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Fiel al libro de estilo que impera en el vestuario del Barça desde que Pep Guardiola entró por la puerta, la plantilla ha profesado siempre el máximo respeto por los rivales. Los mensajes de soberbia y prepotencia procedentes de la capital no han encontrado un eco similar desde el Camp Nou pero han creado un caldo de cultivo que ha hecho aumentar la rivalidad con el Real Madrid. En ningún caso hay obsesión con lo que haga el club blanco, como ya se demostró en viaje de regreso desde Almería, en el que el Barça pasó de estar tres puntos arriba en la Liga a igualado en la tabla. Los cracks de Guardiola ni se inmutaron cuando ganaba el Sevilla ni cuando acabó perdiendo.
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al cielo del liderato doméstico y de hundirse en el infierno de la
eliminación europea con apenas cuatro días de diferencia, defiende
su privilegiada posición liguera en terreno del Valladolid, que
entiende de penurias por estar en puestos de descenso. Sin solución de continuidad, el Real Madrid pasó del cielo al
infierno en apenas 96 horas, de recuperar el liderato de la Liga con
la remontada en el Bernabéu ante el Sevilla,…
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Confirmada la eliminación del Real Madrid a manos del Olympique Lyonnais, y mientras muchos aficionados blancos de toda España optaban por desfilar hacia la cama sin cenar apesadumbrados por la inesperada caída, mi cabeza bullía mil ideas y apuntes alrededor del vodevil que acababa de presenciar sobre el césped del Bernabéu. Me costó digerir la eliminación porque, aunque veía la eliminatoria muy igualada, contaba con un golpe de efecto madridista, aprovechando quizá el empuje de la ola del pasado sábado ante el Sevilla. Pero nada de eso ocurrió…
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por sexta temporada consecutiva de la Liga de Campeones en octavos de
final (1-1), en un año especialmente doloroso por los 250 millones de
euros invertidos por Florentino Pérez en un proyecto que tenía la final
del Bernabéu como gran reto.
El Real Madrid firmó un nuevo fracaso
en Europa. Manuel Pellegrini está sentenciado para Florentino Pérez.
Las consecuencias de una eliminatoria en la que el Real Madrid solo fue
superior en 45 de los 180 minutos están por llegar, pero la directiva
comenzará a trabajar de inmediato en la búsqueda de un técnico para la
próxima temporada. La incredulidad acabó apoderándose de un Bernabéu
engalanado para una noche especial.
El mismo día que se cumplían
seis años de perdida de prestigio en el ‘viejo continente’, sin pasar
la barrera de octavos, cuando se esperaba un golpe en la mesa del Real
Madrid, su maldición creció.
Alineó Pellegrini el once que todo
madridista deseaba. Aparcó sus inventos de la ida, cuando dio la
titularidad a Mahamadou Diarra, y apostó por la versión más ofensiva de
un equipo anclado a José María Gutiérrez ‘Guti’. Con movimientos de
todos los jugadores de ataque por delante suyo, su imaginación en el
pase guió al Real Madrid en una inmejorable primera parte. Cada jugada
pasó por el capitán. Más enchufado que nunca para desatar un fútbol
eléctrico que minimizó al Lyon. Pero el equipo aguantó lo que permitió
su físico.
Pocos ambientes intimidan más que el que se genera en el
coliseo de la Castellana en esas noches señaladas en el calendario. Un
mosaico gigantesco enmarcado con la imagen de La Cibeles y un
presentimiento, “volveremos”, se encadenó con un inicio arrollador.
Será la próxima temporada. La final del Bernabéu no contará con el
equipo blanco.
Y eso que empujados por la dulce resaca del encuentro
ante el Sevilla quince segundos sirvieron para presentar las
credenciales. Una pared entre Higuaín y Kaká dejaba solo al brasileño
que se topó con Lloris en su rápida salida.
A la heroica, sin un
segundo de respiro, el Real Madrid arrinconó al Lyon. Pedía respeto el
conjunto galo cuando sacaba fruto de su presión sobre ‘Lass’, pero no
encontraba la forma de frenar a Guti. Desde el lugar donde
habitualmente construye Xabi Alonso, lanzó un pase en profundidad al
desmarque de Cristiano, que marcó con un zurdazo que se coló bajo las
piernas del meta francés.
En cinco minutos el Real Madrid había
enterrado su pésima imagen de Lyon e igualaba la eliminatoria. En la
salida deseada por el vestuario blanco, no había forma de frenar sus
oleadas ofensivas. Kaká, algo más enchufado que últimamente, se volvió
a topar con Lloris en un disparo precedido de dos recortes. Cristiano
rozó el larguero con un testarazo tras un córner e Higuaín comenzó a
probar suerte con un disparo desde la frontal.
La velocidad de Govou
y ‘Chelo’ Delgado a la contra eran el peligro del Lyon. El despliegue
ofensivo de Ramos y Arbeloa aumentaban el riesgo. Debían multiplicarse.
Un error en la construcción podía costar caro aunque no chutaron a la
puerta de Iker en el primer acto. Lo intentó Toulalan, pero su disparo
con rosca desde la frontal se marchó desviado (min.18). Un minuto
después una rápida salida de Casillas evitó el peligro. El nuevo estilo
de juego madridista, le obliga a actuar de libre.
