cada momento importante de su vida tiene un punto de inflexión salvador que le mantiene a flote. El destino actúa con gasolina cuando se trata de Iker. Por eso su vida nos ha regalado momentos de una majestuosa epopeya, con víctimas por el camino.
La historia es caprichosa porque es cíclica. Empezó con Adán y una manzana prohibida. La misma que ahora le da Mou al Adán portero. Dar a alguien el puesto que ocupa Casillas es un flaco favor, porque es actuar contra una naturaleza divina que le protege. Esa manzana ya la mordió, en su día, otro meta llamado César.
Lo hizo con Vicente del Bosque siendo entrenador del Real Madrid. El salmantino decidió apostar por César en detrimento de Iker. Sin embargo, una lesión fortuita le dio los minutos finales de la Copa de Europa y se sacó tres paradas salvadoras. Ahí nació ‘el santo’ entre lágrimas.
Ahora la historia se repite. Cuando Iker vuelve a la suplencia, 10 años después, la expulsión de Adán le devuelve su puesto pese a que Mourinho lo había entregado. Sucede a poco de comenzar el partido y con un debate visceral en el seno del madridismo. Ya es la segunda vez que ocurre. Uno empieza a sospechar que el azar es selectivo.
Los penaltis ante Italia en la Eurocopa de 2008 llegaron cuando había sido puesto en duda. Las lágrimas antes mencionadas de Glasgow, el beso que coronó la Copa del Mundo tras las críticas sobre su pareja, las discusiones con los compañeros en el Barcelona que acaban con una Eurocopa en las manos... La vida deportiva de Casillas ha tenido tal componente épico, sentimental y psicológico que sólo puede concebirse bajo una dirección. Alguien mueve los hilos de esta historia.
Le hemos visto crecer, reír, llorar, superar los momentos difíciles... por verle, le hemos visto hasta enamorarse. De eso debe tratarse. Su vida es tan carnal y tan real que no admite los artificios que plantea Mou. Su sitio es la portería y por eso actúa el destino. Su lugar está en el campo. Un hombre no puede escapar de su sombra. La suya está protegida.