DB. -¿Le queda la espinita de no haber disputado ni un solo minuto con la Selección?
-Sí, está claro que cuando vas a la Selección y no disputas un solo minuto se te queda un sabor amargo. El otro día en el Centenario de la RFEF yo era el único jugador que estaba allí pese a no haber disputado ni un minuto de juego. Por un lado estaba orgulloso por ello y por otro extraño por esa circunstancia. De todas formas no tengo nada que reprochar a la Selección, fue un premio muy grande porque nunca había estado ni en la sub 20, ni la olímpica. Por eso estar en la absoluta, aunque sea como tercer portero, y poder vivir en ese grupo tan impresionante es especial para mí.
DB. -Aproveche que Vicente Del Bosque es lector de Don Balón…
-Me ha estado viendo en los últimos partidos y la verdad es que las cosas me están saliendo muy bien. Ojalá me llame en esta última oportunidad que tengo de ir a la Selección. Deseo ir al Mundial de Sudáfrica porque eso es lo más grande que le puede pasar a un futbolista. Si el seleccionador cree conveniente que yo esté allí le puedo asegurar que no le defraudaría.
DB. -La Selección era uno de sus sueños ¿verdad?
-Sí, por supuesto porque cuando eres pequeño sueñas muchas cosas. Veía a Arconada y soñaba con estar algún día ahí. El fútbol, como la vida, son sueños y a veces esos sueños se hacen realidad; por eso sigo soñando poder convencer a Del Bosque para hacer realidad el sueño de debutar con la selección absoluta.
DB. -¿Tiene envidia sana de Iker Casillas que ha disfrutado de la titularidad en su club y la selección desde joven?
-A Iker no es que le tenga envidia sana, sino que le admiro viendo como tan joven disfruta de ese desparpajo tanto en la Selección como en el Madrid, que son dos porterías muy difíciles. Le deseo lo mejor por su comportamiento hacia mí, tanto a él como a Pepe Reina, que es otro grande.
DB. -¿Ve a Iker al nivel de los Arconada, Iríbar…?
-Sí, sin dudarlo. Llegar a los 500 partidos con el Madrid, los 100 con la Selección… Está al nivel de los más grandes como Arconada y Oliver Kahn; cada uno con sus virtudes y sus defectos y, salvando las distancias, pero sí está en ese grupo de selectos.
DB. -Hablemos de su club, el Sevilla. Después de todo lo vivido, ¿le queda la sensación de haber perdido demasiado tiempo en el Valencia?
-Sí, la verdad es que sí. Llevo cinco años jugando todos los partidos de titular en el Sevilla y tengo 36 años, mientras que en las seis temporadas anteriores jugué 43 partidos con el Valencia, lo que sin duda es muy poco bagaje para tantas años. Ahora me doy cuenta de que debí salir antes porque mi situación era complicada en el Valencia: no jugaba, había posiblemente equipos que me querían pero no tenían el nivel del Sevilla y por ello esperé la oportunidad ideal. Por eso cuando salió un equipo de la entidad del Sevilla no lo dudé ni un instante.
DB. -En el Sevilla ha llegado a tocar la gloria…
-Llevo cinco años en el Sevilla y he mantenido una regularidad que avalan mi trayectoria. Estoy contento porque en el Sevilla he conseguido todo lo que buscaba para disfrutar al máximo de mi profesión y aquí precisamente hemos conseguido llegar a lo más alto.
DB. -En apenas cinco años ha conseguido usted ser reconocido como el mejor portero de la historia del Sevilla Fútbol Club.
-Eso son palabras mayores porque por aquí han pasado grandísimos porteros a los que respeto muchísimo. Eso se verá en el futuro, lo que espero es ser recordado como un buen portero que hizo las cosas bien y que todos tengan una buena imagen de mí. Creo que hasta ahora se está cumpliendo pero aún queda camino. Palop puede dar aún mucho más de sí para ayudar a que el Sevilla siga creciendo.
DB. -¿Qué papel juega el presidente Del Nido en toda esta historia?
-El presidente es el alma de este equipo y, nosotros, no vemos un Sevilla sin Del Nido; yo como capitán del equipo tengo una relación muy buena y la verdad es que no he visto nunca un presidente como él, un hombre atento a todo, pendiente de nosotros y cuidando hasta el más mínimo detalle. El otro día le invitamos a una cena del equipo porque le consideramos uno más de la plantilla, se hace notar, y la fe y la ambición que tiene el presidente son las que han llevado al Sevilla a crecer y a llegar a la cima.
DB. -¿Qué es lo que más le ha sorprendido del presidente con respecto a la imagen que tenía de él desde fuera?
-Estando en el Valencia ya tenía buena impresión de él porque veía los mensajes ganadores que siempre mandaba hacia su equipo. Luego cuando he coincidido en el Sevilla con el presidente he comprobado que es una persona muy cercana, humana… Y eso se agradece porque en la vida no es todo fútbol, también somos personas por encima de todo y por eso valoro mucho como cuida hasta el más mínimo detalle.
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