La larga lista de amantes de Ashley Cole, lateral el Chelsea, que ha salido publicados en diferentes diarios, ha provocado dos reacciones: que su santa, la cantante Cheryl, le pidiese el divorcio y que se haga retranca con la promiscuidad del jugador inglés.
Por el módico precio de 15 euros se han puesto a la venta camisetas para hombre y mujer con la siguiente leyenda estampada: Yo no me he acostado con Ashley Cole. El espíritu comercial ofrece también una variante. Para aquellos que no hayan sido mencionados en la relación amatoria y quieran reivindicar su condición tienen la camiseta de: Yo me he acostado con Ashley Cole, igualmente para ambos sexos y en diferentes tamaños.
Protagonista también de las páginas más amarillas de los rotativos ingleses ha sido el triángulo formado por Wayne Bridge, su ya ex novia Vanessa Perroncel y John Terry, capitán de Ashley Cole en el Chelsea. Una infidelidad conocida mundialmente y sobre la cual el delantero argentino Carlos Tévez, ex del United y ahora compañero de Bridge en el Manchester City, reclama vendetta.
Tévez recordó sus orígenes en el Ejercito de los Andes, un barrio deprimido del Gran Buenos Aires con mucho ladrillo y poco verde, y pidió la máxima condena: Terry allí estaría muerto. Si haces esto, pierdes las piernas o no sobrevives. Tévez se crió en una zona que un periodista bautizó como Fuerte Apache, al verse envuelto en un tiroteo entre policias y delicuentes. Raíces difíciles, soluciones duras. El atacante saca a relucir en este caso los códigos que en asuntos de cama debe de, supuestamente, existir también entre futbolistas.
Resulta evidente que en estas peliagudas cuestiones o se es un desahogado como Cassano (las penas con cruasáns son menos) o se pasa mal. De todas formas, siempre es más positivo tirar de la ironía y de cierto humor que liarse a la tremenda como en los viejos western.
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