El secreto del
éxito madridista era su movilidad ofensiva. Los desmarques de Kaká,
Cristiano e Higuaín encontraban premio. Abrían el campo y aunque dos
centros medidos de Granero no encontraron rematador, las ocasiones
claras no tardaron en reaparecer.
Desea una noche europea mágica
Higuaín, que solo ha marcado dos tantos en Liga de Campeones, y en sus
botas la tuvo. Un pase en profundidad de Granero le plantó solo ante
Lloris. Le regateó bien y con todo a su favor perdonó lo imperdonable.
Chutó al palo y se vino abajo. El fallo provocó que en plena oleada
blanca fuese egoísta en una acción, con Cristiano solo para marcar, y
buscase el disparo que sacó abajo el meta galo. El tercer intento del
argentino acabó en petición de penalti tras un pase picado de Guti. Y
el último con un testarazo que rozó la escuadra. No era su noche.
Lee el texto completo en Don Balón
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por sexta temporada consecutiva de la Liga de Campeones en octavos de
final (1-1), en un año especialmente doloroso por los 250 millones de
euros invertidos por Florentino Pérez en un proyecto que tenía la final
del Bernabéu como gran reto.
El Real Madrid firmó un nuevo fracaso
en Europa. Manuel Pellegrini está sentenciado para Florentino Pérez.
Las consecuencias de una eliminatoria en la que el Real Madrid solo fue
superior en 45 de los 180 minutos están por llegar, pero la directiva
comenzará a trabajar de inmediato en la búsqueda de un técnico para la
próxima temporada. La incredulidad acabó apoderándose de un Bernabéu
engalanado para una noche especial.
El mismo día que se cumplían
seis años de perdida de prestigio en el ‘viejo continente’, sin pasar
la barrera de octavos, cuando se esperaba un golpe en la mesa del Real
Madrid, su maldición creció.
Alineó Pellegrini el once que todo
madridista deseaba. Aparcó sus inventos de la ida, cuando dio la
titularidad a Mahamadou Diarra, y apostó por la versión más ofensiva de
un equipo anclado a José María Gutiérrez ‘Guti’. Con movimientos de
todos los jugadores de ataque por delante suyo, su imaginación en el
pase guió al Real Madrid en una inmejorable primera parte. Cada jugada
pasó por el capitán. Más enchufado que nunca para desatar un fútbol
eléctrico que minimizó al Lyon. Pero el equipo aguantó lo que permitió
su físico.
Pocos ambientes intimidan más que el que se genera en el
coliseo de la Castellana en esas noches señaladas en el calendario. Un
mosaico gigantesco enmarcado con la imagen de La Cibeles y un
presentimiento, “volveremos”, se encadenó con un inicio arrollador.
Será la próxima temporada. La final del Bernabéu no contará con el
equipo blanco.
Y eso que empujados por la dulce resaca del encuentro
ante el Sevilla quince segundos sirvieron para presentar las
credenciales. Una pared entre Higuaín y Kaká dejaba solo al brasileño
que se topó con Lloris en su rápida salida.
A la heroica, sin un
segundo de respiro, el Real Madrid arrinconó al Lyon. Pedía respeto el
conjunto galo cuando sacaba fruto de su presión sobre ‘Lass’, pero no
encontraba la forma de frenar a Guti. Desde el lugar donde
habitualmente construye Xabi Alonso, lanzó un pase en profundidad al
desmarque de Cristiano, que marcó con un zurdazo que se coló bajo las
piernas del meta francés.
En cinco minutos el Real Madrid había
enterrado su pésima imagen de Lyon e igualaba la eliminatoria. En la
salida deseada por el vestuario blanco, no había forma de frenar sus
oleadas ofensivas. Kaká, algo más enchufado que últimamente, se volvió
a topar con Lloris en un disparo precedido de dos recortes. Cristiano
rozó el larguero con un testarazo tras un córner e Higuaín comenzó a
probar suerte con un disparo desde la frontal.
La velocidad de Govou
y ‘Chelo’ Delgado a la contra eran el peligro del Lyon. El despliegue
ofensivo de Ramos y Arbeloa aumentaban el riesgo. Debían multiplicarse.
Un error en la construcción podía costar caro aunque no chutaron a la
puerta de Iker en el primer acto. Lo intentó Toulalan, pero su disparo
con rosca desde la frontal se marchó desviado (min.18). Un minuto
después una rápida salida de Casillas evitó el peligro. El nuevo estilo
de juego madridista, le obliga a actuar de libre.
El secreto del
éxito madridista era su movilidad ofensiva. Los desmarques de Kaká,
Cristiano e Higuaín encontraban premio. Abrían el campo y aunque dos
centros medidos de Granero no encontraron rematador, las ocasiones
claras no tardaron en reaparecer.
Desea una noche europea mágica
Higuaín, que solo ha marcado dos tantos en Liga de Campeones, y en sus
botas la tuvo. Un pase en profundidad de Granero le plantó solo ante
Lloris. Le regateó bien y con todo a su favor perdonó lo imperdonable.
