últimos años, la figura del representante ha alcanzado una terrible fuerza.
Tanta, que si un jugador ‘normalito’ tiene un buen agente, es capaz de tener
una carrera digna de una estrella.
También es común ver como un represante se ‘especializa’ en una zona o país por
lo que se convierte en un paso ineludible para los clubs a la hora de contratar
a jugadores de alguna región concreta.
Incluso un buen represantante es capaz de controlar a todos los buenos
jugadores que haya en un país. Y este es el caso de nuestro protagonista: Jorge
Mendes, el representante de moda en el fútbol europeo ya que controla las carreras de,
practicamente, todas las estrellas de Portugal que generan bastante dinero y
que, recientemente, ha conseguido que David Villa confíe en él después de su
movido verano con su antiguo agente.
Mucho ha caminado Mendes como empresario desde que pidió al club en el que
jugaba la gestión de las vallas publicitarias del equipo o cuando en 1997
negoció con Lendoiro la incorporación del portero Nuno, a quien conoció en una
discoteca de su propiedad, por unos trescientos millones de pesetas (su estreno
en este mundillo).
Ahora Jorge Mendes está al frente de Gestifute, su empresa de representación
de deportistas que le ha convertido en uno de los hombres más influyentes del
fútbol mundial gracias, ya no sólo a su pasión por su trabajo, sino por
su profesionalidad, don de gentes y su afán por ofrecer más servicios a su
representados.
Para que os hagáis una idea de las operaciones en las que ha estado
involucrado, os listaremos unas cuantas, como las llegadas de Pepe y Cristiano
Ronaldo al Madrid, las de Bosingwa y Deco al Chelsea, las de Simao, Maniche, Costinha, Motta o Seitaridis al Atleti,
Nani y Anderson al United, la de Márquez al Barça, Quaresma al Inter
o las carreras en los banquillos de Mourinho o Scolari.
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