En el tiro con arco El Ciego es el reyEn el tiro con arco El Ciego es el reyEn el tiro con arco El Ciego es el rey

En el tiro con arco El Ciego es el rey

El surcoreano Im Dong–Hyun, Legalmente ciego, aspira a confirmar en Londres su condición de recórdman mundial tras acumular dos medallas olímpicas y tres títulos mundiales, todos ellos por equipos

Apenas podría ver las letras grandes de las tablas que miden la miopía en las miles de ópticas que pueblan nuestras ciudades y, debido a su práctica ceguera, en casi ningún país del mundo conseguiría legalmente el carnet de conducir. Sin embargo, Im Dong-Hyun es capaz de acertar con su arco de competición a un objetivo más pequeño que una uva a una distancia de 70 metros.
La vista de arquero se encuentra actualmente, según el estándar internacional, con una “limitación” de 20/200 en el ojo izquierdo y 20/100 en el derecho según la Federación de Tiro con Arco de Corea del Sur. Para entender el significado de estos guarismos, básicamente supone que el arquero puede ver a 20 pies (6,1 metros) lo que una persona con una visión perfecta ve a 200 pies (61 metros). Resumiendo, fuera del campo de tiro el surcoreano es, a todos los efectos legales, una persona ciega. 
A sus 26 años, Im Dong-Hyun ha recibido numerosas ofertas para compensar esa ceguera a base de lentillas correctoras, gafas y operaciones gratuitas, ofertas que han sido sistemáticamente rechazadas, ya que le impedían “sentir” el destino de sus flechas. “He practicado con gafas, pero en realidad me hacen sentir menos cómodo cuando disparo”, explica el tirador.
Según sus palabras, el arquero basa su disparo en la diferenciación de los colores de la diana hacia la que dirige sus flechas, fijando todo su equilibrio, fuerza y técnica hacia el amarillo que marca el color del centro de la diana.
El oro individual, su gran objetivo
Lo del arquero surcoreano Im Dong-Hyun es uno de esos maravillosos misterios que solo es capaz de ofrecernos el universo del deporte, un misterio que ya dura 10 años desde que lograra la medalla de plata en el Campeonato del Mundo de Nueva York (2002). Ese momento marcó el despegue de una brillante trayectoria deportiva donde se han mezclado grandes logros deportivos con alguna sonada decepción. Curiosamente, mientras en las competiciones de equipo con Corea del Sur su expediente aparece inmaculado- 4 Campeonatos del Mundo y 2 oros olímpicos en los últimos nueve años-, su trayectoria individual tiene muchos altibajos. En un deporte de altísima precisión como el tiro olímpico, cualquer factor ambiental, despiste o mala gestión de los nervios es definitivo. Hay que tener en cuenta que en su país el tiro con arco es deporte nacional y esto afecta a los tiradores del país, que sienten la obligación de ganar en cada una de las competiciones donde participan. Alimentando las esperanzas del país, y su autoestima, Im parece haber encontrado su mejor estado de forma, rompiendo desde octubre tres récords del mundo de forma consecutiva, dejándolo en 696 (sobre un total de 720). Ahora más que nunca, Im “siente” que, tras Atenas y Pekín, a la tercera puede ser la vencida.