Javier Matallanas: “El Villarato es una marca que ha quedado patentada”Javier Matallanas: “El Villarato es una marca que ha quedado patentada”Javier Matallanas: “El Villarato es una marca que ha quedado patentada”Javier Matallanas: “El Villarato es una marca que ha quedado patentada”Javier Matallanas: “El Villarato es una marca que ha quedado patentada” 

Javier Matallanas: “El Villarato es una marca que ha quedado patentada”

el periodismo deportivo que fue, es y ¿será? según sus protagonistas

Le encontramos en su mesa, configurando un nuevo móvil. Durante la sincronización del iTunes, aprovecha para consultar los clics que ha cosechado un vídeo de As.com sobre el último derbi madrileño. Aún no es mediodía y la redacción del diario está casi vacía, tan silenciosa que de fondo llega la voz inconfundible de Manuel Esteban ‘Manolete’, que le cuenta a alguien por teléfono el futuro que intuye para Pep Guardiola. ¿Qué ha cambiado desde la primera redacción que pisó a esta en la que estamos hoy? âEl principal cambio es la integración real del papel y de Internet; otra cosa es que luego los ingresos publicitarios de ambas vengan en paralelo. El papel, con más o con menos ventas, siempre estará ahí. La publicidad sigue tirando para el medio convencional. ¿No llegará un momento en que imprimir noticias en papel sea insostenible? âPuede ser, pero el soporte papel no desaparecerá, aunque sea para la elite. A lo mejor no se usará en grandes tiradas como ahora. ¿Y se podrá vivir con lo que generen las webs? âCreo que sí, pero ese mercado tarda mucho en reajustarse. Los anunciantes se tienen que anunciar, incluso en una crisis tan brutal. Llegará un momento en que sea rentable. ¿Y periodísticamente qué ha cambiado? âInternet y las redes sociales son el gran cambio. El periodismo popular me parece muy democrático, pero el trabajo del periodista es tener un criterio. Ahora mismo se denosta a la clase periodística igual que a la política, se dice que contamos lo que se quiere contar... Yo creo que siempre tendrá que ser el periodista quien cuente las historias. Viendo esta crisis de credibilidad, ¿se ha cavado el periodismo su propia tumba durante años? âCreo que ha sido la interrelación del negocio y los intereses. Hay compañeros que llevan quince años diciendo eso de “El periodismo ha muerto”... Yo creo que el periodismo nunca morirá. La falta de credibilidad la relaciono con la participación de todo el mundo en las redes sociales. Los periodistas siempre buscan contar la verdad, historias de interés humano... Luego ya está la opinión de cada uno y la línea editorial de cada empresa, con sus intereses. Usted fue uno de los primeros periodistas con blog. ¿Los blogs han muerto? âLas redes sociales les han pasado por encima. Salvo excepciones, solo se han mantenido algunos blogs de periodistas. Fueron un paso intermedio hacia las redes sociales. Ya entonces había choques en los comentarios. Lo que me encanta de Internet es la libertad, pero hay que ponerle cauces, que no censura. El problema es el anonimato. Actuar sin dar la cara es muy fácil. A los trolls les encanta que les contestes y te metas en trifulcas. Todos los que apoyan a Mou están muy en boga, aunque antes si te metías en un rifirrafe con ellos eras trending topic y ya no. Se nota que han bajado un poco el nivel. Según Manolo Lama, el periodista no debe responder. âNo se te deben caer los anillos, al contrario. Hay periodistas que bloquean o se van de Twitter, como Gistau o Segurola. Me parece perfecto, porque a veces la presión es insoportable, pero si veo una vía para debatir, debato. Yo puedo debatir seis horas con Manolo Matamoros o con algún tuitero más como @Haiku_T. Luego hay vaciles, buscan fotos de mi Facebook... Lo mejor es reírte. El problema es ir más allá: insultos, amenazas... Los periodistas no estamos por encima de nadie, aunque estemos para valorar lo que es noticia o no, con errores y sabiendo que la objetividad real no existe, porque depende de tus filias, de tus fobias y de tu empresa. ¿En qué medida le condiciona la línea de su medio? âMuy poco. El criterio informativo lo marca Alfredo Relaño y como coincidimos en la mayoría de las cosas... Es un criterio de respeto al fútbol, con sus ideas, y a los protagonistas. ¿Y hay que abrazar el Villarato? âCuando llegué al ‘As’ tenía el concepto del Villarato que a lo mejor se percibía desde el resto de la sociedad. Pero desde que estoy aquí, porque me lo explicó Alfredo directamente, el Villarato no es que los árbitros beneficien al Barça y perjudiquen al Madrid, sino que las instituciones favorecen a algunos equipos por su grandeza, como ha pasado en los Mundiales organizados por Brasil, Alemania e Inglaterra o como ha pasado con el Madrid y el Barcelona toda la historia. Desde hace año y medio Alfredo lo ha ido explicando de otra forma. Entiendo la polémica que se ha montado. Es una marca que ha quedado patentada, hasta se la intentó apropiar Inda en el minuto 92. ¿Y venden más con historias de victimismo arbitral? âSí que hay más pinchazos en Internet. La victoria del Madrid sigue vendiendo pero no a los niveles de antes. Las ventas tras el último derbi no son las mismas que hace uno, dos, tres o cinco años. ¿Por qué le gusta tanto publicar en su blog y en su Twitter fotos con los futbolistas en plan de colegueo? âPorque me llevo bien con ellos. Puede chocar con la objetividad que se presupone, pero una de las bases de mi carrera y de mi forma de actuar son los contactos. No creo que deba ocultar que me llevo bien con ellos, ni tampoco jactarme. ¿No le perjudica a la hora de escribir sobre esos mismos jugadores? âPosiblemente. Yo he sido muy crítico con dirigentes. Con los actores de la película, cuando juegan mal, se dice, pero son los héroes de esto. Vivimos de ellos. Me perjudica menos que me beneficia y creo que así soy más sincero. Dijo en Twitter que le ha gustado ‘The Newsroom’. ¿Es una serie de ciencia ficción? âEstá hecha sobre cosas que han sucedido realmente. Como periodista no lo veo tan descabellado. Me encantan los mensajes y, sobre todo, el paralelismo con el Quijote. ¿Y ahora hay más Quijotes o más Sanchos? âSanchos la mayoría. Tienes que trabajar para comer, vivir y pagar la hipoteca.