Chutó al palo y se vino abajo. El fallo provocó que en plena oleada
blanca fuese egoísta en una acción, con Cristiano solo para marcar, y
buscase el disparo que sacó abajo el meta galo. El tercer intento del
argentino acabó en petición de penalti tras un pase picado de Guti. Y
el último con un testarazo que rozó la escuadra. No era su noche.
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por sexta temporada consecutiva de la Liga de Campeones en octavos de
final (1-1), en un año especialmente doloroso por los 250 millones de
euros invertidos por Florentino Pérez en un proyecto que tenía la final
del Bernabéu como gran reto.
El Real Madrid firmó un nuevo fracaso
en Europa. Manuel Pellegrini está sentenciado para Florentino Pérez.
Las consecuencias de una eliminatoria en la que el Real Madrid solo fue
superior en 45 de los 180 minutos están por llegar, pero la directiva
comenzará a trabajar de inmediato en la búsqueda de un técnico para la
próxima temporada. La incredulidad acabó apoderándose de un Bernabéu
engalanado para una noche especial.
El mismo día que se cumplían
seis años de perdida de prestigio en el ‘viejo continente’, sin pasar
la barrera de octavos, cuando se esperaba un golpe en la mesa del Real
Madrid, su maldición creció.
Alineó Pellegrini el once que todo
madridista deseaba. Aparcó sus inventos de la ida, cuando dio la
titularidad a Mahamadou Diarra, y apostó por la versión más ofensiva de
un equipo anclado a José María Gutiérrez ‘Guti’. Con movimientos de
todos los jugadores de ataque por delante suyo, su imaginación en el
pase guió al Real Madrid en una inmejorable primera parte. Cada jugada
pasó por el capitán. Más enchufado que nunca para desatar un fútbol
eléctrico que minimizó al Lyon. Pero el equipo aguantó lo que permitió
su físico.
Pocos ambientes intimidan más que el que se genera en el
coliseo de la Castellana en esas noches señaladas en el calendario. Un
mosaico gigantesco enmarcado con la imagen de La Cibeles y un
presentimiento, “volveremos”, se encadenó con un inicio arrollador.
Será la próxima temporada. La final del Bernabéu no contará con el
equipo blanco.
Y eso que empujados por la dulce resaca del encuentro
ante el Sevilla quince segundos sirvieron para presentar las
credenciales. Una pared entre Higuaín y Kaká dejaba solo al brasileño
que se topó con Lloris en su rápida salida.
A la heroica, sin un
segundo de respiro, el Real Madrid arrinconó al Lyon. Pedía respeto el
conjunto galo cuando sacaba fruto de su presión sobre ‘Lass’, pero no
encontraba la forma de frenar a Guti. Desde el lugar donde
habitualmente construye Xabi Alonso, lanzó un pase en profundidad al
desmarque de Cristiano, que marcó con un zurdazo que se coló bajo las
piernas del meta francés.
En cinco minutos el Real Madrid había
enterrado su pésima imagen de Lyon e igualaba la eliminatoria. En la
salida deseada por el vestuario blanco, no había forma de frenar sus
oleadas ofensivas. Kaká, algo más enchufado que últimamente, se volvió
a topar con Lloris en un disparo precedido de dos recortes. Cristiano
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probar suerte con un disparo desde la frontal.
La velocidad de Govou
y ‘Chelo’ Delgado a la contra eran el peligro del Lyon. El despliegue
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Un error en la construcción podía costar caro aunque no chutaron a la
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de juego madridista, le obliga a actuar de libre.
El secreto del
éxito madridista era su movilidad ofensiva. Los desmarques de Kaká,
Cristiano e Higuaín encontraban premio. Abrían el campo y aunque dos
centros medidos de Granero no encontraron rematador, las ocasiones
claras no tardaron en reaparecer.
Desea una noche europea mágica
Higuaín, que solo ha marcado dos tantos en Liga de Campeones, y en sus
botas la tuvo. Un pase en profundidad de Granero le plantó solo ante
Lloris. Le regateó bien y con todo a su favor perdonó lo imperdonable.
Chutó al palo y se vino abajo. El fallo provocó que en plena oleada
blanca fuese egoísta en una acción, con Cristiano solo para marcar, y
buscase el disparo que sacó abajo el meta galo. El tercer intento del
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el último con un testarazo que rozó la escuadra. No era su noche.
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final (1-1), en un año especialmente doloroso por los 250 millones de
euros invertidos por Florentino Pérez en un proyecto que tenía la final
del Bernabéu como gran reto.
El Real Madrid firmó un nuevo fracaso
en Europa. Manuel Pellegrini está sentenciado para Florentino Pérez.
Las consecuencias de una eliminatoria en la que el Real Madrid solo fue
superior en 45 de los 180 minutos están por llegar, pero la directiva
comenzará a trabajar de inmediato en la búsqueda de un técnico para la
próxima temporada. La incredulidad acabó apoderándose de un Bernabéu
engalanado para una noche especial.
El mismo día que se cumplían
seis años de perdida de prestigio en el ‘viejo continente’, sin pasar
la barrera de octavos, cuando se esperaba un golpe en la mesa del Real
Madrid, su maldición creció.
