El caprichoso sorteo de la Champions dejó un bombón futbolístico. Para los amantes del fútbol con o sin colores, una bendición. Un Barcelona-Arsenal es, sobre el papel, una eliminatoria en verso, con las dos propuestas futbolísticas más hermosas de todo el continente. El vigente campeón azulgrana parte como favorito, pero conviene no equivocar el estilo del Arsenal, con falta de competitividad. Está un escalón por debajo del Barça, pero tiene una gran sala de máquinas, con unos centrocampistas llegadores maravillosos (Cesc, Arshavin, Nasri, Rosicky). Para ser un equipo demoledor le falta un goleador de garantías (Bendtner no lo es) y la recuperación a tiempo de el que podría ser considerado su Messi, Robin Van Persie. Será difícil que arriesgue con el Mundial a la vista. En cualquier caso, conviene no caer en algo tan español como es infravalorar a cualquier rival, sea del pelaje que sea. Pasará a semifinales el equipo que consiga que el balón corra más que sus jugadores.
Los modelos de club, sin ser idénticos, se asemejan. La identidad del Barcelona está, además de en su hermoso estilo, en una decidida apuesta por la cantera (Valdés, Piqué, Puyol, Busquets, Xavi, Iniesta, Messi, Pedro, Bojan, Jeffren), aderezado por jugadores de jerarquía en el resto de posiciones. Si hubiera que hacer un ranking en función del rendimiento sería algo así: Alves, Keita, Abidal, Touré, Ibra, Henry, Milito, Márquez, Maxwell.
La identidad del Arsenal está basada en jugadores jóvenes, de enorme talento, moldeados al estilo Wenger. En todos ellos se atisba a futbolistas superlativos. Como equipo, les falta el aderezo de hace relativamente pocos años con el mejor Henry y el mejor Vieira en funcionamiento.
Resulta curioso percibir la eliminatoria desde el prisma de los que toman decisiones en el Real Madrid. Por supuesto, todas las miradas estarán en Cesc Fábregas, el hombre que está llamado a protagonizar uno de los culebrones del próximo verano. En el banquillo inglés, Arsene Wenger ha estado en todas las quinielas desde que Florentino Pérez decidió no renovar el contrato de Vicente Del Bosque. Incluso se ha reunido un par de veces con él. En París (Hotel Crillon) y en Madrid (La Finca). El técnico francés estuvo este verano más cerca que nunca, pero se ha resistido siempre a un horizonte de urgencias y a un proyecto donde la frontera entre los futbolístico y lo económico está separada por una línea muy fina. Florentino es corredor de fondo y, como buen empresario, tiene enorme paciencia.
A pesar de los resultados negativos, a falta de decidirse la Liga BBVA, cree en su modelo a pies juntillas. Para replicar el éxito de su primera etapa, necesitaría un ‘nuevo Figo’, o sea un golpe en la línea de flotación azulgrana. Nada nuevo. Messi e Iniesta siempre fueron deseo. Alguien en el club exclamó en voz alta esta semana: “Habría que traer a Guardiola”. Misión imposible por su compromiso, sus valores y por lo que representa. El horizonte de Arsène y de Pep está en el Bernabéu. De momento, en la finalísima de la Champions. Después, Dios dirá.
Artículo publicado en el diario ‘Público’
Escrito por: Elías Israel, 20/03/2010 16:16Noticias relacionadas: Arsenal, Arsène Wenger, FC Barcelona, Pep Guardiola



