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el fin y los medios y viceversa

el periodismo deportivo que fue, es y ¿será? según sus protagonistas

Según explican sus jefes, para Julio Maldonado,‘Maldini’, ir a trabajar supone lo mismo que para un niño sumergirse en un parque de bolas. Le acaban de comunicar que en febrero, en la Gala del Deporte que organiza ‘Mundo Deportivo’, recibirá el Premio Juan José Castillo como reconocimiento a su trabajo; una labor que ha cambiado mucho desde que empezó a acumular revistas y vídeos, allá por los ochenta.Ahora, con Internet y televisión por satélite, ¿cualquiera es experto en fútbol internacional? âAhora cualquiera puede ver partidos y hay más información que formación. Lo que no puede ser que se disfrute más con las mariposas raras que con las normales, seguir el fútbol polaco pero no el inglés o el italiano. Hay quien busca la rareza para hacerse un nombre rápidamente. ¿Les considera impostores? âNo, pero es una cultura futbolística irreal. Yo no podría hablar con ellos más de cinco minutos. Exceptuando a esos raritos, ¿se considera el padre de ‘los parabólicos’? âA lo mejor sí, sobre todo por edad. Ahora puedes ver cualquier partido si te sabes manejar por Internet o con alguna antena. Hace 30 años era literalmente imposible no ya ver un Roma-Torino, sino saber el resultado hasta el día siguiente. Puede que sea un poco pionero. Con 14 años ya me decían que estaba loco. Los sábados, en la casa de mi abuela, en Vallecas, cogía una radio antigua y salía a la terraza para sintonizar ‘Match of the Day’ en BBC World Service. ¿Qué es lo más sórdido que ha hecho para conseguir la cinta de un partido de fútbol? âAhorrar para coger un puente aéreo a Barcelona para intercambiar cintas de VHS con un chico que vino de Moscú. Quedamos en un bar del aeropuerto y me volví a Madrid. Me gastaba el poco dinero que tenía. También iba antes a Luxemburgo a comprar anuarios de fútbol de otros países de Europa. Cuando le llaman “friki”, ¿qué le sugiere la palabra? âQue se equivocan. Primero, porque es nuestra profesión; y segundo, porque a mí me encanta mi trabajo. Quedan como unos imbéciles. Su programa en Canal+ se llama ‘Fiebre Maldini’. ¿Es usted un periodista estrella? ¿Una marca? âReconozco que se ha convertido un poco en una marca, se dice eso de “ser un Maldini”. El título no lo puse yo, sino el director de Canal+, Alex Martínez-Roig, que quiso crear un programa para profundizar. ¿Hablar de fútbol ha caído en desuso en los medios? âHay tres o cuatro temas, los de siempre, de los que se debe hablar pero no todo el día. Hay periodistas a los que solo les interesan Madrid, Barça, Messi, Cristiano y los árbitros. En España es donde mejor fútbol se hace y donde menos se respeta al fútbol, donde se ahonda más en su lado oscuro. La polémica es parte importante pero, si se sigue analizando una jugada tres meses después... Así no se disfruta del fútbol. ¿Se ve participando en una tertulia nocturna de tele? âNo me veo, salvo que tenga algún problema económico. De todos modos, tampoco me invitan. ¿‘Fiebre Maldini’ tendría éxito en abierto? âNo competiría en audiencia, pero tendría más de la que se cree. Mejoraría el concepto que muchos tienen del fútbol, le haría bien. Claro que tampoco podríamos hacer un programa diario de dos horas. En su primera aparición en Canal+, un vídeo muy compartido en redes sociales, entrevistaba a Jurgen Klinsmann. ¿Qué fue de aquel Maldini? âAhora me voy a Argentina a grabar reportajes, pero es difícil hacerlo a menudo. Tengo envidia sana de mis compañeros, aunque es un trabajo tremendo. Yo voy a los grandes torneos y hago una parte más cómoda: comentar partidos, que requiere trabajo también. Veo mucha falta de profesionalidad entre los ex futbolistas que comentan. Solo haber jugado al fútbol no les legitima. Yo nunca podré saber tanto como ellos, pero pocos se preocupan por prepararse los partidos. Se les nota enseguida y tienden a hacer el ridículo. ¿Es necesario pasar por la universidad para dedicarse al periodismo? âPara nada. Da cierta cultura general, pero no es imprescindible. Ser periodista es otra cosa: intuición, contactos, pasión... A unos estudiantes les aportarían más tres días viendo cómo hacemos el programa. Además, debe de ser frustrante estar estudiando y ver cómo triunfan ciertos periodistas. ¿Y si no hubiera podido ser periodista? âHabría intentado ser piloto de avión, aunque sé que es difícil. Y si no, auxiliar de vuelo. Si tuviera que ganarse la vida con un periodismo que no fuera el deportivo, ¿cuál elegiría? âEso no lo he pensado nunca... Corresponsal de guerra, eso no. Político a lo mejor. ¿Qué cualidad admira en otros y le gustaría tener? âEscribir como Segurola, Relaño o Sámano. Ver un partido y poder plasmarlo con esa clase. Pero está preparando un libro, ¿no? âSí. Contaré mi vida a través del fútbol, de los grandes partidos y equipos que he visto. ¿Vale el fútbol lo que las televisiones pagan por él y lo que quieren cobrar a sus abonados o es una burbuja? âTiene parte de burbuja. Explotará. El fútbol quiere cobrar más de lo que vale. Necesita a la tele para sobrevivir, y al revés. El fútbol no puede abusar tanto de la tele, no es serio que con el dinero que cobran los clubes no den entrevistas, por ejemplo. ¿Le sigue atizando por Twitter aquella adolescente fan de Harry Redknapp? âCreo que ya no. Twitter es magnífico pero peligroso. Permite conectar con futbolistas, periodistas y aficionados que saben más que yo, de los que el 90% son buena gente. Pero también tiene su parte negativa, porque nos exponemos mucho y es un arma arrojadiza por la frustración y la envidia.