Alineó Pellegrini el once que todo
madridista deseaba. Aparcó sus inventos de la ida, cuando dio la
titularidad a Mahamadou Diarra, y apostó por la versión más ofensiva de
un equipo anclado a José María Gutiérrez ‘Guti’. Con movimientos de
todos los jugadores de ataque por delante suyo, su imaginación en el
pase guió al Real Madrid en una inmejorable primera parte. Cada jugada
pasó por el capitán. Más enchufado que nunca para desatar un fútbol
eléctrico que minimizó al Lyon. Pero el equipo aguantó lo que permitió
su físico.
Pocos ambientes intimidan más que el que se genera en el
coliseo de la Castellana en esas noches señaladas en el calendario. Un
mosaico gigantesco enmarcado con la imagen de La Cibeles y un
presentimiento, “volveremos”, se encadenó con un inicio arrollador.
Será la próxima temporada. La final del Bernabéu no contará con el
equipo blanco.
Y eso que empujados por la dulce resaca del encuentro
ante el Sevilla quince segundos sirvieron para presentar las
credenciales. Una pared entre Higuaín y Kaká dejaba solo al brasileño
que se topó con Lloris en su rápida salida.
A la heroica, sin un
segundo de respiro, el Real Madrid arrinconó al Lyon. Pedía respeto el
conjunto galo cuando sacaba fruto de su presión sobre ‘Lass’, pero no
encontraba la forma de frenar a Guti. Desde el lugar donde
habitualmente construye Xabi Alonso, lanzó un pase en profundidad al
desmarque de Cristiano, que marcó con un zurdazo que se coló bajo las
piernas del meta francés.
En cinco minutos el Real Madrid había
enterrado su pésima imagen de Lyon e igualaba la eliminatoria. En la
salida deseada por el vestuario blanco, no había forma de frenar sus
oleadas ofensivas. Kaká, algo más enchufado que últimamente, se volvió
a topar con Lloris en un disparo precedido de dos recortes. Cristiano
rozó el larguero con un testarazo tras un córner e Higuaín comenzó a
probar suerte con un disparo desde la frontal.
La velocidad de Govou
y ‘Chelo’ Delgado a la contra eran el peligro del Lyon. El despliegue
ofensivo de Ramos y Arbeloa aumentaban el riesgo. Debían multiplicarse.
Un error en la construcción podía costar caro aunque no chutaron a la
puerta de Iker en el primer acto. Lo intentó Toulalan, pero su disparo
con rosca desde la frontal se marchó desviado (min.18). Un minuto
después una rápida salida de Casillas evitó el peligro. El nuevo estilo
de juego madridista, le obliga a actuar de libre.
El secreto del
éxito madridista era su movilidad ofensiva. Los desmarques de Kaká,
Cristiano e Higuaín encontraban premio. Abrían el campo y aunque dos
centros medidos de Granero no encontraron rematador, las ocasiones
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Desea una noche europea mágica
Higuaín, que solo ha marcado dos tantos en Liga de Campeones, y en sus
botas la tuvo. Un pase en profundidad de Granero le plantó solo ante
Lloris. Le regateó bien y con todo a su favor perdonó lo imperdonable.
Chutó al palo y se vino abajo. El fallo provocó que en plena oleada
blanca fuese egoísta en una acción, con Cristiano solo para marcar, y
buscase el disparo que sacó abajo el meta galo. El tercer intento del
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el último con un testarazo que rozó la escuadra. No era su noche.
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final (1-1), en un año especialmente doloroso por los 250 millones de
euros invertidos por Florentino Pérez en un proyecto que tenía la final
del Bernabéu como gran reto.
El Real Madrid firmó un nuevo fracaso
en Europa. Manuel Pellegrini está sentenciado para Florentino Pérez.
Las consecuencias de una eliminatoria en la que el Real Madrid solo fue
superior en 45 de los 180 minutos están por llegar, pero la directiva
comenzará a trabajar de inmediato en la búsqueda de un técnico para la
próxima temporada. La incredulidad acabó apoderándose de un Bernabéu
engalanado para una noche especial.
El mismo día que se cumplían
seis años de perdida de prestigio en el ‘viejo continente’, sin pasar
la barrera de octavos, cuando se esperaba un golpe en la mesa del Real
Madrid, su maldición creció.
Alineó Pellegrini el once que todo
madridista deseaba. Aparcó sus inventos de la ida, cuando dio la
titularidad a Mahamadou Diarra, y apostó por la versión más ofensiva de
un equipo anclado a José María Gutiérrez ‘Guti’. Con movimientos de
todos los jugadores de ataque por delante suyo, su imaginación en el
pase guió al Real Madrid en una inmejorable primera parte. Cada jugada
pasó por el capitán. Más enchufado que nunca para desatar un fútbol
eléctrico que minimizó al Lyon. Pero el equipo aguantó lo que permitió
su físico.
Pocos ambientes intimidan más que el que se genera en el
coliseo de la Castellana en esas noches señaladas en el calendario. Un
mosaico gigantesco enmarcado con la imagen de La Cibeles y un
presentimiento, “volveremos”, se encadenó con un inicio arrollador.
Será la próxima temporada. La final del Bernabéu no contará con el
equipo blanco.
Y eso que empujados por la dulce resaca del encuentro
ante el Sevilla quince segundos sirvieron para presentar las
credenciales. Una pared entre Higuaín y Kaká dejaba solo al brasileño
que se topó con Lloris en su rápida salida.
