Feb 09
A Casillas no le obsesionan los aspectos tácticos del fútbol, ni los equipos rivales ni los delanteros que se encontrará. Tampoco le preocupa en exceso el ejercicio del poder, inherente a la figura del capitán. Lo que de verdad enferma a Casillas, lo que le quita el sueño, lo que le llena de rabia, lo que le ha convertido en un competidor único, es el miedo a que le metan goles.
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09/02/2010 02:05
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