A través de la cuenta de twitter de Jeanie Buss (vía Antoni Daimiel), pareja de Phil Jackson, nos enteramos de que en vísperas de una gira de partidos consecutivos por el Este, el mítico entrenador, actualmente en Los Angeles Lakers, ha regalado un libro a cada uno de sus jugadores. Convertida ya en una tradición anual, importada desde su época en el banquillo de Chicago Bulls, Jackson aprovecha los siete partidos que jugará su equipo en diez días (comenzaron el pasado jueves 21 de enero en Cleveland, para terminar el día 31 en Boston) para intentar estimular a sus jugadores con lecturas afines a sus respectivas personalidades y/o inquietudes, y en la medida de lo posible limitar el tiempo que los chicos dediquen a cartas, apuestas, consolas y demás divertimentos con tanto tiempo en hoteles y aviones.
Jackson, conocido por su comportamiento flemático en los banquillos, combina en su extenso currículum distinciones deportivas como dos títulos NBA como jugador en New York Knicks y diez más como entrenador en Chicago y Lakers (récord absoluto, ya por encima del histórico celtic Red Auerbach), con un interesante bagaje personal referido a tácticas baloncestísticas y a técnicas de motivación como el budismo zen. Se le considera, por ejemplo, el impulsor del triángulo ofensivo de Tex Winter, y siempre ha confesado el esfuerzo que tuvo que dedicar para convencer a Michael Jordan de la conveniencia de usar dicha táctica y convertir a una máquina de hacer puntos en otra de ganar anillos. Sus conocimientos, en mayor o menor medida, de aspectos del comportamiento humano le han servido en su carrera como entrenador para obtener lo mejor de muchos jugadores, desde el ya mencionado Jordan a los actuales Kobe Bryant o Pau Gasol, pasando por Shaquille O’Neal, Scottie Pippen e irreductibles como Dennis Rodman o Ron Artest, con quien comparte ahora mismo primera temporada y que de momento ha dejado de ser el enfant terrible de la Liga para centrarse en el juego.
Siempre coqueteando con las denominadas contraculturas, como la generación beat de los años 50 o el auge del movimiento hippie en la década de los 60, Jackson ha escrito cinco libros, uno de los cuales está incluído en la lista de regalos (el destinatario, precisamente, es Ron Artest) y otro, su propia autobiografía, Maverick. En ella, escribe con detalle sus experiencias con las drogas, incluido el LSD, cuando era jugador. Pese a ello, hoy día es, para prácticamente el cien por cien de los jugadores que ha entrenado y ayudantes con los que ha compartido banquillo, un verdadero gurú, y no sólo del baloncesto.
Tiene 65 años, está operado de las dos caderas y sufre una fascitis plantar crónica. Se le critica por compartir la vida con la “hija del jefe” (Jeannie Buss es vicepresidenta de Lakers, cuyo dueño es papá Jerry Buss) y se le reprocha que eso del triángulo ofensivo está muy bien cuando dispones de jugadores de la categoría como los que él ha disfrutado desde siempre. Incluso en el fracaso con aquel equipo de 2004 que unió a Karl Malone y a Gary Payton a la estructura angelina pero que no pudo ganar el título. Puede ser. Sin embargo, en estos tiempos en que la NBA evoluciona imparable hacia el predominio del músculo y la fuerza bruta sobre el talento y los fundamentos, ahora que estrellas como Lebron James convierten cada partido en un espectáculo de bailes y gestos obviando por ejemplo el mínimo respecto a los rivales derrotados, la figura reflexiva, hierática, casi mística de Jackson se convierte en muy necesaria, sobre todo porque es de suponer que su retirada está cercana.
Aún así, parece todavía motivado. Ha presionado mucho a Pau Gasol desde que regresó del Eurobasket; sugiriéndole de manera más o menos sutil que acortara plazos en la recuperación de una lesión o retándole a mejorar en espectos defensivos y de rebote. De vez en cuando también nos obsequia con alguna protesta arbitral, resquicio del lado salvaje que se rebela ante la sabiduría zen. Tras el título del pasado verano ante Orlando Magic, el capitán de Lakers Derek Fisher, resumía algunos factores del éxito de Jackson: “Nunca sobreactúa. Utiliza su voz, sus silbidos, su autoridad, todo…con moderación. Eso hace que estés receptivo. Pero algo está claro: nada de lo que hace o dice deja de ser premeditado”.
Como me recordaba ayer un buen amigo, ¿para cuándo, aunque sólo sea lo de los libros, este tipo de metodologías en los banquillos deportivos españoles, o en las reuniones de nuestras empresas? El coaching ya está ahí fuera…
Comparte tu experiencia sportYouEscrito por: Daniel Cana, 23/01/2010 19:08
Temas relacionados: Los Angeles Lakers, Pau Gasol, Phil Jackson



Enero 23rd, 2010 at 22:59 pm
Para cuando leer libros, sea “cool”….. y de momento se llevan más las pieles y las pulseras con ologramas.
Muy bueno Cana, artículo a la altura del protagonista…..
Enero 24th, 2010 at 14:51 pm
Nunca eh sido excesivamente aficionado al baloncesto, pero siempre me ha llamado la atencion el señor Phil Jackson. Desde luego lo de este hombre es impresionante, tanto como a nivel profesional como personal, deberian tomar ejemplo algunos que yo me se… Y Guardiola man que me pese me parece que va por el mismo camino, chapeau a ambos.