A la heroica, sin un
segundo de respiro, el Real Madrid arrinconó al Lyon. Pedía respeto el
conjunto galo cuando sacaba fruto de su presión sobre ‘Lass’, pero no
encontraba la forma de frenar a Guti. Desde el lugar donde
habitualmente construye Xabi Alonso, lanzó un pase en profundidad al
desmarque de Cristiano, que marcó con un zurdazo que se coló bajo las
piernas del meta francés.
En cinco minutos el Real Madrid había
enterrado su pésima imagen de Lyon e igualaba la eliminatoria. En la
salida deseada por el vestuario blanco, no había forma de frenar sus
oleadas ofensivas. Kaká, algo más enchufado que últimamente, se volvió
a topar con Lloris en un disparo precedido de dos recortes. Cristiano
rozó el larguero con un testarazo tras un córner e Higuaín comenzó a
probar suerte con un disparo desde la frontal.
La velocidad de Govou
y ‘Chelo’ Delgado a la contra eran el peligro del Lyon. El despliegue
ofensivo de Ramos y Arbeloa aumentaban el riesgo. Debían multiplicarse.
Un error en la construcción podía costar caro aunque no chutaron a la
puerta de Iker en el primer acto. Lo intentó Toulalan, pero su disparo
con rosca desde la frontal se marchó desviado (min.18). Un minuto
después una rápida salida de Casillas evitó el peligro. El nuevo estilo
de juego madridista, le obliga a actuar de libre.
El secreto del
éxito madridista era su movilidad ofensiva. Los desmarques de Kaká,
Cristiano e Higuaín encontraban premio. Abrían el campo y aunque dos
centros medidos de Granero no encontraron rematador, las ocasiones
claras no tardaron en reaparecer.
Desea una noche europea mágica
Higuaín, que solo ha marcado dos tantos en Liga de Campeones, y en sus
botas la tuvo. Un pase en profundidad de Granero le plantó solo ante
Lloris. Le regateó bien y con todo a su favor perdonó lo imperdonable.
Chutó al palo y se vino abajo. El fallo provocó que en plena oleada
blanca fuese egoísta en una acción, con Cristiano solo para marcar, y
buscase el disparo que sacó abajo el meta galo. El tercer intento del
argentino acabó en petición de penalti tras un pase picado de Guti. Y
el último con un testarazo que rozó la escuadra. No era su noche.
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por sexta temporada consecutiva de la Liga de Campeones en octavos de
final (1-1), en un año especialmente doloroso por los 250 millones de
euros invertidos por Florentino Pérez en un proyecto que tenía la final
del Bernabéu como gran reto.
El Real Madrid firmó un nuevo fracaso
en Europa. Manuel Pellegrini está sentenciado para Florentino Pérez.
Las consecuencias de una eliminatoria en la que el Real Madrid solo fue
superior en 45 de los 180 minutos están por llegar, pero la directiva
comenzará a trabajar de inmediato en la búsqueda de un técnico para la
próxima temporada. La incredulidad acabó apoderándose de un Bernabéu
engalanado para una noche especial.
El mismo día que se cumplían
seis años de perdida de prestigio en el ‘viejo continente’, sin pasar
la barrera de octavos, cuando se esperaba un golpe en la mesa del Real
Madrid, su maldición creció.
Alineó Pellegrini el once que todo
madridista deseaba. Aparcó sus inventos de la ida, cuando dio la
titularidad a Mahamadou Diarra, y apostó por la versión más ofensiva de
un equipo anclado a José María Gutiérrez ‘Guti’. Con movimientos de
todos los jugadores de ataque por delante suyo, su imaginación en el
pase guió al Real Madrid en una inmejorable primera parte. Cada jugada
pasó por el capitán. Más enchufado que nunca para desatar un fútbol
eléctrico que minimizó al Lyon. Pero el equipo aguantó lo que permitió
su físico.
Pocos ambientes intimidan más que el que se genera en el
coliseo de la Castellana en esas noches señaladas en el calendario. Un
mosaico gigantesco enmarcado con la imagen de La Cibeles y un
presentimiento, “volveremos”, se encadenó con un inicio arrollador.
Será la próxima temporada. La final del Bernabéu no contará con el
equipo blanco.
Y eso que empujados por la dulce resaca del encuentro
ante el Sevilla quince segundos sirvieron para presentar las
credenciales. Una pared entre Higuaín y Kaká dejaba solo al brasileño
que se topó con Lloris en su rápida salida.
A la heroica, sin un
segundo de respiro, el Real Madrid arrinconó al Lyon. Pedía respeto el
conjunto galo cuando sacaba fruto de su presión sobre ‘Lass’, pero no
encontraba la forma de frenar a Guti. Desde el lugar donde
habitualmente construye Xabi Alonso, lanzó un pase en profundidad al
desmarque de Cristiano, que marcó con un zurdazo que se coló bajo las
piernas del meta francés.
En cinco minutos el Real Madrid había
enterrado su pésima imagen de Lyon e igualaba la eliminatoria. En la
salida deseada por el vestuario blanco, no había forma de frenar sus
oleadas ofensivas. Kaká, algo más enchufado que últimamente, se volvió
a topar con Lloris en un disparo precedido de dos recortes. Cristiano
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probar suerte con un disparo desde la frontal.
La velocidad de Govou
y ‘Chelo’ Delgado a la contra eran el peligro del Lyon. El despliegue
ofensivo de Ramos y Arbeloa aumentaban el riesgo. Debían multiplicarse.
Un error en la construcción podía costar caro aunque no chutaron a la
puerta de Iker en el primer acto. Lo intentó Toulalan, pero su disparo
con rosca desde la frontal se marchó desviado (min.18). Un minuto
después una rápida salida de Casillas evitó el peligro. El nuevo estilo
de juego madridista, le obliga a actuar de libre.
El secreto del
éxito madridista era su movilidad ofensiva. Los desmarques de Kaká,
Cristiano e Higuaín encontraban premio. Abrían el campo y aunque dos
centros medidos de Granero no encontraron rematador, las ocasiones
claras no tardaron en reaparecer.
Desea una noche europea mágica
Higuaín, que solo ha marcado dos tantos en Liga de Campeones, y en sus
botas la tuvo. Un pase en profundidad de Granero le plantó solo ante
Lloris. Le regateó bien y con todo a su favor perdonó lo imperdonable.
Chutó al palo y se vino abajo. El fallo provocó que en plena oleada
blanca fuese egoísta en una acción, con Cristiano solo para marcar, y
buscase el disparo que sacó abajo el meta galo. El tercer intento del
argentino acabó en petición de penalti tras un pase picado de Guti. Y
el último con un testarazo que rozó la escuadra. No era su noche.
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final (1-1), en un año especialmente doloroso por los 250 millones de
euros invertidos por Florentino Pérez en un proyecto que tenía la final
del Bernabéu como gran reto.
El Real Madrid firmó un nuevo fracaso
en Europa. Manuel Pellegrini está sentenciado para Florentino Pérez.
Las consecuencias de una eliminatoria en la que el Real Madrid solo fue
superior en 45 de los 180 minutos están por llegar, pero la directiva
comenzará a trabajar de inmediato en la búsqueda de un técnico para la
próxima temporada. La incredulidad acabó apoderándose de un Bernabéu
engalanado para una noche especial.
El mismo día que se cumplían
seis años de perdida de prestigio en el ‘viejo continente’, sin pasar
la barrera de octavos, cuando se esperaba un golpe en la mesa del Real
Madrid, su maldición creció.
Alineó Pellegrini el once que todo
madridista deseaba. Aparcó sus inventos de la ida, cuando dio la
titularidad a Mahamadou Diarra, y apostó por la versión más ofensiva de
un equipo anclado a José María Gutiérrez ‘Guti’. Con movimientos de
todos los jugadores de ataque por delante suyo, su imaginación en el
pase guió al Real Madrid en una inmejorable primera parte. Cada jugada
pasó por el capitán. Más enchufado que nunca para desatar un fútbol
eléctrico que minimizó al Lyon. Pero el equipo aguantó lo que permitió
su físico.
Pocos ambientes intimidan más que el que se genera en el
coliseo de la Castellana en esas noches señaladas en el calendario. Un
mosaico gigantesco enmarcado con la imagen de La Cibeles y un
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Será la próxima temporada. La final del Bernabéu no contará con el
equipo blanco.
Y eso que empujados por la dulce resaca del encuentro
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credenciales. Una pared entre Higuaín y Kaká dejaba solo al brasileño
que se topó con Lloris en su rápida salida.
A la heroica, sin un
segundo de respiro, el Real Madrid arrinconó al Lyon. Pedía respeto el
conjunto galo cuando sacaba fruto de su presión sobre ‘Lass’, pero no
encontraba la forma de frenar a Guti. Desde el lugar donde
habitualmente construye Xabi Alonso, lanzó un pase en profundidad al
desmarque de Cristiano, que marcó con un zurdazo que se coló bajo las
piernas del meta francés.
En cinco minutos el Real Madrid había
enterrado su pésima imagen de Lyon e igualaba la eliminatoria. En la
salida deseada por el vestuario blanco, no había forma de frenar sus
oleadas ofensivas. Kaká, algo más enchufado que últimamente, se volvió
a topar con Lloris en un disparo precedido de dos recortes. Cristiano
rozó el larguero con un testarazo tras un córner e Higuaín comenzó a
probar suerte con un disparo desde la frontal.
La velocidad de Govou
y ‘Chelo’ Delgado a la contra eran el peligro del Lyon. El despliegue
ofensivo de Ramos y Arbeloa aumentaban el riesgo. Debían multiplicarse.
Un error en la construcción podía costar caro aunque no chutaron a la
puerta de Iker en el primer acto. Lo intentó Toulalan, pero su disparo
con rosca desde la frontal se marchó desviado (min.18). Un minuto
después una rápida salida de Casillas evitó el peligro. El nuevo estilo
de juego madridista, le obliga a actuar de libre.
El secreto del
éxito madridista era su movilidad ofensiva. Los desmarques de Kaká,
Cristiano e Higuaín encontraban premio. Abrían el campo y aunque dos
centros medidos de Granero no encontraron rematador, las ocasiones
claras no tardaron en reaparecer.
Desea una noche europea mágica
Higuaín, que solo ha marcado dos tantos en Liga de Campeones, y en sus
botas la tuvo. Un pase en profundidad de Granero le plantó solo ante
Lloris. Le regateó bien y con todo a su favor perdonó lo imperdonable.
Chutó al palo y se vino abajo. El fallo provocó que en plena oleada
blanca fuese egoísta en una acción, con Cristiano solo para marcar, y
buscase el disparo que sacó abajo el meta galo. El tercer intento del
argentino acabó en petición de penalti tras un pase picado de Guti. Y
el último con un testarazo que rozó la escuadra. No era su noche.
Lee el texto completo en Don Balón
Noticias relacionadas: Arbeloa, Calendario, Florentino Pérez, Granero, Guti, Higuaín, Kaká, Madrid, Mahamadou Diarra, Manuel Pellegrini, Olympique de Lyon, Real Madrid, Sevilla, Xabi Alonso
por sexta temporada consecutiva de la Liga de Campeones en octavos de
final (1-1), en un año especialmente doloroso por los 250 millones de
euros invertidos por Florentino Pérez en un proyecto que tenía la final
del Bernabéu como gran reto.
El Real Madrid firmó un nuevo fracaso
en Europa. Manuel Pellegrini está sentenciado para Florentino Pérez.
Las consecuencias de una eliminatoria en la que el Real Madrid solo fue
superior en 45 de los 180 minutos están por llegar, pero la directiva
comenzará a trabajar de inmediato en la búsqueda de un técnico para la
próxima temporada. La incredulidad acabó apoderándose de un Bernabéu
engalanado para una noche especial.
El mismo día que se cumplían
seis años de perdida de prestigio en el ‘viejo continente’, sin pasar
la barrera de octavos, cuando se esperaba un golpe en la mesa del Real
Madrid, su maldición creció.
Alineó Pellegrini el once que todo
madridista deseaba. Aparcó sus inventos de la ida, cuando dio la
titularidad a Mahamadou Diarra, y apostó por la versión más ofensiva de
un equipo anclado a José María Gutiérrez ‘Guti’. Con movimientos de
todos los jugadores de ataque por delante suyo, su imaginación en el
pase guió al Real Madrid en una inmejorable primera parte. Cada jugada
pasó por el capitán. Más enchufado que nunca para desatar un fútbol
eléctrico que minimizó al Lyon. Pero el equipo aguantó lo que permitió
su físico.
Pocos ambientes intimidan más que el que se genera en el
coliseo de la Castellana en esas noches señaladas en el calendario. Un
mosaico gigantesco enmarcado con la imagen de La Cibeles y un
presentimiento, “volveremos”, se encadenó con un inicio arrollador.
Será la próxima temporada. La final del Bernabéu no contará con el
equipo blanco.
Y eso que empujados por la dulce resaca del encuentro
ante el Sevilla quince segundos sirvieron para presentar las
credenciales. Una pared entre Higuaín y Kaká dejaba solo al brasileño
que se topó con Lloris en su rápida salida.
A la heroica, sin un
segundo de respiro, el Real Madrid arrinconó al Lyon. Pedía respeto el
conjunto galo cuando sacaba fruto de su presión sobre ‘Lass’, pero no
encontraba la forma de frenar a Guti. Desde el lugar donde
habitualmente construye Xabi Alonso, lanzó un pase en profundidad al
desmarque de Cristiano, que marcó con un zurdazo que se coló bajo las
piernas del meta francés.
En cinco minutos el Real Madrid había
enterrado su pésima imagen de Lyon e igualaba la eliminatoria. En la
salida deseada por el vestuario blanco, no había forma de frenar sus
oleadas ofensivas. Kaká, algo más enchufado que últimamente, se volvió
a topar con Lloris en un disparo precedido de dos recortes. Cristiano
rozó el larguero con un testarazo tras un córner e Higuaín comenzó a
probar suerte con un disparo desde la frontal.
La velocidad de Govou
y ‘Chelo’ Delgado a la contra eran el peligro del Lyon. El despliegue
ofensivo de Ramos y Arbeloa aumentaban el riesgo. Debían multiplicarse.
Un error en la construcción podía costar caro aunque no chutaron a la
puerta de Iker en el primer acto. Lo intentó Toulalan, pero su disparo
con rosca desde la frontal se marchó desviado (min.18). Un minuto
después una rápida salida de Casillas evitó el peligro. El nuevo estilo
de juego madridista, le obliga a actuar de libre.
El secreto del
éxito madridista era su movilidad ofensiva. Los desmarques de Kaká,
Cristiano e Higuaín encontraban premio. Abrían el campo y aunque dos
centros medidos de Granero no encontraron rematador, las ocasiones
claras no tardaron en reaparecer.
Desea una noche europea mágica
Higuaín, que solo ha marcado dos tantos en Liga de Campeones, y en sus
botas la tuvo. Un pase en profundidad de Granero le plantó solo ante
Lloris. Le regateó bien y con todo a su favor perdonó lo imperdonable.
Chutó al palo y se vino abajo. El fallo provocó que en plena oleada
blanca fuese egoísta en una acción, con Cristiano solo para marcar, y
buscase el disparo que sacó abajo el meta galo. El tercer intento del
argentino acabó en petición de penalti tras un pase picado de Guti. Y
el último con un testarazo que rozó la escuadra. No era su noche.
Lee el texto completo en Don Balón
Noticias relacionadas: Arbeloa, Calendario, Florentino Pérez, Granero, Guti, Higuaín, Kaká, Madrid, Mahamadou Diarra, Manuel Pellegrini, Olympique de Lyon, Real Madrid, Sevilla, Xabi Alonso
por sexta temporada consecutiva de la Liga de Campeones en octavos de
final (1-1), en un año especialmente doloroso por los 250 millones de
euros invertidos por Florentino Pérez en un proyecto que tenía la final
del Bernabéu como gran reto.
El Real Madrid firmó un nuevo fracaso
en Europa. Manuel Pellegrini está sentenciado para Florentino Pérez.
Las consecuencias de una eliminatoria en la que el Real Madrid solo fue
superior en 45 de los 180 minutos están por llegar, pero la directiva
comenzará a trabajar de inmediato en la búsqueda de un técnico para la
próxima temporada. La incredulidad acabó apoderándose de un Bernabéu
engalanado para una noche especial.
El mismo día que se cumplían
seis años de perdida de prestigio en el ‘viejo continente’, sin pasar
la barrera de octavos, cuando se esperaba un golpe en la mesa del Real
Madrid, su maldición creció.
Alineó Pellegrini el once que todo
madridista deseaba. Aparcó sus inventos de la ida, cuando dio la
titularidad a Mahamadou Diarra, y apostó por la versión más ofensiva de
un equipo anclado a José María Gutiérrez ‘Guti’. Con movimientos de
todos los jugadores de ataque por delante suyo, su imaginación en el
pase guió al Real Madrid en una inmejorable primera parte. Cada jugada
pasó por el capitán. Más enchufado que nunca para desatar un fútbol
eléctrico que minimizó al Lyon. Pero el equipo aguantó lo que permitió
su físico.
Pocos ambientes intimidan más que el que se genera en el
coliseo de la Castellana en esas noches señaladas en el calendario. Un
mosaico gigantesco enmarcado con la imagen de La Cibeles y un
presentimiento, “volveremos”, se encadenó con un inicio arrollador.
Será la próxima temporada. La final del Bernabéu no contará con el
equipo blanco.
Y eso que empujados por la dulce resaca del encuentro
ante el Sevilla quince segundos sirvieron para presentar las
credenciales. Una pared entre Higuaín y Kaká dejaba solo al brasileño
que se topó con Lloris en su rápida salida.
A la heroica, sin un
segundo de respiro, el Real Madrid arrinconó al Lyon. Pedía respeto el
conjunto galo cuando sacaba fruto de su presión sobre ‘Lass’, pero no
encontraba la forma de frenar a Guti. Desde el lugar donde
habitualmente construye Xabi Alonso, lanzó un pase en profundidad al
desmarque de Cristiano, que marcó con un zurdazo que se coló bajo las
piernas del meta francés.
En cinco minutos el Real Madrid había
enterrado su pésima imagen de Lyon e igualaba la eliminatoria. En la
salida deseada por el vestuario blanco, no había forma de frenar sus
oleadas ofensivas. Kaká, algo más enchufado que últimamente, se volvió
a topar con Lloris en un disparo precedido de dos recortes. Cristiano
rozó el larguero con un testarazo tras un córner e Higuaín comenzó a
probar suerte con un disparo desde la frontal.
La velocidad de Govou
y ‘Chelo’ Delgado a la contra eran el peligro del Lyon. El despliegue
ofensivo de Ramos y Arbeloa aumentaban el riesgo. Debían multiplicarse.
Un error en la construcción podía costar caro aunque no chutaron a la
puerta de Iker en el primer acto. Lo intentó Toulalan, pero su disparo
con rosca desde la frontal se marchó desviado (min.18). Un minuto
después una rápida salida de Casillas evitó el peligro. El nuevo estilo
de juego madridista, le obliga a actuar de libre.
El secreto del
éxito madridista era su movilidad ofensiva. Los desmarques de Kaká,
Cristiano e Higuaín encontraban premio. Abrían el campo y aunque dos
centros medidos de Granero no encontraron rematador, las ocasiones
claras no tardaron en reaparecer.
Desea una noche europea mágica
Higuaín, que solo ha marcado dos tantos en Liga de Campeones, y en sus
botas la tuvo. Un pase en profundidad de Granero le plantó solo ante
Lloris. Le regateó bien y con todo a su favor perdonó lo imperdonable.
Chutó al palo y se vino abajo. El fallo provocó que en plena oleada
blanca fuese egoísta en una acción, con Cristiano solo para marcar, y
buscase el disparo que sacó abajo el meta galo. El tercer intento del
argentino acabó en petición de penalti tras un pase picado de Guti. Y
el último con un testarazo que rozó la escuadra. No era su noche.
Lee el texto completo en Don Balón
Noticias relacionadas: Arbeloa, Calendario, Florentino Pérez, Granero, Guti, Higuaín, Kaká, Madrid, Mahamadou Diarra, Manuel Pellegrini, Olympique de Lyon, Real Madrid, Sevilla, Xabi Alonso

